Análisis

MI VOTO PERDIDO

Continúa con gran éxito la temporada de “teatro para tontos” organizada por las principales autoridades de nuestro país que están convencidas de que la gran mayoría de nuestra población es tonta. Actualmente, se representa la obra “Elecciones Judiciales”, obra dirigida por Wilfredo Ovando.

Hoy publico para mis lectores tontos, el último acto de la obra transcurre en una comisaría cercana al Tribunal Supremo Electoral, modesta repartición policial que cuenta con una mesa y un cuaderno para registrar las denuncia por objetos perdidos y también las denuncias por injurias graves a personas. El comisario viste uniforme policial y un pistolón que le cuelga del cinturón. En el momento de abrirse el telón, la autoridad duerme y es despertada por un ciudadano de apariencia normal aunque con cara de gil.

— Buenas tardes señor cabo.

— Llámeme sargento, por favor.

— Vengo a denunciar la pérdida o sustracción de mi voto emitido el 16 de octubre.

– Le ruego dirigirse al Tribunal Supremo Electoral que está muy cerca de esta comisaría de barrio.

— Ya estuve allí ayer y anteayer, pero nadie sabe nada y todos se lavan las manos cuando digo que mi voto ha sido sustraído y por lo menos escamoteado.

— Aquí no atendemos casos por sustracción de votos, pero trataré de ayudarle. ¿De qué color era su voto…?

— Mi voto era del tamaño de una sábana y tenía todos los colores y también las fotografías de unos desconocidos.

— Serían desconocidos para usted, pero eran muy conocidos del Evo, del Álvaro y también de los legisladores masistas que los escogieron con anterioridad. ¿Acaso usted no se dio cuenta de que el Gobierno lo iba a “mamar”…? Bien sonso había sido usted, caballero.

— ¡Más respeto, mi sargento! Solicito que en su cuaderno de objetos perdidos o sustraídos anote usted a mi voto emitido el 16 de octubre, señalando como el lugar del delito al Tribunal Supremo Electoral, porque allí desapareció junto a millones de votos de los que votamos “nulos” y de los que votamos “en blanco”, a los que habría que sumar los muchísimos ciudadanos que no asistieron a votar para que no los creyeran giles.

— Esta bien, señor ciudadano, pero le pregunto por última vez, ¿está usted seguro de que su voto se ha perdido en las dependencias del Tribunal Supremo Electoral?

— Estoy seguro, señor sargento porque en los cómputos finales sólo figuran los votos de aquellos que fueron escogidos por el MAS con algunos meses de anterioridad.

— Entonces no te preocupes, caballero ciudadano, dentro de algunos días el Gobierno posesionará en sus cargos de magistrados a aquellos que obtuvieron mayoría de votos en la “mamada” electoral del mes de octubre.

 

(Cae el telón lentamente mientras el sargento de la Policía abraza al ciudadano denunciante…)