Análisis

La cuesta de enero

Las remesas en euros que me hicieron mi esposa y varias de mis tías que viven en Europa demostraron a mi comadre cochabambina que ella no era la única mujer que se preocupa por mi felicidad lo cual subió mis acciones no sólo en el mercado de Wall Street, sino en el mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz donde algunas cholas del lugar comenzaron a preguntarse: “Qué nomás tendrá esa chola cochabambina para dominar de tal manera al periodista que la sigue por todas partes…”.

Debo comunicar a mis lectores que jamás recurrí a malas artes para dominar a nadie y que todo lo bueno que me sucede en la vida se lo debo a Dios que es muy bueno y no se olvida de sus ovejitas, ni siquiera en carnavales.

Por eso ayer vino mi pariente espiritual para comunicarme que por fin concluye el largo y pesado mes de enero y se abre la perspectiva de febrero,  con sus carnavales, la efemérides departamental de Oruro y la incursión a los carnavales de Santa Cruz y Cochabamba, si es que nuestros cuerpecitos aguantan y el presidente Evo no nos compromete en algún conflicto internacional.

Con las remesas europeas de mi familia quise cancelar la deuda que mantengo hace dos años a mi comadre Macacha, pero ella no quiso recibir mis dinerillos y me dijo en gesto magnífico que guardara mi plata y que ella costearía mis gastos carnavaleros porque tenía la sospecha de que éstos serían los últimos.

Para comenzar nuestro itinerario, mi comadre me recordó que este viernes deberíamos viajar a Oruro, pues al día siguiente se celebra un acontecimiento muy importante que se llama “el último convite”, que resulta ser el último ensayo general de la famosa entrada, acontecimiento para el cual se alistan los bailarines vistiendo trajes de reglamento, donde sobresalen las mantas de vicuña.

Previne a mi comadre de la especulación que prima en los buses que se dirigen a Oruro, pero mi comadre siempre ahorrativa me dijo: “No se preocupe, compadre porque yo le conduciré en su poderosa motocicleta Harley Davidson…”.

Preocupado al pensar en que serían muchos los días dedicados a festejos cívicos, religiosos y carnavaleros, lo que podría perjudicar la marcha ascendente de nuestro país, la previsora cochabambina me tranquilizó diciendo: “Felizmente, compadre, el presidente Evo ha dispuesto gobernar al país durante nueve días desde la ciudad de Oruro, lo cual garantiza que todos los demás hacemos lo mismo, o sea sigamos trabajando, aunque sean días de Carnaval…”.

Haciéndome el gil, creí en las palabras de una cholita alegre y bailadora.