Cochabamba

LOS FRANCISCANOS DE TRENTO ENTREGAN A MONS. JORGE HERBAS LOS RESTOS MORTALES DE MONS. JACINTO ECKER, PRIMER OBISPO DE LA PRELATURA DE AIQUILE

El jueves 9 de agosto en el Pueblo de Pergine en el Departamento de Trento, en el convento de los franciscanos la comunidad ha entregado a mons. Jorge Herbas, obispo de Aiquile, los restos mortales de mons. Jacinto Ecker, primer obispo de la prelatura de Aiquile desde 1962 hasta el 1986 . La celebraciòn solemne de las Vìsperas ha creado un ambiente de comuniòn entre la iglesia trentina y la de Aiquile en el aniversario de los 50 años de la creaciòn de la Prelatura. Un conjunto de oraciòn y de intercambio de experiencias por parte de testimonios que han compartido la vida con mons. Jacinto. Giorgio Donati voluntario que acompañò a monseñor en muchos de sus viajes por el Valle de Aiquile y en el Tròpico. Mons. Jacinto falleciò en el 1997 en Trento despuès de un grande trabajo misionero hecho de entrega y de caridad hacia los pobres. Con èl comienza la presencia mas estable de una iglesia diocesana con vista al futuro. Para conmemorar lo 50 años de la Prelatura el obispo mons. Jorge solicitò el translado de los restos mortales de Trento a Aiauqile para ser enterrado en la misma catedral. En su reflexiòn y testimonio mons. Jorge pudo evidenciar la labor misionera y la valentìa de mons. Jacinto. Sus recuerdos se refieren a cuando todavìa jòven del internado hacìa el monaguillo pero ahora queda una pàgina importante de la historia de la Prelatura. Siempre mons. Jorge recordò la condecoraciòn del “condor de los Andes” que ha sido dada a mons. Jacinto por su compromiso para el bien de la gente.

Hoy la prelatura tiene no solo un recuerdo sino un testigo de fe que quiso amar a Jesùs en sus hermanos del pueblo, de los sindicatos y de los que no tienen voz.

La iglesia de Aiquile tiene ahora el compromiso de continuar el camino quedando abierta a los nuevos desafìos. Mons Jacinto ha abierto caminos, ahora hay que seguir abriendo fieles a la Palabra de Dios que quiere màs a los pobres.

Mons. Jorge ha agradecido de corazòn a la comunidad y a los padres franciscanos que han trabajado y trabajan aùn en Bolivia, agradecimiento que se hace tambièn oraciòn para que la obra siga adelante.

El encuentro terminò con alegrìa y con intercambios de saludos, experiencias, preguntas y fraternidad juntos a mons. Jorge que ha encontrado una comunidad acogedora y animada.

Artìculo de P. Angel Gonzo