Santa Cruz

MENSAJE CARDENAL JULIO TERRAZAS EN OCASIÓN DEL TE DEUM DE ACCIÓN DE GRACIAS A DIOS POR EL 187 ANIVERSARIO DE BOLIVIA

Muy queridos hermanos y hermanas presentes en esta catedral de Santa Cruz y a todos los bolivianos e buena voluntad que escuchan este mensaje a través de los medios de comunicación.

Motivo enorme por supuesto imborrable es el recordar este gesto de libertad que se vivió en nuestra Patria hace 187 años. No podemos negar que es un momento que atrae la atención de todos los que todavía  pueden marchar y también de los que no pueden.

Lo que el Señor y la Iglesia nos invita hoy no es solo a concentrarnos en esta jornada sino a hacer de nuestra vida un caminar constante en búsqueda de eso que pide hoy a gritos nuestro pueblo: Paz, unidad y reconciliación.

Hermoso que nosotros le dediquemos al Señor este tiempo, es casi como repitiendo el gesto de Jesús que invita a tres de sus apóstoles a subir a la montaña. Pedro,  Juan y  el otro discípulo suben con el Maestro y allí son testigos de algo: El señor comenzó a iluminarse a sí mismo, a transformarse así mismo, era ya un anticipo de que aquel hombre, aquel Dios que se acerca en forma humana es Jesucristo.

En Él se cumple la Palabra que hemos escuchado en la primera lectura. Pienso que estos minutos tenemos que vivirlos en esta dimensión. Es el señor que nos  a convocado por nuestro nombre, por nuestra responsabilidad social,  por nuestro deseo de que esta Bolivia suba de una vez por todas a la montaña de la verdad, de la vida, de la transfiguración, a que podamos convertirnos en luz verdadera en medio de tantas tinieblas, naturales y  tinieblas que se fabrican para impedir el paso hacia la libertad, hacia la justicia y hacia la paz.

Nuestra Patria necesita mirar hoy al Señor transfigurado, lo necesitamos de veras, para que esa luz, esa blancura de su vestido, esa blancura de su rostro, nos anime a mirar las cosas de arriba y a no dejarnos atropellar por los problemas que se nos avecinan constantemente.

Es allí que Pedro saca su conclusión inmediata: Maestro qué bien que estamos aquí, porque no armamos unas tres carpas. Pero el texto lo dice bien claro: el no sabia lo que estaba pidiendo porque estaban llenos de miedo frente a las cosas que en nuestra patria vamos consiguiendo o en nuestras regiones. El peligro es decir bueno, nos quedamos aquí porque entre nosotros nos entendemos.

Pero a veces lo decimos solo por la ilusión  de un momento, qué triste sería que el 6 de agosto se convierta en una ilusión que no va tener raíces para seguir prosperando y fuerzas para seguir construyendo entre todos y para todos.

Pedro no sabía lo que decía. Cuando un pueblo o una nación se estanca en sus pequeñas o grandes realizaciones y se queda allí, no está mirando el horizonte de vida, está mirando el horizonte de la venganza, el horizonte que no lleva más a odios y contraposiciones entre unos y otros, que no lleva mas que a inventar lenguajes para seguir engañando los oídos de nuestro pueblo.

¿Por qué? Porque estaban llenos de temor. Hermanas y hermanos: Con nuestra Bolivia que ha captado la presencia del Dios de la vida, una Bolivia que se queda encandilada por las cosas materiales pero anda llena de temor, el temor diseca, el temor estanca, el temor hace que nadie  use su libertad.

A nosotros nos tocaría preguntarnos ¿acaso no podemos ir un poco más lejos? Ya se han  hecho muchas cosas, 187 años que seguimos marchando y desfilando, incentivando a nuestra Patria para que mañana los signos de la Patria vuelvan a enmudecernos.

En ese momento en que Pedro sentía todavía temor se oye la voz del Padre, es la voz de la certeza que dice: Este es mi hijo el amado, escúchenlo.

Un país que se gloría de pertenecer al Señor tiene que construirse también en esa actitud de escucha para saber quien es el enviado de Dios, para que no nos confundamos en la búsqueda de salvación y no lleguemos nunca al proyecto y al plan de nuestro Padre.

El mandato es claro: Este es mi hijo, escúchenlo. Esa presencia de Dios es la que da horizontes nuevos a las sociedades y a las personas, es esa presencia la que nos puede decir “bueno  hemos conseguido algo pero sigamos adelante pero sigamos en diálogo, sigamos en familia”. En una patria unida, reconciliada, justa.

…. Los tres hablaban, los tres representan en ese momento a todos los creyentes. Los creyentes de hoy representamos a todos aquellos que quieren que desaparezcan las armas de cualquier clase, y que se imponga la vida, que se imponga la justicia.

El Señor les va a decir que aunque han visto esas cosas maravillosas, no se lo cuenten a nadie y que se esperen la resurrección del hijo de Dios.  Dice el texto que los discípulos le escucharon y no hablaron mucho, no le contaron a nadie, pero se quedaron con miedo Qué significa la resurrección, decía.

Esa es la pregunta que podríamos hacernos hoy en Bolivia. Hoy que se habla tanto de transformación o  de otras palabras que ustedes conocen mejor que yo, se habla de procesos y creo que es importante que sepamos hacia dónde, toda transformación del Señor es para que la vida sea abundante y llegue  a todos, la transformación del Señor es para que todos tengamos ánimos, ansias de vivir, que nos pongamos a disposición del otro aunque no piense como yo.

La resurrección del Señor no es encender un sirio una vez al año, es hacerlo patente al Señor aquí, hoy, en medio de las circunstancias que estamos viviendo para que no se imponga el Señor de la muerte, del dolor y del sufrimiento es importante que sepamos que la resurrección  es una irrupción de Dios en la humanidad para que nosotros permanezcamos siempre llenos de esperanza en ese reino del Señor que El sigue construyendo y que nos pide que le dejemos espacio para que su plan se aplique en medio de nosotros.

Pregunta para que todos los que tienen responsabilidades en nuestro departamento y en el país, para todos los que nos gloriamos de ser del Señor ¿Qué resurrección necesita hoy el boliviano, la Boliviana y el país entero? La resurrección traspasa las montañas, traspasa nuestras limitaciones y se hace alimento para todos y cada uno de los que quieren aprovechar esta presencia.

Una Bolivia resucitada, tendría que ser una Bolivia con una justicia totalmente trasparente, tendría que se una Bolivia en la que todos seamos hermanos, tendría que ser una Bolivia que no repite esta historia de este tiempo con lo que se ha hecho a desde tanto tiempo atrás, tendría que ser una Bolivia  con una mentalidad nueva, resucitada, que deja a un lado la muerte , entierra para siempre los odios y que se  abraza para trabajar todos y hacer que Bolivia  deje de ser noticia solo con las cosas negativas que suceden todavía y con mayor abundancia en nuestro país.

Una Bolivia resucitada, pascual, llena de esperanza, que sea capaz también de mirarse así misma y saber que podemos vivir la unidad, la justicia, el amor, la paz y la reconciliación, podemos vivir, tenemos que acostúmbranos como mucha veces leemos en la Biblia: una verdadera amnistía (perdón) moral y espiritual que saque de los sepulcros a nuestro hermanos y nos convierta a todos en mensajeros de paz y de justicia. Amen.