Análisis

LOS PINCHAZOS DUELEN

Como si fuera una novedad en la historia democrática de nuestro país, hoy salta al tapete público el tema de los “pinchazos”, nombre que se da en la jerga popular al control estatal de las conversaciones privadas que sostienen los ciudadanos amparados en su legítima privacidad a través de la comunicación telefónica.

Con mi habitual astucia perfeccionada a lo largo de mis ocho décadas de vida aprendí a no hablar de política ni de amores a través del hilo telefónico, negándome también a poseer un teléfono móvil, también llamado “celular” y “cholular”, al suponer que el Estado posee medios para controlar las actividades de todos los ciudadanos, aún en los países modélicamente democráticos.

Como ejemplo de conversación telefónica que no consiga despertar las sospechas de ningún Ministro de Gobierno, ni del mismo Presidente de la República, hoy publico parcialmente la última conversación telefónica que sostuve con mi tía Clothilde von Karajan Quiroga, pariente que reside muchos años en Berlín sin convertirse en teutona porque siempre fue una “tabla-pecho”.

–Sobgino von Paulus, hablas con tu tía Clothilde que sigue paso a paso y muy pgeocupada la magcha de los aborígenes benianos reclamando el respeto al Parque Nacional Isibogo Sécugue.

–Yo también soy solidario con ellos pero mi vista es tan escasa que sólo la puedo seguir por la radio, e igual cosa me sucede con los partidos de fútbol, con los concursos femeninos de belleza, las actuaciones de Shakira y los paseos de nuestro presidente Evo por los países del mundo en su poderoso avión.

–He sabido por la televisión europea que los teléfonos de todos los bolivianos están “pinchados” ¿sientes que el tuyo también está pinchado…?

–Sospecho que sí, tía Clothilde von Karajan, pero más pinchado está mi trasero pues a raíz de mi dolencia me pincharon 27 veces en mis mejillas posteriores para combatir mis dolores.

–¡Pobre sobrino mío! Entonces tu trasego está más pinchado que los teléfonos de los marchistas benianos. ¿Y cómo haces para sentagte?

–Un día me siento sobre mi mejilla izquierda, otros sobre mi mejilla derecha.

–Entonces estás igual que nuestro presidente Evo que un día se sienta sobre la deguecha y otro día se sienta sobre la izquiegda…
–Más o menos igual, querida tía Clothilde, aunque apoyo con toda mi alma a los marchistas benianos en su increíble marcha de 700 kilómetros para reclamar algo que ellos consideran justo.

–¿Tú crees, sobrino von Paulus (ahora llamado Paulino Huanca) que nuestra conversación está siendo pinchada…?

–Creo que sí, querida tía, y es por eso que quiero concluir diciendo “viva el ministro de Gobierno, señor Sacha Llorenti, que cuando pincha no hace doler”.