Análisis

LA CARRETERA IMPOSIBLE

La vinculación carretera entre Cochabamba y Beni es un viejo proyecto promovido por cívicos y productores regionales desde inicios de los años 80 del siglo pasado, el cual fue postergándose por varias razones, entre estas económicas y sobre todo socioambientales. Recién en 2003 el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada aprobó el decreto 26996 con el que incorporó en la red carretera nacional un camino que uniera Cochabamba con Trinidad, pasando por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

El Tipnis, creado en 1965, adquirió fama internacional con la Marcha por la defensa del bosque de chimanes, que ocupa una parte del Tipnis, jaqueado por el imparable saqueo de su más precioso árbol: la mara. La épica marcha de 1990 –Por el territorio y la dignidad, nacida desde sus entrañas para defenderlo– lo transformó en territorio indígena con la firma del decreto 22610. Si bien fue reconocido en una extensión de 1.233.000 ha, aproximadamente, el área efectivamente titulada es de 1.091.000 ha. La disminución benefició en el saneamiento a los asentamientos cocalero-chapareños, principal fuente de ocupaciones y conflictos para las comunidades indígenas del sur del territorio.

El Tipnis es uno de los sitios de mayor importancia orográfica en Beni y una de las cinco áreas protegidas que tiene doble categoría (territorio indígena y área de protección) en Bolivia. Sus 69 comunidades albergan a más de 5.100 indígenas de los pueblos moxeño-ignaciano, yuracaré y chimán. Es refugio de más de 400 especies de importancia ornitológica y piscícola. La zonificación contemplada en el plan de manejo identifica áreas de protección absoluta, o áreas núcleo, en las cuales está prohibido el uso y aprovechamiento de recursos y, por lo tanto, de manera expresa, la apertura de caminos. El Tipnis es la explicación gráfica del porqué Bolivia es considerado uno de los 10 países megadiversos del planeta: condición que es permanentemente expuesta por los representantes del Gobierno boliviano en los escenarios internacionales, que fundamenta las posiciones más radicalmente ambientalistas de todos los países de la ONU y por los cuales, además, el presidente es distinguido con premios como el último honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba.

Por otro lado, las comunidades y la dirigencia del Tipnis se han pronunciado más de 40 veces en contra de la apertura de un camino por su territorio desde 2003, a través de innumerables eventos orgánicos en los cuales se trató el tema. Ni la ABC ni el Viceministerio de Medio Ambiente han podido convencer a los pobladores de los beneficios de la carretera; por el contrario, recibieron constantes negativas aunque esas instancias públicas digan lo contrario. Desde 1990 el Tipnis ha perdido frente al avance cocalero más de 400.000 ha.

¿Quién evitará la masiva entrada al Tipnis de piratas de madera, mineros clandestinos o cocaleros? ¿El Sernap, la ABT, instancias que controlan actualmente menos del 10% de los bosques del país por la falta de una asignación presupuestaria digna? Lo único que ha venido resguardando a duras penas el Tipnis es el uso comunitario y de bajo impacto de sus recursos naturales y la tenaz defensa de sus legítimos dueños y habitantes tradicionales, que se movilizaron sistemáticamente para legalizar sus derechos y evitar su apropiación ilegal.

El Estado tiene la obligación constitucional de iniciar, con urgencia y de manera impostergable, un proceso real de consulta que garantice el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas vigentes, permitiendo, ojalá a tiempo, la revisión de decisiones de las cuales no nos tengamos que arrepentir.