Análisis

¿Liderazgo o “TESTIMONIAZGO”?

Es algo muy llamativo y normal que en como personas humanas busquemos modelos sociales para la “organización” de nuestro ser, convivir y trabajar.

Desde hace mucho tiempo me llama la atención cómo se está pretendiendo “cosificar” a la persona con palabras lindas rimbombantes que sin percatarnos la carga significativa las utilizamos y se va creando un nuevo concepto sobre el ser humano.

Heidegger manifestaba que “la palabra es la casa del ser”. Ciertamente esta aseveración tiene una fuerte carga de profundidad pues la palabra encierra lo que queremos hacer que sea lo que mostramos y manifestamos.

En Mt. 20,17-28. Se palpa claramente la tendencia o tentación que tiene el ser humano, por muy cerca que viva del Señor. Y como el Señor manifiesta que no se necesitan “líderes” sino servidores, testigos de la Buena Nueva.

Los otros se enojan ante la petición para los dos hermanos por parte de la madre, pero no lo hacen porque no comprenden la dinámica de Cristo sino porque ellos se han adelantado a lo que en sus cabezas también ronda de ser más que los demás o los primeros.

Desde Constantino (y todos abusamos de este conocimiento) el modo de organizarse la Iglesia ha sido no de servicio sino de búsqueda de poder al estilo de los poderes del mundo y no con la mira puesta en el Evangelio. Por esa misma razón pasa de perseguida a perseguidora.
Todos conocemos los errores, miserias y debilidades a lo largo de los siglos.

Por esta razón en este momento me llama la atención de la cantidad de humanistas, sicólogos, pedagogos, educadores que aceptan sin más palabras del mundo empresarial: perfil, calidad, eficacia… que lo único que entrañan es deshumanizar a la persona y “cosificarla”
Cristo, el Señor, por mucho que nos empeñemos en ponerle títulos no fue un LIDER sino TESTIGO del Amor y la misericordia del Padre.
Dejémonos ya de cuentos los líderes son organizadores de facciones, grupúsculos, que lo único que en muchas ocasiones hacen es dividir, buscar poder, buscar gente sumisa a sus criterios con barniz de demócratas de dárselas de proponer, elaborar y contar con el apoyo de otros para sus fines…

Los seguidores de Jesús no somos ni sindicatos, ni ONGs, ni facciones políticas, ni tampoco trabajadores de una empresa con capataces que nos vigilan, nos juzgan… sino hermanos, que optan por ser TESTIGOS.

En uno de los artículos de una revista de una Congregación se manifestaba la siguiente pregunta: “¿Cómo ser líderes referentes si vivimos atemorizados, víctimas del miedo y llenos de inseguridad?”

Más bien debiéramos preguntarnos ¿Queremos ser nosotros el centro el (mensaje) o ser instrumentos TESTIGOS? Pero ¿de qué vamos a ser testigos cuando no estamos enamorados realmente de lo que decimos que creemos, sino que dejamos que la vida nos viva y nos acobarda el arrancar a caminar o abandonar nuestra mentira?

Hay algunos que dicen que Papa Francisco es un Líder. NO, NO, NO… no es un líder es un TESTIGO QUE NOS ESTÁ MOVIENDO EL SUELO Y DESPERTANDO DE NUESTRO SUEÑO FALAZ.

“Pero mi Reino no es de aquí, no es de este mundo” (Jn. 18, 36)….

Reitero Cristo no fue un líder político ni social sino un Testigo del amor y la misericordia del Padre. El líder no está presto a morir ni a dar la cara cuando las casas se tornan, se muestran realmente adversas sino utiliza a sus sumisos o secuaces.

A menudo en muchos de nosotros reside la tentación,  deseamos y vuela y sueña nuestra imaginación con ser líderes, queremos mandar, tener nuestro “grupúsculo”, “sindicato”, “partido “ o “partidarios” para mandar, ser portadores de fama y poder y tratamos de mistificar, dorarnos la píldora y consideramos que lo importante es tener “Poder y mandar sobre quien sea y a costa de lo que sea”  A esto el Papa Francisco lo llama “ARRIBISMO”.

Ante todo esto, el Testimonio el ser testigo se esfuma. Y como dice el adagio “El que no vive como piensa termina pensando como vive”
El día 25 de Octubre el Papa Francisco decía “Confesarse no es ir a una sesión de psiquiatría ni a una sala de tortura” e invitaba a “Tener la valentía, delante del confesor, de llamar a los pecados con su propio nombre, sin esconderlos” Pido al Señor que tengamos la valentía para reconocer y llamar por su nombre nuestros pensamientos, sentimientos, motivaciones y convertir nuestro yo en el Tú del Señor y caminar como testigos de “el como YO LOS HE AMADO”.

Finalizo como he comenzado: ¿Liderazgo o “TESTIMONIAZGO”?

trikubeltz@gmail.com.