Análisis

¿Más o menos Padres de la Patria?

Con la candidez que la caracteriza, mi chola lectora de los periódicos para el único periodista ciego que escribe en nuestro país me preguntó si yo alguna vez había sido “Padre de la Patria”, respondiéndole orgulloso que una sola vez, hace varias décadas y que nunca más había vuelto a cometer semejante travesura.

Ese diálogo con mi pariente espiritual se inició a raíz del hecho noticioso que se produjo en varias ciudades del país por el cual sabemos de las protestas que se realizan o se anuncian a causa de una decisión de la Corte Electoral de disminuir representantes parlamentarios a algunos departamentos, de acuerdo a los resultados del último Censo Chambón.

— ¿Así que usted, compadrituy fue una vez “padre de la patria” y nunca me lo dijo antes… siendo yo su comadre más querida y quien le presta plata a sola firma cada vez que los bolsillos suyos están planchados y tiene usted ganas de juerguear y divertirse?, me encaró.

Como no me sentía culpable por no haberle revelado antes aquella paternidad patriótica, dije tranquilamente a la cholita cochabambina que no se lo había contado antes porque me pareció un hecho muy antiguo y que no tenía ninguna trascendencia en nuestras relaciones amistosas.

Por el fulgor de su mirada me di cuenta que mi comadre Macacha estaba indignada y más que indignada, furiosa por haberse enterado recién de que fui “Padre de la Patria” hace más de 50 años y ella acababa de enterarse de tal hecho, cual si fuera una extraña para mí y viceversa.

Tratando de restar importancia a tal hecho, dije a mi pariente espiritual que aún no comprendía la importancia que algunos departamentos asignan al hecho de que alguien les disminuyera un parlamentario, cuando en los hechos todos sus representantes parlamentarios no sirven para nada o benefician muy poco al bien común de la ciudadanía.

A mi comadre cochabambina tal asunto le interesaba muy poco, lo que ella quería dilucidar conmigo era que recién hoy le había hecho saber que una vez fui “Padre de la Patria” y nunca se lo había comunicado a ella que es mi comadre querida, aquella que me protegía, la que me leía los periódicos cada mañana, la que me daba consejos para escribir columnas en los periódicos, la que me llevaba a bailar no sólo al “Malena” sino al carnaval de Oruro, a la fiesta de la Virgencita de Urkupiña y a todos los presteríos a los que ella era invitada, ella que era la personificación de mi fondo monetario internacional… ella acababa de enterarse que su compadre periodista había sido “Padre de la Patria”… y además por el departamento de La Paz, cuando pude haberlo sido por Cochabamba o por Quillacollo, o por Tiraque, o por Sacaba.

Inocente de los cargos que ella echaba sobre mí, le seguí insistiendo en que los departamentos que podrían perder uno o varios diputados en realidad no perdían nada porque conozco a fondo lo que es un “Padre de la Patria” y que por eso digo ahora ante de pérdida de un padre de la patria seguiremos sosteniendo que “preferimos ser huerfanitos…”