Análisis

«La Virgen no es la jefa de correos que envía mensajes todos los días»

El Papa Francisco pone en guardia a los fieles contra visiones de veracidad dudosa

La Virgen María ha hablado en Guadalupe, en Lourdes, en Fátima y en muchas otras apariciones aprobadas por la Iglesia. Habla con personas sencillas, un indio, una chiquilla pobre, unos pastorcillos… Pero ahora proliferan en internet mensajes de apariciones reales o supuestas que crean angustia ante hipotéticas traiciones en la Iglesia, catástrofes apocalípticas, etc.

El Papa de la normalidad y la sencillez, puso ayer en guardia a los fieles frente a la curiosidad por visiones y revelaciones de veracidad dudosa, que distraen del mensaje del Evangelio. En su homilía de la misa de las siete de la mañana, salió al paso de quien dice «pero yo conozco una vidente, una vidente que recibe cartas y mensajes de la Virgen…». Francisco advirtió con toda claridad que «la Virgen es Madre y nos ama a todos. Pero no es la jefa de la oficina de Correos, que envía mensajes todos los días».

Su descalificación no se refería a ningún caso concreto de los que estudia el Vaticano como, por ejemplo, las posibles apariciones de Medjugorje, investigadas del 2010 al 2012 por una comisión creada por Benedicto XVI. El Papa sencillamente dejó claro que «el espíritu de curiosidad es malo», y que «la búsqueda de esas novedades aleja del Evangelio, aleja del Espíritu Santo, aleja de la paz y la sabiduría, de la gloria de Dios y de la belleza de Dios».

De modo rotundo, el Papa insistió en que «el espíritu de curiosidad no es un buen espíritu: es el espíritu de la dispersión, de alejarse de Dios, de hablar demasiado». En su respuesta a los fariseos, que le preguntaban por el momento del final de los tiempos, «Jesús nos dice una cosa importante, que este espíritu de curiosidad es mundano y nos lleva a la confusión». En realidad, explicó el Papa, «el Reino de Dios está en medio de nosotros. No busquéis cosas extrañas, no busquéis novedades con esa curiosidad mundana. Dejemos que el Espíritu nos lleve adelante, con esa sabiduría que es una brisa suave. Ese es el Espíritu del que hablo Jesús».