Santa Cruz

La libertad de los hijos de Dios hay que construirla con esperanza, con amor, llenos de sentimientos de paz y justicia para todos Emmo. Sr. Cardenal Julio Terrazas

Homilía de S.Emcia. Rev. Julio Cardenal Terrazas en ocasión de la celebración de los peregrinos en el Santuario de Cotoca.

Amadísimos hermanos y hermanas:

Vamos a escuchar esa Palabra del Señor qué lindo pronunciar esta palabra cuando algo de agua está llegando a los terrenos áridos y secos de nuestros corazones y de nuestra sociedad. Que sea una palabra que pueda echar raíces y que puedan esas plantas producir los frutos de alegría y esperanza que han llamado tanto la atención en nuestra Madre la Virgen María, la Mujer de la Esperanza, la mujer que confía en Dios, en su Palabra con una expresión que hoy también el Señor a través del Ángel repite para nosotros:

Alégrate pueblo de Dios.

Alégrate María, alégrate pueblo de Dios que peregrina en Santa Cruz, alégrate sociedad que tienes grandes desafíos para hacer de tu devoción en honor a la Virgen no una costumbre que pasa sino una manera de vivir.

Dejemos que aquellos que aman los sepulcros, que aquellos que no quieren vivir de la esperanza, que aquellos que quieren amargarse por lo que han sufrido antes o por lo que piensan que se sufre hoy. Dejemos que ellos sigan el camino de las oscuridades. A nosotros nos toca renovar nuestra fe en el Dios de la Vida, de la esperanza, de la alegría que nos va a contagiar y nos dará la fuerza para soportar aquello que puede ser un dolor, cruz o sufrimiento pero que nada ni nadie puede aplastar al verdadero creyente hijo de María.

Alégrate Santa Cruz, alégrate Cotoca, lugar y espacio en el que Nuestra Madre ha puesto su trono, pero alegrémonos de verdad porque empieza una era nueva, nos alegramos porque se cumple la Palabra del Padre que iba a realizar esta salvación.

Nos alegramos porque es elegida alguien de nuestra raza que será aquella que va a acercarnos al Hijo de Dios. Todo esto nos alegra. No solo de aquellos que tienen alegrías pasajeras o carcajadas de payaso, nosotros queremos sentir en nuestro corazón y espíritu esa Palabra de aliento esa Palabra de Vida que realiza la voluntad de Dios.

Alégrense hijos e hijas de Santa Cruz y Bolivia que están presentes, alégrense porque la libertad de los hijos de Dios hay que construirla con esperanza, con amor, llenos de sentimientos de paz y justicia para todos.

Hay que hablar en voz alta para que no se dejen aturdir tanto por los ruidos que se fabrican y multiplican para distraernos de nuestras propias responsabilidades.

El inicio de la salvación

María escuchó al Ángel. Así empieza la salvación con signo de alegría y optimismo, con un sentimiento de verdadera entrega al Señor que hace que uno se estremezca hasta la médula, se estremezca por saber que Dios ha elegido a alguien tan humilde, tan nuestra, tan cercana, a ella que se presta también para que se siga cumpliendo lo que ya los profetas decían: que pueblo tiene un dios tan cercano como El nuestro.

María es el camino a Cristo

La Virgen nos trae a ese Dios que quiere estar cerca de nosotros, a ese Dios que camina con nosotros, que sabe de nuestras pesadumbres y alegrías que tenemos, de ese Dios que ha ido escuchando la plegaria de todos los grupos que han ido presentándose en el santuario por la salud de muchos, por la vida de muchos para que no les falta las fuentes que dignifican a la persona y que evitan que se dediquen en ociosidad al crimen y cualquier otro hecho que va en contra de la dignidad humana. Lo hemos podido constatar escuchándolos a través de la radio y los medios de comunicación a los peregrinos, rezando por algo que falta, la paz auténtica y verdadera. Cuando se construya esta paz se acabaran todas las amarguras que vierten sobre nosotros quienes no consiguen encontrarse con el Señor.

María, la llena de gracia

Este es el nuevo signo que le da el Ángel a la Virgen, la llena de gracia, la llena de la vida de Dios la que supo ponerse a disposición del Señor la que tuvo un corazón listo para escuchar la Palabra y saber que el Dios de la Vida le estaba comunicando su proyecto, su deseo de hacerse uno de nosotros para que ninguno de nosotros le tenga miedo.

En un ambiente donde la muerte prevalece, donde los atracos se multiplican donde los crímenes parecen ampliarse cada vez más, un ambiente donde el odio nos impide mirar al hermano. En un ambiente donde el espíritu esta débil, enfermizo, en un ambiente así resuenan estas palabras que las recordamos esta noche como dirigida a nosotros.

Iglesia de Santa Cruz, tú tienes que estar llena de gracia, llena de vida porque tu misión no es llegar al cementerio para terminarse, tu misión es levantar aun a los que están muertos para que vivan en abundancia.

El Señor está contigo

Tu María la llena de alegría tú la llena de gracia, el Señor te acompaña, el Señor quiere sentir estar contigo y El va a romper muchas de las leyes de la naturaleza para que tu ofrezcas tu vientre a fin de que el Hijo de Dios se haga uno de nosotros y pueda participar de nuestra vida.

Es el momento en que se une toda la fuerza de Dios con toda la dignidad humana para formar hombres y mujeres nuevos que no quieren comprometerse más con el recuerdo de un pasado sino vivir la alegría pascual hacernos y convertirnos en hombres y mujeres nuevos capaces de seguir trabajando para que el cielo nuevo toque a la tierra y la tierra eleve también su misma vida a la altura de nuestro Dios.

El Señor está contigo Iglesia de Santa Cruz, Iglesia de Bolivia, es el Señor que está, es el Señor que manda su espíritu para hacer de María nuestra Madre. Es El Señor que inspira a María y le dice que no tenga miedo porque es obra de Dios. No tengas miedo porque este niño será grande porque será el Salvador el Mesías, el enviado de Dios para salvar a todos.

Estas tres palabras pueden resumir nuestra alegría, nuestra convicción, nuestros nuevos compromisos. Queremos ser como la Virgen María, alguien que acude presurosa a servir a los demás, que acompaña a su Hijo sabiendo que algunos no lo entienden y muchos traman algo para eliminarlo, sabiendo que su Hijo ofrece su vida en la cruz para que nadie más sea sacrificado por injusticias y maldades humanas.

Esa es nuestra Madre y ese es el orgullo que debemos tener, de saber que la Palabra de Dios en esta noche resuena de manera especial, una Palabra que se hizo carne en María y que quiere hacer un espacio en nuestro corazón y nuestra vida. AMEN.

Oficina de Prensa del Arzobispado de Santa Cruz

Diciembre 8 de 2011