Internacional

Médicos indignados por las acusaciones de la ONU

La Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) ha tomado con “estupor” las declaraciones de la presidente de la Comisión de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños (CRC) Kirsten Sandberg, que ha acusado a la Santa Sede de haber protegido a los sacerdotes pedófilos y de haber permitido que estos continuaran con sus prácticas.

El Vaticano estudiará más de cerca el documento en el Vaticano, pero la FIAMC ha criticado ya, a través de un comunicado, algunas “afirmaciones gravísimas” hechas por Sandberg durante la presentación del informe de la Comisión, el 5 de febrero.

En concreto estas dos frases han preocupado a los médicos:

1) “Tomas de posición y declaraciones sobre la homosexualidad (de la Iglesia) han contribuido a la estigmatización y a la violencia contra adolescentes homosexuales, bisexuales y transexuales, y contra niños criados por parejas del mismo sexo”

2) “Queremos mencionar la actitud de la Santa Sede, que niega a los adolescentes el acceso a los anticonceptivos, a la salud sexual y reproductiva y a todas las informaciones relativas a ella”.

La FIAMC encuentra paradójico que la Comisión de los derechos de los niños de las Naciones Unidas no defienda los derechos de los niños antes de su nacimiento y al contrario considera su eliminación un derecho, ya que el concepto de “salud sexual y reproductiva” de la ONU implica el aborto.

Por otra parte, añade, “estas declaraciones de Sandberg afectan a cuestiones que no tienen nada que ver con la pedofilia”. Los médicos católicos destacan una mala intención tras las acusaciones contra la Santa Sede: utilizar el dossier pedofilia “para poner bajo acusación puntos importantes de la doctrina moral de la Iglesia”.

La reacción de la FIAMC apoya la del observador permanente de la Santa Sede ante la ONU monseñor Silvano Maria Tomasi, que ha respondido a las acusaciones de violación de la Convención sobre los derechos del niño confirmando el firme compromiso de la Iglesia a seguirla al pie de la letra, rechazando “las recomendaciones” de la comisión a “cambiar su posición” sobre cuestiones como el aborto y la anticoncepción, lo cual considera una injerencia inaceptable.