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Las Caritas Parroquiales prioridad pastoral de los Obispos de Bolivia

Mons. Jesús Juárez Párraga, presdiente de la pastoral Social Caritas de Bolivia destaco la importancia de las caritas Parroquiales dentro de las prioridades pastorales de los Obispos de Bolivia.

Las palabras fueron emitidas en el marco del desarrollo del Seminario de Formación de Caritas Parroquiales para sacerdotes que se realiza en la Arquidiocesis de Cochabamba del 9 al 11 de septiembre.

MENSAJE DE APERTURA DEL SEMINARIO REGIONAL VALLES

Apreciados hermanos:
Les saludo con fraternal afecto, agradeciendo sinceramente su presencia que nos anima y nos da la esperanza de que la diaconía parroquial puede ser una realidad fortalecida en nuestra querida Iglesia en Bolivia.

Deseo expresar y agradecer de manera especial a mi querido amigo, el P. Vicente Altaba a quien hace más de un año le había invitado a venir a Bolivia y que gracias a Dios ahora se concreta, además con creces, ya que viene acompañado del P. Vicente Martin Muñoz. A ellos nuestra sincera gratitud y, en ellos, a Cáritas Española que, en el marco de la cooperación fraterna que nos une, apoyan esta iniciativa.

Como es de su conocimiento, las Cáritas Parroquiales o Pastorales Sociales Cáritas Parroquiales, Acción Social Parroquial, Servicios Sociales Parroquiales o bajo otras denominaciones, son una prioridad pastoral de los Obispos de Bolivia, expresada en el Documento de Renovación de estructuras de las CEB, ratificado en el nuevo Enfoque y Directrices Pastorales 2014-2018 y es una de las líneas comunes de la Red Nacional de Pastoral Social Cáritas en Bolivia.

Y es una prioridad pastoral que responde a la visión integral de la Evangelización y a las exigencias sociales de nuestra realidad boliviana. Estamos convencidos que el punto de partida de esta opción pastoral es nuestra mentalidad y visión integral de la Evangelización, en los términos que el Papa emérito Benedicto XVI nos recuerda en su Encíclica Deus Cáritas ets: “La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social (…), sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia”
Esta manifestación irrenunciable de nuestra misión es más exigible en una realidad de pobreza, de pobreza material y de pobreza espiritual, que en nuestras jurisdicciones parroquiales es lacerante e interpelador. Siguen reclamando nuestro testimonio de caridad los enfermos, los migrantes, los damnificados, los que buscan una oportunidad para desarrollar su potencial productivo y laboral, las personas y grupos humanos cuyos derechos son vulnerados, los que sufren el peso del pecado, los que están agobiados por el sinsentido de la vida, por la ruptura con Dios y con los demás, en suma toda persona en situación de pobreza, necesidad o exclusión. Son respuestas diferencias, una veces con la asistencia, otras con la promoción, pero siempre en perspectiva de cambio estructural, pero teniendo presente, como señala Aparecida que “todas las auténticas transformaciones se fraguan y forjan en el corazón de las personas e irradian en todas las dimensiones de su existencia y convivencia. No hay nuevas estructuras si no hay hombres nuevos y mujeres nuevas que movilicen y hagan converger en los pueblos ideales y poderosas energías morales y religiosas” (DA, 538).

El Papa Francisco nos dirá en la Evangelli Gaudium que “de nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad” (EG, 186). Recordando las palabras de Jesús a sus discípulos: «¡Denles ustedes de comer!» (Mc 6,37), nos dice que ello “implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos” (EG, 188). El Papa Francisco es categórico cuando nos dice: “Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Inspirada en ella, la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia” (EG, 198). Esto es posible hermanos, aquí y ahora, lo es porque la solidaridad es un valor cultural y cristiano en nuestro pueblo boliviano.
Les animo pues, a aprovechar estos días de Seminario, donde la experiencia y conocimientos de nuestros hermanos y donde la reflexión comunitaria a partir de las experiencias y expectativas personales, será el potencial que fortalezca nuestra sensibilidad y compromiso con la dimensión social de la evangelización que, al mismo tiempo, nos hará discípulos misioneros para que otros hermanos párrocos comprendan y asuman plenamente esta condición de ser cristiano en todos los tiempos. Termino con las palabras del Papa Francisco: Seamos “evangelizadores con Espíritu” (EG, 259) sin temor, abiertos a la acción del Espíritu Santo. Muchas gracias.

Mons. Jesús Juárez Párraga
Arzobispo de Sucre y Presidente
Pastoral Social Cáritas Boliviana

Cochabamba, 9 de septiembre de 2014