Análisis

Miguel Manzanera: “Veneración islámica y cristiana a la Virgen María”

En un anterior artículo, “La Virgen María, el Islam y la Iglesia Católica”, subrayamos que tanto en el Corán como en la tradición islámica hay referencias elogiosas e incluso veneración a la Virgen María que se traduce en una devoción mariana popular.

El Corán contiene varios pasajes concernientes a la Virgen. El capítulo 3° coloca la historia de la familia de María en una genealogía que se remonta a Abraham, Noé y Adán. Cree en su inmaculada concepción, también en su parto virginal. Posiblemente Mahoma en el Corán transcribió datos del Protoevangelio de Santiago, un valioso escrito apócrifo que narra la avanzada edad y esterilidad de Ana, la madre de María. Ana invoca al Dios que le concede la fertilidad. Por eso agradecida reza: “Oh Señor, te ofrezco y consagro a ti lo que ya está en mí. Acéptalo de mí” y cuando nace María ella exclama “¡Y yo te la consagro con toda su descendencia bajo tu protección, Oh Dios, contra Satanás!”.

También contiene versos que transcriben los elogios de los ángeles a la Santa Madre diciendo: “Oh María, Dios te escogió y purificó, y te eligió sobre todas las mujeres de la tierra”. En el capítulo 19° del Corán existen 41 versos sobre Jesús y María. El libro 4° atribuye la condenación de los judíos a la monstruosa calumnia de ellos contra la Virgen María.

Por parte de la Iglesia Católica, especialmente desde el Concilio Vaticano II, hay también signos que permiten augurar una relación más amistosa y cordial con el Islam que debe llevar a una pacificación en los conflictos interreligiosos. Hay varios lugares de peregrinación común a santuarios de la Virgen María.

Entre ellos sobresale Éfeso, actualmente en Turquía, país mayoritariamente mahometano. Tal como Jesús en la cruz pidió, María tomó a Juan, el discípulo amado, como su hijo, y éste a su vez a la Virgen María como su madre (Jn 19, 26s). Ante la persecución judía, los cristianos tuvieron que huir de Jerusalén. Juan y María viajaron a Éfeso, ciudad griega floreciente, donde vivieron varios años en un lugar cercano, hasta que luego retornaron a Jerusalén. Recordemos que en el año 431 se celebró en Éfeso el III Concilio Ecuménico donde las tres Iglesias, Católica, Ortodoxa y Copta, declararon a la Virgen María “Theotokos”, literalmente “Deipara” o sea  “la que parió a Dios”, que se traduce normalmente como “Madre de Dios”. Ya a finales del siglo XX, gracias a las visiones de Santa Catalina Emmerich (1774-1824), se descubrió la “Casa de la Virgen María”, que con el tiempo ha pasado a ser un importante lugar de peregrinación, tanto islámica como cristiana. Los Papas Pablo VI, Juan Pablo VI y Benedicto XVI visitaron ese lugar.

Más recientes, entre 1968 y 1970, son las frecuentes apariciones nocturnas de la Virgen María en Zeitun, barrio en las afueras de El Cairo. Más de un millón de personas musulmanas y coptas vieron a una figura luminosa femenina, identificada como la Virgen María paseando sobre la cúpula de una capilla construida allí en recuerdo del paso de la Sagrada Familia hacia El Cairo, huyendo de la persecución del Rey Herodes contra el recién nacido Jesús, identificado como el “Rey de los judíos”. Las apariciones, breves o largas, duraron tres años realizándose numerosas curaciones. El Patriarca copto local declaró que no tenía duda de que era la Madre de Dios quien se aparecía. Muchos musulmanes acudían y exclamaban según el pasaje del Corán: “María, Dios te ha escogido; te ha purificado; te ha escogido entre todas las mujeres”.

Otro lugar de devoción común es Harissa un montículo cercano a Beirut, capital del Líbano, país donde conviven mahometanos y cristianos. En 1908 en la cumbre de ese montículo se entronizó una monumental imagen de la Virgen María, con los brazos extendidos y la advocación Nuestra Señora del Líbano. En la base de la imagen hay una capilla frecuentada por cristianos y musulmanes. Fue visitada por el Juan Pablo II en 1997. El gobierno libanés en el año 2010 decretó que el 25 de marzo, fiesta cristiana de la encarnación, fuese también fiesta nacional.

De esta manera, a pesar de los enfrentamientos en el Medio Oriente y África Central, agravados por el terrorismo de los yihadistas, muchos musulmanes comparten con los cristianos la veneración a la Virgen María como modelo de diálogo de búsqueda. Ella, dirigiéndose al arcángel Gabriel, le preguntó: “¿Cómo será posible?” (Lc 1, 14). Por ello María es el modelo de diálogo entre los musulmanes y los cristianos, ya que enseña a creer sin encerrarse en supuestas certezas y a abrirse a los demás, permaneciendo disponibles en la búsqueda de la verdad en la caridad.