Análisis

LAS VERDADES SOBRE EL TIPNIS

Está demostrada una vez más que la correlación de fuerzas es fundamental en los cambios sociales y económicos de cualquier sociedad, en la medida en que ésta emerge de procesos serios y capaces de generar cambios.

Luego de  la brutal golpiza a la marcha indígena por la defensa del Territorio Indígenas del Parque Isiboro Sécure (Tipnis) se conoce que  La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en dos días de operativo expulsó a cerca de 70 personas de dos comunidades ilegalmente asentadas en el Parque Isiboro-Sécure y erradicó más de 10 hectáreas de sembradíos de coca ilegal. ¡Qué interesante! Eso no hubiera sido posible sin esos heroicos ciudadanos que siguen en la marcha y que hoy se reorganizan para continuar con su valiente denuncia.

Hoy el Gobierno y la Asamblea Legislativa anuncian normativas “duras” para evitar que los avasalladores de la reserva natural vuelvan a los lugares de los que están siendo echados, como sucedió en otras oportunidades. Se denuncia, por parte del Gobierno, que existen más de siete comunidades integradas por más de 500 personas que viven en el parque, que pertenecen a muchos sindicatos.

En ese contexto social, recién reacciona el Gobierno brasileño que suspende la línea de financiamiento, vía el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), para financiar la carretera luego de la protesta en diferentes departamentos de Bolivia por convocatoria de su principal entidad que aglutina los trabajadores (la Central Obrera Boliviana). El informe señala que los 332 millones de dólares que financia la construcción de los dos trechos a cargo de la empresa constructora OAS serán liberados cuando el Gobierno boliviano decida tener las condiciones para retomar la obra.

La reacción de la población boliviana ante la violenta represión sobre las comunidades indígenas sorprendió al Gobierno brasileño. Un poco de historia muestra que el 15 de febrero de 2011, el Estado Plurinacional de Bolivia y el Bndes suscribieron el Contrato de Colaboración Financiera N. 10219991 por 332 millones de dólares, destinados al financiamiento del Proyecto Carretero Villa Tunari – San Ignacio de Moxos.

Según los informes de prensa, la Ministra de Planificación del Desarrollo Viviana Caro informó que la obra de 306 kilómetros demandará una inversión total de 415 millones de dólares. El 80 por ciento del costo será cubierto con el crédito brasileño y el Estado boliviano aportará los 83 millones de dólares restantes.

El proyecto considera que la carretera de vinculación entre Cochabamba y Beni constará de tres tramos; el primero entre Villa Tunari e Isinuta (47 kilómetros), el segundo entre Isinuta y Monte Grande (177 kilómetros) y el tercero entre Monte Grande y San Ignacio de Moxos (82 kilómetros).

Como si fuera poco, el 6 de mayo de este año, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) sancionó la Ley 112 que aprueba la contratación del crédito, y el presidente Evo Morales promulgó la norma que señala que las operaciones del crédito serán cursadas mediante el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).

Por otra parte, el segundo tramo de la carretera atraviesa la zona núcleo del Isiboro Sécure, declarado Parque Nacional mediante Decreto 7401 el 22 de noviembre de 1965, y reconocido como territorio indígena el 24 de septiembre de 1990 por decreto 22610. En 2009, el Gobierno de Morales entregó a los originarios del Tipnis el título ejecutorial de esa TCO de más de un millón de hectáreas de extensión.

El Artículo 352 de la nueva Constitución Política de Bolivia, indica que el Estado debe consultar a los pueblos indígenas de manera libre, previa e informada antes de explotar recursos naturales o construir mega infraestructuras en sus territorios ancestrales.

Es necesario que el país cuente con una carretera que permita el desarrollo de las economías locales que se encuentran en situación de aislamiento, pero no de la forma cómo ha sido encarado este proyecto. El movimiento indígena del Tipnis es un gran ejemplo a seguir en el mundo. De lo contrario hubiéramos dejado pasar este hecho histórico como un simple detalle de inversión económica sin considerar los impactos negativos a la Madre Tierra.