Análisis

LA DEA NO VOLVERÁ

Después de haber rendido culto a las calaveras en “La noche de las Ñatitas”, pregunté al yatiri Calimán qué milagro le había pedido a su Ñatita en esa noche memorable de hechicería que pasamos en el “Malena” de la ciudad de El Alto, y el brujo andino –luego de besar sin asco ua la desdentada– me respondió en la oreja: “le pedí a mi Ñatita que no permitiera el retorno de la DEA a nuestro país aunque vuelva la ayuda comercial de Estados Unidos a Bolivia”.

Sorprendido ante este pedido, pregunté a Calimán qué quiere decir DEA, respondiendo el iletrado brujo: “vas a saber, Paulino Huanca, que DEA por sus siglas en inglés quiere decir “los de atrás”, o sea, que es una fuerza norteamericana que agarra por detrás a los inocentes bolivianitos que se dedican al narcotráfico”.

Esa versión libre del yatiri me puso inmediatamente a favor de esa fuerza especial norteamericana pues siempre estuve en contra del crecimiento de los cultivos de coca en el Chapare, convencido de que la famosa “hoja sagrada” (reconocida así por la Constitución Política del MAS sólo sirve para fabricar cocaína.

Calimán sostuvo que eso no era verdad porque él, como yatiri y curandero a la vez, había sanado a sus pacientes recetándole mate de coca para dolores de barriga.

Como durante este diálogo el yatiri hablaba con su “Ñatita” en los brazos y yo sostenía en los míos la “Ñatita” que había entregado a mi cuidado su propietaria Macacha, pedí al yatiri con respeto que no mintiera delante de estas beatíficas calaveras y que reconociera que la DEA sabe combatir con eficacia a los narcotraficantes, y quienes se oponen a su regreso a Bolivia están protegiendo de manera inequívoca a los cocaleros del Chapare que la fabrican y negocian a gran escala.

Mis palabras “calentaron” al yatiri Calimán quien hizo el ademán de arrojarme su “Ñatita” a la cabeza, pero yo detuve su sacrílega intención y dije al yatiri que quienes se oponen al reingreso a Bolivia de alguna fuerza que lucha de verdad y con eficacia están protegiendo solapadamente a los que se dedican a fabricar y traficar con las drogas, actividades ilegales protagonizadas no sólo por la mayoría de los cocaleros bolivianos del Chapare, sino también por un número desconocido de traficantes de algunos países de América.

Para no seguir peleando y discutiendo, propuse al yatiri Calimán una apuesta que dirimiría nuestras diferencias: “Te apuesto mi “Ñatita” contra la tuya si los que rechazan a la DEA no favorecen la actividad de nuestros traficantes bolivianos. Si yo pierdo te regalo mi “Ñatita” y si tú pierdes me traspasas la tuya.

Estoy seguro de ganar y de esta manera, mi comadre cochabambina tendrá dos “Ñatitas” milagrosas.