Análisis

LA CUESTIÓN DE LA DEMOCRACIA

II.- En la inauguración de aquel seminario denominado “Los rostros de la democracia”, hemos escuchado conceptos vertidos por el Presidente de la Cámara de Diputados, quien -como no podía ser de otra manera- al efectuar un balance del “proceso de cambio” ha pintado una democracia a la boliviana, ya que considera a las leyes sancionadas y promulgadas por el MAS como las más avanzadas en materia jurídica, a la inversa de lo que fuera en el pasado. Pero eso no es cierto, tal como demostramos en varias de nuestras notas al efectuar una serie de análisis de algunas de dichas leyes, al extremo de que observamos la falta de técnica legislativa, así como el caer en errores de sintaxis y de redacción, todo por haber obviado la fase de la revisión de un proyecto, después de haberse hecho en grande y en detalle. Lo peor es que ninguna de ellas ha sido previamente consultada al pueblo, tal como falazmente lo ha manifestado aquella autoridad, pese a tratarse de leyes que tienen que ver con lo social y con lo económico.

Ha sacralizado la actual Constitución Política del Estado, al afirmar que se constituiría en un ejemplo del Derecho Constitucional, porque se hubiera incorporado en ella a los que fueron excluidos por más de 500 años; es decir al sector indígena originario campesino y, entre otras cosas, la institución de la consulta popular que constituye el Referéndum, amén de la Revocatoria de Mandato.

En cuanto a estas dos instituciones constitucionales, cabe recordar que en nuestro país en la reforma constitucional del año 1931, mediante Referéndum se procedió a la incorporación de varias conquistas emergentes de la modernización del Estado, entre las que se tiene el Habeas Corpus (hoy acción de libertad); reconocimiento de la Autonomía Universitaria; normas para la Contraloría General de la República; dietas por sesión para los Representantes Nacionales; etc., etc., mientras que la Revocatoria de Mandato ya estaba reconocida implícitamente por el Art. 35 de la Constitución de 1967. Por ello la organización “Alianza Patrótica de Abogados” tuvo el valor civil de formular una demanda de Revocatoria de Mandato en contra de Gonzalo Sánchez de Lozada, aspectos que parece no los conocía aquella autoridad de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Por otra parte y por si fuera poco, a partir de la Reforma Constitucional del año 1938, en el gobierno del Tcnl. Germán Busch se dispuso que el cien por ciento de las divisas por las exportaciones de minerales deben ser entregadas al Banco Central; el reconocimiento de los derechos del proletariado como el derecho a la huelga, y la Ley General del Trabajo, se inició la transición del Constitucionalismo Liberal al Constitucionalismo Social, mientras que en la Reforma Constitucional de 1943, en el gobierno del Cnl. Gualberto Villarroel, se convocó al Primer Congreso Indigenista Boliviano, como una determinación anticipada a la decisión 169 de la ONU.

Esta realidad jurídico-política fue finalmente complementada por la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952, al haberse logrado serias reformas estructurales, como la nacionalización de las minas, la reforma agraria, el voto universal y la reforma de la educación, revolución articulada por obreros y campesinos, así como la clase media intelectual de aquella época conjuntamente los carabineros de Bolivia.

Cuando aparece en el escenario político el actual presidente Evo Morales, se hizo eco de la agenda de Octubre, pero en los hechos no observamos cambio alguno; contrariamente, lejos de cumplir con la nacionalización de los hidrocarburos, simplemente se va a la “reconversión de los contratos petroleros” emergentes de la antigua Ley 1689 de Hidrocarburos del gobierno de Sánchez de Lozada, de modo que todo lo referido a este rubro no es nada mas que simple discurso, mientras que en el área de la milenaria hoja de la coca, el mundo se sorprende por el crecimiento inusitado del narcotráfico, así como la ampliación territorial de los cocales en el país.

En cuanto a la macroeconomía, ésta es el fruto de la coyuntura relacionada con las cotizaciones de los minerales y la venta del gas, por lo que obviamente se observa un aumento de las reservas, pero de ninguna manera podría reconocerse como el resultado de una política económica del cambio. Esto parece ignorar el presidente Morales, que piensa que dichas reservas serían el producto de la inteligencia de su entorno, cuando ello tampoco es cierto.

En lo que sí coincidimos con el disertante, es en la actitud del pasado cuando todo Presidente de la República tenía la potestad y competencia de designar autoridades departamentales, tales como el Prefecto, así como la intervención del Congreso Nacional para la elección de Presidente y Vicepresidente de la República, cuando en la elección de voto universal el pueblo no lograba elegir a dichas autoridades en esa votación, mientras que la elección de Alcaldes Municipales la efectuaba el Concejo Municipal. En ambos casos se producía el voto oneroso, emergente de alianzas originadas en el “maletín”.

Sin embargo, cuando en el escenario parlamentario se observa los dos tercios, aparece una nueva figura que consiste en la presencia de simples “levanta manos”, que es tan lacerante como “el maletín” del pasado.

Eso de que “el pueblo tiene el gobierno que se merece” es algo que se dice desde tiempo inmemorial, antes del advenimiento de la democracia.

Infelizmente, los expositores extranjeros en el seminario “Los rostros de la democracia”, no conocen a ciencia cierta la realidad nacional, o si la conocen mejor.

Entonces estaríamos frente a una “falsificación de la democracia”, que en cualquier momento se convierte en dictadura o tiranía.

“El ejercicio del poder corrompe, y el sometimiento degrada”.