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En su segunda venida, Jesús vencerá definitivamente el mal y el pecado: Mons. Sergio Gualberti

La Segunda Venida

La segunda venida de Cristo fue el tema central de la homilía dominical del Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Gualberti. Indicó que su venida determinará nuestro destino definitivo. Por otro lado, criticó que a pesar de que existe ese anuncio profético, también existe el silencio de la cultura dominante que no busca abrirse al infinito de la vida eterna.

El Arzobispo pidió al Pueblo de Dios no tomar al pie de la letra el lenguaje apocalíptico de catástrofes cósmicas, sino entender que en su segunda venida, Jesús vencerá definitivamente el mal y el pecado.

El anuncio de la segunda venida de Jesús y última, no es de desgracia, temor ni miedo, sino de liberación. Hay que esperar el final de los tiempos sin escapar de la realidad y dar justo valor a lo que vivimos. Por ello, debemos comprometernos aquí y ahora con el Reino de Dios, porque así es como construiremos nuestro destino definitivo.

Antes de concluir su Homilía, Mons. Gualberti recordó el comunicado de los Obispos de Bolivia que pide que nos reconciliemos mirando a Cristo, en medio de la campaña electoral tempranera.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (jn 14, 6) Mensaje de la Conferencia Episcopal Boliviana

Finalmente el Arzobispo se dirigió a los catequistas de Santa Cruz reunidos en la Santa Misa y les agradeció y animó por sus servicios en el Día nacional del Catequista. También hizo referencia a la Jornada mundial de los pobres y pidió reflexionar y solidarizarse con ellos principalmente con los enfermos y marginados.

Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada el 18 de noviembre de 2018
Catedral de San Lorenzo Mártir
Santa Cruz – Bolivia
En la segunda venida, Cristo determinará nuestro destino definitivo

Estamos acercándonos al final del año litúrgico y el próximo domingo con la fiesta de Cristo Rey culmina el camino en el que hemos contemplado y vivido los misterios de nuestra redención y salvación. Hoy, la Palabra de Dios trata de las realidades últimas de la historia de la salvación, de la segunda venida de Cristo que instaurará, en majestad y poder, el juicio final y determinará nuestro destino definitivo.

La cultura dominante no busca abrirse al infinito

En el mundo de hoy, hay un silencio casi total de las últimas realidades, porque la cultura dominante tiene una visión limitada, que no va más allá de lo material, del tiempo y del espacio y no busca abrirse al infinito. En cambio, los cristianos y la Iglesia nos sentimos agradecidos al Señor porque nos ha hecho partícipes del misterio del ser humano y del horizonte infinito de la vida eterna y gozosa que nos espera más allá de nuestra historia terrenal.

No hay que tomar al pie de la letra el lenguaje apocalíptico sino entender el mensaje

Jesús al tratar estos temas, utiliza el lenguaje apocalíptico propio del mundo judío, con imágenes y descripciones de fenómenos cósmicos: «En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán”. Por eso no hay que tomar esas imágenes de catástrofes cósmicas al pie de la letra, sino que hay que descubrir e interpretar el mensaje que quieren transmitir. Si uno mira, no se toca la tierra. El escenario es el cielo: el sol y la luna se oscurecen, porque aparecerá una luz más fuerte, la gloria de Jesús, el hijo de hombre: “Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria”.

En la segunda venida, Jesús vencerá definitivamente el mal y el pecado

Con este escenario grandioso que acompaña su última venida, Jesús manifiesta que se presentará en todo su resplandor, como vencedor definitivo en la lucha contra las fuerzas del mal y del pecado. En ese acto, el universo y la naturaleza entera, liberados de la esclavitud de la corrupción, participarán de la progresiva liberación de la vanidad y corrupción para alcanzar la gloria de Cristo en «los nuevos cielos y la tierra nueva», donde Dios será «todo en todos”.

El anuncio de la segunda venida de Jesús, no es de desgracias ni miedo, sino de liberación

Así entendidas. esas palabras no son por tanto un anuncio de desgracias ni quieren sumirnos en el miedo o el terror, por el contrario son una buena noticia de liberación que nos llenan de esperanza. La victoria definitiva de Cristo sobre la muerte será el momento en que el bien vencerá sobre el mal: el amor sobre el odio; la luz sobre las tinieblas; el momento glorioso del Señor que nos hará partícipes en plenitud de su amor y vida.

Esperar el final de los tiempos no es escapar de la realidad sino dar justo valor a lo que vivimos

Esta verdad tiene consecuencias concretas para nuestra existencia. La salvación que Jesús nos ofrece no es solo un acto del pasado ni algo reservado al futuro, sino que es un acontecimiento que se hace realidad cada día a través de acción providente, su Palabra y los sacramentos de la gracia. Por tanto, el poner nuestra mirada en el encuentro definitivo con el Señor al final de los tiempos, no significa desinteresarse y escaparse de la realidad de este mundo, por el contrario es un estímulo a dar el justo valor a lo que vivimos en esta tierra.

Comprometernos con el Reino ahora y aquí, es construir nuestro destino definitivo

Es en nuestra existencia cotidiana, en nuestra historia y nuestra sociedad que debemos comprometernos en serio con la instauración del reino de Dios, porque es ahora y aquí que construimos nuestro destino definitivo.

La promesa de Dios radica en nuestra vida para que nuestra fe tenga consistencia

La realidad última y gozosa que nos espera, debe ser el gran estímulo para trabajar en el presente, el único tiempo por el momento al menos. que está a nuestra disposición para alcanzarla. Es acá en nuestra vida que radican las promesas de Dios, para que nuestra fe y esperanza tengan consistencia.

Por encima de las apariencias y miseria está la promesa y el amor de Dios

Por lo tanto, no podemos dejarnos llevar por la tentación del desánimo, de la desesperanza y el desengaño que están siempre al asecho, particularmente cuando los problemas, sufrimientos y males nos rodean y afectan nuestra vida, personal, familiar y social. No olvidemos nunca que, por encima de las apariencias, limitaciones y fragilidad de este mundo y sus miserias está la promesa y el amor de Dios.

Para no empantanarnos en la mediocridad, miremos nuestra vida con los ojos del Padre

Él no se desentiende de nosotros porque es el Padre de la de la misericordia que nos ama al punto de haber enviado a su Hijo para rescatarnos de todo mal y peligro. Con la confianza de hijos estamos llamados a mirar nuestra vida y nuestro mundo con los ojos del Padre, para no caer en el miedo que paraliza, ni empantanarnos en las ciénagas de la mediocridad, de la inercia y de la indiferencia.

Los Obispos de Bolivia piden que nos reconciliemos mirando a Cristo, en medio de la campaña electoral tempranera

Con esta mirada de fe, los obispos de Bolivia, reunidos en asamblea los días pasados, hemos analizado varios aspectos de la realidad que vivimos en nuestro país, tanto los hechos esperanzadores como los que son causa de preocupación, en particular el clima de confrontación, división y desconfianza en estos momentos de campaña electoral tempranera. Por eso, en nuestro mensaje hacemos un llamado a la cordura, la reconciliación y la unidad, con la mirada puesta en Jesucristo, “camino, verdad y vida”. Al salir de la Catedral les será entregado el mensaje, leámoslo y compartámoslo con nuestros familiares, amigos y conocidos.

VIDEO: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA ” Mensaje al pueblo de Dios.

Gratitud por sus servicios en el Día nacional del Catequista

Antes de terminar voy a recordar que hoy los catequistas celebran hoy su día nacional, guiados por el lema: “¡El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán!”, palabras de Jesús en total sintonía con las lecturas que hemos meditado. Lo que cuenta en la vida es lo que no pasa nunca: la Palabra de vida eterna. A todos los catequistas, aquí representados por una delegación numerosa y a nombre de nuestra Iglesia, mi sincera gratitud por su servicio inapreciable y gratuito en bien de los niños y jóvenes, enseñándoles el Evangelio y el Catecismo de la Iglesia con abnegación y entrega.

En la Jornada mundial de los pobres, reflexionar y solidarizarse con ellos

También, hoy por voluntad expresa del Papa Francisco, se celebra la 2da. Jornada Mundial de los pobres, teniendo como lema las palabras del salmo 34: “Este pobre grita y el Señor lo escucha”. ¡Qué palabras esperanzadoras! Dios escucha el clamor de los pobres, de los sufridos y de los don nadie y ¿nosotros y nuestra sociedad los escuchamos? Es la ocasión para reflexionar acerca de nuestra actitud y sobre todo para solidarizarnos con tantos hermanos menos favorecidos, con los que están sin trabajo, los enfermos, los marginados y abandonados.

Mantengámonos vigilantes a la segunda venida de Jesús

Como hemos escuchado, la palabra de Dios hoy nos ha invitado a afianzar nuestra fe y a mantenernos vigilantes en la espera de la segunda venida de Jesús, a mirar nuestro mundo en el horizonte de los cielos nuevos y tierras nuevas y a perseverar en el compromiso por el reino de Dios, el reino de la justicia, la verdad, el amor y la paz.

Amén