Análisis

LA ACCIÓN DE LOS NARCOTRAFICANTES Y CAUSAS DEL CONSUMO DE DROGAS

Alarma y consterna la indiferencia que poco a poco se corporiza en las diferentes sociedades del mundo respecto a la droga; su accionar, el perfeccionamiento de sus sistemas de reclusión a la adicción, el seguimiento a éstos, la malévola inteligencia para introducir nuevos métodos de comercialización que no conocen fronteras ni controles. Lo peor es la tendencia de la mayoría de los habitantes del mundo a ceder la responsabilidad a las autoridades y a sus organismos de control, a sabiendas que este entorno, como se ha visto, virtualmente ha levantado los brazos, circunscribiéndose su accionar a las determinaciones de los políticos que las trasuntan en leyes y decretos, los mismos que no erradican, conceptos muy optimistas, menos disminuyen el número de adictos consumados, ocasionales y las redes de distribución, cada vez más sofisticadas e impenetrables en su núcleo.

Se invierte millones de dólares en la erradicación de plantaciones de coca, marihuana, opio y otros, sin contemplar que mientras exista una demanda tan intensa y una adicción cada vez más creciente, cuyo porcentaje superior lamentablemente recae en la juventud, será imposible imponer a los productores el cese definitivo de sus plantaciones. Y es que el atractivo económico es determinante ante cualquier reflexión de orden ético-moral. Menos se puede exigir este tipo de consideraciones a sectores poblacionales cuya cultura es todavía incipiente.

La inversión cuantiosa debería ser para la implementación de fábricas, transformación de productos, incentivo a la microempresa y sobre todo en educación. Con una educación continua y estable que produzca rápidamente el rearme moral de los que intervienen en estos procesos ilícitos se obtendría la meta más ansiada de la humanidad consciente: disminución de la adicción en la juventud y cambio mental en los productores, al ver facilitado su ingreso económico, igual o mejor que el acostumbrado a costa de vidas, a través de la alternativa de la participación activa en la economía lícita de cada país.

Es tan veraz la determinante influencia económica en los productores de elementos – base para la fabricación de drogas y otros alcaloides, que se ha intentado, sin resultados positivos y con inversión millonaria, en países productores de materia prima, en diversas geografías el orbe, sustituir las plantaciones con productos alternativos, pensados para compensar el ingreso económico que embolsan los productores por la simple venta del producto básico.

Tal situación no ha cambiado, aun con el pago de una determinada suma por hectárea erradicada y sustituida por un producto alternativo y existiendo además un marco legal que prohibe taxativamente, bajo leyes especiales y muy drásticas, sobrepasar un determinado número de hectáreas exclusivas, para casos tradicionales inofensivos.

En algunos países, las áreas de sembradíos se han cuadruplicado y el consumo tradicional ha disminuido, emanando claramente el surgimiento de un contrasentido: se paga por erradicar y sustituir y se invierte el dinero obtenido en ampliar la siembra de materia básica. Esta es la pauta incontrastable de la preferencia al dinero fácil y el rechazo, salvo excepciones, al trabajo dignificador y estimulante con productos alternativos, para cuya implementación lógicamente se requiere esfuerzo, continuidad, mercadeo, nivel de competencia, además de ser un riesgo.

Son condicionantes de vida muy diferentes y de realización personal, comparadas al simple esfuerzo de sembrar y cobrar, a sabiendas que el destino de esa materia prima produce la adicción y la muerte de centenas de miles de congéneres, genocidio que se origina por la ausencia de conciencia colectiva. Entonces la falencia cultural hay que subsanarla con la excelsitud de la educación, único medio efectivo y indeleble que transforma la ignorancia en conocimiento y éste, a su vez, origina la percepción de una conciencia individual sustentada con valores ético-morales que evitan la adicción y la permanencia en el vicio.

El autor es Abogado Corporativo, catedrático y autor del libro “Adiós a las drogas”.