Oruro

Miércoles de ceniza marca inicio del tiempo de Cuaresma

El miércoles de ceniza marca el inicio del tiempo de Cuaresma que es el momento de dedicarse a la oración, a la penitencia y ayuno como se refiere en el evangelio además de cambiar de actitud perdonando a las personas que nos hicieron daño para demostrar de esta manera el cambio interno, explicó el párroco del templo de la Catedral Virgen de la Asunta, Ludgardo Ortiz.

Este año en particular, como dice el Papa Benedicto XVI, el año de la fe invita a ser partícipes de la caridad como una forma de expresión viva de lo que significa la conversión, porque la caridad no puede ser sólo retórica al contrario debe hacerse palpable y práctica.

“El Papa invita a que en esta Cuaresma se viva la caridad como un elemento importante para vivir el tiempo cuaresmal, que significa cuarenta días de oración, cuarenta días de ayuno y un proceso de conversión o cambio de vida”, manifestó el padre Ortiz.

Explicó que la conversión exige un cambio de actitud seria, convertirse dando una vuelta entera y completa que significa un cambio de actitud total y si se tiene odio o venganza, rencor contra alguien, en la Cuaresma se debe cambiar para vivir en amor, si antes se tenían vicios como el consumo de alcohol o infidelidad en la familia, la conversión significa que se debe hacer un corte y empezar un nuevo camino, explicó.

CARNAVAL

Según la versión católica, el origen de la palabra carnaval o carne, se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período, no sólo carne, también leche, huevo, etc.

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la Cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se “arrepentirían” durante la Cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nueva Orleans.