Análisis

MISTERIOS EN NUESTRA ECONOMÍA

Entre mis secretos mejor guardados se encuentra el de haber pasado por London School of Economics, aunque nunca ingresé por esa afamada escuela, pero al menos pasé por ella, lo que no hicieron ni el presidente Evo ni su presumido ministro de Economía, señor Luis Arce Catacora, autor de la Bolivia Blindada.

Sin embargo, de tales cosas reconozco la superioridad teórica y práctica en asuntos económicos que posee mi pariente espiritual sobre este periodista depauperado que logra sobrevivir gracias a la generosidad de la mencionada cholita cochabambina.

Ella me leyó, como lo hace cotidianamente, la prensa dominical, recayendo nuestra conversación sobre la noticia de que “El Banco Mundial informa que Bolivia, junto a Venezuela y Haití ocupan los últimos puestos entre los países que podrían interesar a los hombres de negocios e inversionistas por falta de seguridad jurídica y legislación adecuada”.

—¿Qué dice mi comadre al respecto? —le pregunté anhelante, respondiendo la próspera prestamista: “Es que esos inversionistas no conocen nuestro país como usted compadre y como yo”.
Le agradecí el piropazo, asegurando a mi comadre que yo era un “piojo tuerto” al lado de mi maestra educada en la Escuela de la Life y doctorada en La Cancha de Cochabamba y en el mercado Rodríguez y en la calle Uyustus.

La cholita nacida en Quillacollo continuó con su clase magistral: “No es verdad que los inversionistas extranjeros no sientan predilección por Bolivia y usted pregunte a los felices vendedores del avión presidencial y a los dueños de los dos helicópteros de dos motores y así sabremos si hubo licitación internacional para su adquisición urgentísima…” Bajé la cabeza en señal de asentimiento, tratando de recordar qué otras investigaciones conocía, viniéndome a la cabeza la adquisición pronta y urgente de un teleférico para La Paz y El Alto antes de las elecciones de diciembre de 2014, en las cuales intervendrá el actual Presidente del Estado Multinacional, Multicolor y Folklórico.

Mi inspirada comadre me recordó que hace pocos días retornaron del Asia varios gobernadores masistas, entre ellos el gobernador de La Paz, señor Cocarico, que conversaron de negocios con inversionistas y políticos coreanos para sus departamentos. Lo que pasa es que todo es misterio en los negocios estatales, departamentales y municipales.

La cochabambina, que sabe de negocios como pocas personas, finalizó su clase magistral diciendo: “Lo que impide la actividad de inversionistas del extranjero es que en nuestro país hay cerca de 40 idiomas oficiales de acuerdo a lo que dice la Constitución, idiomas desconocidos en el extranjero, aunque nos sintamos orgullosos de cada una de esas lenguas”.

Al concluir su disertación improvisada, pedí a mi comadre cochabambina que felicitara secretamente a los funcionarios nacionales por lograr créditos bancarios para Bolivia, un satélite espacial, maquinarias para nuevos proyectos industriales y algo de armamento para nuestra defensa, pero ella se negó a hacerlo si no le ofrezco una comisión del 15 por ciento por lo menos.