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Luchar contra la cultura del desorden y la suciedad, pide el Cardenal Julio Terrazas.

Invitó a todos a luchar contra el mal, “contra la cultura del desorden y la suciedad que muchas veces no vemos sino cuando hay emergencias en la salud de nuestro pueblo” aseguró. Por eso cuestionó que mientras se prepara la ´fiesta grande’ seguimos manteniendo una ciudad llena de basura, llena de escombros, una ciudad que parece dejada a la suerte de cada uno” aseguró.

En su Homilíia del cuarto domingo de cuaresma, el Cardenal Julio Terrazas Arzobispo de Santa Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana dijo que estamos en medio de “la cultura del desorden y la suciedad que muchas veces no la miramos ni la vemos sino cuando hay emergencias por la salud del pueblo”.

Con el mensaje del Cardenal Julio, la Iglesia ha cuestionado este fin de semana la manera y el esfuerzo que se dedica a preparar el carnaval en todo el país, descuidando las verdaderas necesidades de la población “siempre hay mucho de lujo y de belleza pero por quedarnos preparando –el carnaval- seguimos manteniendo una ciudad llena de basura, llena de escombros, una ciudad que parece dejada a la suerte de cada uno” maniestó.

Así mismo, advirtió que en medio de estas fiestas se puede estar “consolidando la cultura del mal entre nosotros, la cultura del engaño, la cultura de los asaltos y la cultura de no preocuparnos por el bien común”por eso expresó el deseo de que “seamos capaces de hacer que la ´la fiesta grande’ sea una fiesta grande en valores, grande en hermandad, grande en solidaridad; quitándole quizás, otras pequeñas grandezas a las que tanto alabamos pero que no hacen más que denigrar y destruir la dignidad de la gente”.

La máxima autoridad de la Iglesia Católica en el País, aseguró que solo la Palabra del Señor puede liberarnos del mal que muchas veces se apodera de nuestros corazones, invitó a todos los creyentes a seguir el proyecto de Dios para cultivar “la cultura de la comprensión, la cultura de la limpieza, la cultura de vivir como hermanos, la cultura de crear espacios de verdadera alegría, no artificiales ni pasajeras, no a costa del dolor y el llanto de muchísima gente” dijo.

“Sigamos entonces a este Jesús que con toda libertad entra en nuestros templos, en nuestra catedral y que está en nuestras calles y que está en todos lados para recordarnos que hay que cambiar y que no hay que dejarse dominar por ningún espíritu del mal” finalizó.