Análisis

La marcha por la vida en el debate del aborto

La información y las justificaciones son elementos decisivos. Los tribunales de justicia tienen que ver la realidad de una determinada sociedad y de un específico tiempo.

Una de las primeras expresiones populares en contra de la despenalización del aborto se registró el martes en la ciudad de Cochabamba con la concurrencia masiva de miles de personas que marcharon por calles céntricas de la ciudad, manifestando su rechazo a la posible legalización.

Se trata de una expresión que está inscrita en lo que se anticipa como lo que se constituirá en un largo y fatigoso debate en uno de los temas más sensibles, tal como ha ocurrido en algunos países.

El despenalizar el aborto de la legislación actual, comprende por supuesto un debate que, como en toda opción donde concurren puntos de vista legales, morales, religiosos, médicos y otros que atañen a la vida de las personas, debe demandar diferentes planos de discusión. La marcha del martes patrocinada por una comisión de defensa de la vida, en la que están incluidos representantes de la Iglesia católica como una de las principales instituciones que promueve lo que considera evidente el principio de la vida, junto con otras entidades como la Iglesia evangélica, es la expresión de un enorme conglomerado de la población que resistirá en el plano ideológico, doctrinario y religioso cualquier intento que conduzca a legalizar el aborto en el país.

Frente a esta posición están los ciudadanos y ciudadanas que plantean precisamente lo contrario, también con argumentos en sentido de que la preservación de la vida está precisamente en la decisión de las mujeres a decidir sobre el aborto legal y en condiciones aceptables, pues actualmente, en la ilegalidad, sostienen, se registran miles de muertes de mujeres.

El debate como se ha dicho hace algunos meses, ya está planteado. Lo importante es que en el mismo, como ha ocurrido en la marcha de los católicos y evangelistas del martes, con participación de juntas vecinales y otras instituciones, se presenten también opciones que permitan conducir del mejor modo a tener visiones o planteamientos. La intervención de un conocido sacerdote católico en sentido de que la abstinencia sexual antes del matrimonio para evitar embarazos no deseados, es otra visión, dentro del principio general de preservar y defender la vida. Es decir, una decisión y compromiso que, los que profesan la fe religiosa, deberán asumir en determinado momento.

Otra propuesta afirmada por el presidente de la Plataforma Pro-Vida, Alfonso Vía Reque, quien defiende la vida como una ley moral y la dignidad como valor de cada ser humano desde la concepción, es la exigencia de que el Tribunal Constitucional no escuche el pedido de los activistas que quieren despenalizar el aborto y que cierre toda posibilidad legal a esas pretensiones. En este campo está sin duda el análisis jurídico constitucional que los magistrados tienen el deber de asumir en uno de los asuntos más complejos de una sociedad.

Lo importante en situaciones donde el debate centra el tema del aborto, de legalidad o de su penalización, está en que los diferentes actores sociales promuevan la discusión libre, que explique y argumente al conjunto de la sociedad. La información y las justificaciones son elementos decisivos que los tribunales de justicia, además de sus consideraciones legales y constitucionales que deben asumir llegado el momento, también los considerarían, porque la ley tiene que ver con la realidad de una determinada sociedad y de un específico tiempo. En todo caso la gente tiene que pensar y decidir sobre el tema.