Cochabamba

Homilía Monseñor Ricardo Centellas: Jubileo de los Obispos de Bolivia

Jubileo de la Misericordia de los Obispos de Bolivia y clausura del Año Jubilar

La Arquidiócesis de Cochabamba el día de ayer domingo, vivió el Jubileo de la Misericordia de los Obispos de Bolivia a raíz de la CII Asamblea Ordinaria y la Clausura del Año Jubilar, donde Monseñor Ricardo Centellas Presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia presidió la Eucaristía de clausura y cerrando además la Puerta Santa en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, acompañado de los todos los Obispos de Bolivia.

Mons. Centellas llamó a vivir el camino de la Misericordia así como el Padre y también enfatizó en el tema de la formación familiar enfocado a preservar la vida y misión, para finalizar animando a toda la feligresía a seguir firme y de pie ante las injusticias, a continuación compartimos el texto completo de la homilía.

HOMILÍA DE MONSEÑOR RICARDO CENTELLAS, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL BOLIVIANA

DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

CATEDRAL METROPOLITANA SAN SEBASTIÁN

AÑO DE LA MISERICORDIA: MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE

Hoy celebramos la clausura del Año Jubilar de la misericordia en toda la Iglesia Universal y en comunión con el Papa Francisco queremos agradecer a Dios por todo lo vivido a lo largo de este año: Conducidos por el espíritu de Jesús hemos meditado, reflexionado y experimentado la misericordia de Dios. Este año de gracia nos ha motivado para acercarnos con mayor profundidad a la vida de Dios y descubrir paso a paso que su manera de actuar es la compasión, el perdón, la ternura y la solidaridad.

En todas las jurisdicciones de Bolivia se han organizado una serie de congresos, talleres, peregrinaciones, eucaristías, actos penitenciales y muchas otras experiencias que han renovado nuestro discipulado misionero. Todos estamos conscientes de haber vivido la misericordia de Dios, esto nos anima pero sobre todo nos compromete a seguir dando testimonio de la Misericordia de Dios: Ningún cristiano puede vivir en la indiferencia, nuestra identidad es la misericordia, por eso creo que hay que seguir llevando el lema “Misericordiosos  como el Padre”.

LA VIDA Y LA MISIÓN DE LA FAMILIA

Como pastores que animamos la vida de las comunidades cristianas, hemos reflexionado sobre la familia, y sin lugar a dudas todos estamos convocados a acompañar más de cerca la vida de las familias.  Es el testimonio de tantas familias que nos impulsan a seguir adelante en nuestro servicio evangelizador con las familias. Hay muchas dificultades unas antiguas y otras de este tiempo, pero en fidelidad a l proyecto de Dios, seguiremos apoyando con decisión la vida y misión de la familia.

Hay varias acciones que podemos realizar por las familias: Orar, siempre es posible escuchar a Dios para purificar e iluminar el camino de la familia; apoyar la formación y la estabilidad familiar y acoger a todas las familias, especialmente a las que están en situaciones difíciles he irregulares. La interacción con las familias permitirá que aparezcan comunidades y esta es la experiencia eclesial que buscamos: Ser comunidad de las Iglesias domésticas.

RESISTENCIA PARA LA LIBERACIÓN EVANGELIZADORA DE HOY

Iluminados por la Palabra de Dios que hoy hemos escuchado, gracias a la constancia SALVAREMOS NUESTRAS VIDAS: más allá de los sufrimientos esta la liberación. Resistir activamente el mal con la práctica del bien y con la esperanza que al final triunfa la vida. Nuestra cercanía con Dios, percibir su presencia en nuestras vidas, en nuestro corazón, en nuestra mente para que no nos desanimemos de vivir lo que él nos ha mostrado a través de su Hijo  y vivir en misericordia nos capacitan para superar todas las adversidades.

No es hora de lamentos ni cobardías, afrontemos las situaciones difíciles que nos toca vivir con valentía y coraje cristiano. La injusticia institucionalizada no es eterna; la violencia no puede determinar nuestra cultura de paz;  las presiones y condicionamientos políticos no anula nuestra libertad de conciencia; la incertidumbre ante la mentira y engaño no anula la búsqueda de la verdad; Los signos de muerte no pueden paralizar nuestra lucha por una vida digna, por eso que el Dios de la vida bendiga todo nuestro compromiso por el bien común.

Así sea