Análisis

¿LIBERTAD DE INFORMACIÓN O DE MERCADO?

Hace unos días, y después de mucho tiempo, llegó a nuestra ciudad un show que combinaba la música con el dibujo y la pintura.

Hasta ahí todo bien, tomando en cuenta que de un tiempo a esta parte sólo llegan a Cochabamba “artistas” de “dudosa calidad interpretativa”.

Desde que nos enteramos de su llegada, intentamos conseguir una entrevista con los artistas, nos contactamos con algún representante de los empresarios que los traían, quienes comprometieron un espacio, hasta ahí seguimos estando bien. Un día antes de la llegada, nos cancelaron la entrevista, aduciendo que existían medios que tenían la exclusividad de las entrevistas. Un canal de televisión y un par de medios impresos lograron aquella entrevista, que resultó siendo sólo para algunos privilegiados.

Resulta entonces que el derecho al acceso a una fuente necesita pasar por una “lubricación” y la pregunta es: ¿cómo un medio puede tener exclusividad? La respuesta es obvia, dinero o extorsión, así es: “te pago una X suma”, “te hago toda la publicidad que quieras, pero, sólo mi medio puede acceder al artista”. “Si quieres nomás, mi canal es el que tiene mayor audiencia”.

Para colmo, cuando ves la “entrevista exclusiva” en el “canal exclusivo”, resulta que los presentadores (quienes no se tomaron la molestia de investigar sobre los visitantes), demuestran toda su “capacidad”, haciendo una entrevista que aparte de demostrar una falta de respeto hacia el artista es una burla al público.

Se ha llegado a un punto en el que los medios se catalogan como buenos no por la calidad de trabajo que realizan, sino por la cantidad de payasadas que realizan para entretener al público, al cual vienen manipulando y “lavando el cerebro” desde hace mucho, ofreciendo contenidos de baja calidad.

¿Dónde quedaron los principios de la declaración de libertad de expresión?, aquellos que sostienen la libertad de expresarse y la libertad de acceso a las fuentes de información, ¿dónde están los organismos que regulan a los medios? Aquellos que seguro estarán presentes cuando toque cobrar el costo de la frecuencia. Ni me animo a preguntar sobre la ética de los medios de comunicación, porque seguramente estará ahí, entreverada con la sangre y la poca ropa que estos nos “venden”.

Pero no sólo los medios son los responsables, ni los empresarios que velan por sus intereses, (incluyamos acá a la combinación de ambos, los empresarios de los medios) ni las “instituciones reguladoras”. De cierta forma los responsables somos todos, que aceptamos y recibimos sin quejas toda la basura que los medios nos ofrecen. Será tiempo de que termine la pasividad del público.

La próxima vez que “se nos ocurra” hacer una entrevista con la “insolente” idea de informar al público, habrá que pedir una cotización, en lugar de concertar la entrevista. Esperemos que no llegue otro grupo de nivel pronto y, si es así, a empezar a ahorrar algunos pesos para poder acceder a la información.