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INMACULADA TUSET: “NUESTRA PASIÓN ES EDUCAR COMO JESÚS, QUE ENSEÑABA CON AUTORIDAD”

Educar con pasión, como lo hizo Jesús, “el Dios que se abaja y se hace hermano”. Esa es la tesis que este mediodía defendió Inmaculada Tuset, presidenta de Escuelas Católicas, durante la inauguración del XI Congreso de esta institución, que bajo el lema “El liderazgo educativo, motor del cambio”, se acoge este fin de semana en Madrid a más de 1.500 responsables educativos. Un evento que fue abierto por la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, y el obispo de Segorbe-Castellón y presidente de la Comisión de Enseñanza y Catequesis, Casimiro López Llorente, quien evidenció el “reconocimiento expreso” de los obispos por “el servicio que EC presta a los alumnos, a los padres, a la sociedad y a la Iglesia”.

Durante su intervención, la presidenta de Escuelas Católicas incidió en que este congreso ha de servir para “vivir una experiencia de reflexión y de compartir en torno a lo que es nuestra pasión: educar”. El lema del congreso es “provocador y, a la vez, evocador”.

Provocador porque, en mitad de la crisis, “apostamos por el liderazgo educativo, que nos pide a educadores, instituciones, familias y al mismo alumnado, ser líderes”. Evocador, porque el ejemplo “es Jesús. El dios que se abaja y se hace hermano, ¿qué mayor cambio que ése?” Un Jesús que, desde Nazaret, “liderará un cambio en las personas, en los valores de la sociedad y dará sentido a vidas rotas, curará heridas y hará brotar las mejores capacidades de los hombres y las mujeres que se le acercan. De él decían: Enseña con autoridad”.

Por su parte, Lucía Figar destacó las “oportunidades y obligaciones para cambiar en la escuela, llamada a ser protagonista en esta nueva etapa que se abre”, en la que se vive un 30% de fracaso escolar. “Un tremendo reto que debe afrontarse desde las aulas, pues cada día se juega en las aulas”. En este sentido, la consejera insistió en “tres principios irrenunciables: mejora de la calidad de enseñanza; apuesta por la libertad de elección; garantía por la igualdad de oportunidades”.

“Es urgente mejorar la calidad de enseñanza”, declaró Figar, quien denunció la existencia de “normas educativas en las que se recoge el derecho de los alumnos a hacer novillos, en la que cuesta promover la excelencia, donde es muy difícil diferenciar al alumno que se esfuerza del que no lo hace”.

“Hay que recuperar esos principios, y también el respeto a la autoridad del profesor”, añadió, insistiendo en la importancia de la libre elección, teniendo claro que “la oferta educativa ha de abrirse a las preferencias de las familias, y no al revés”. Y apostar por “la garantía de la igualdad de oportunidades, que no es igual a que todos estudien al mismo ritmo. El objetivo de la educación es que cada alumno despliegue al máximo sus talentos y capacidades, y no contentarnos con dar un mínimo común a todos”.

Figar concluyó su intervención reconociendo la “extraordinaria labor que han desempeñado, desempeñan y desempeñarán las Escuelas Católicas al servicio de la sociedad, un compromiso no siempre suficientemente reconocido”.

El obispo responsable de Enseñanza y Catequesis, por su parte, inició su saludo haciendo un “reconocimiento expreso de los obispos a Escuelas Católicas, por el servicio educativo que presta a los alumnos, a los padres, a la sociedad y a la Iglesia”. Para López Llorente, “la educación es un factor decisivo para superar la crisis que nos afecta, que no es solo económica, sino también moral, social, económica y espiritual”.

“Estáis llamados a llevar a cabo vuestra labor educativa en un contexto difícil. Vivimos tiempos de emergencia educativa. Cada vez es más arduo transmitir a las nuevas generaciones los valores morales y del buen comportamiento”, incidió el obispo, quien recordó que “el objetivo esencial de la educación es la formación integral de la persona, para hacerle capaz de vivir en plenitud”.

Finalmente, Francisco Javier Agudo, presidente de Escuelas Católicas-Madrid, dio la bienvenida a los asistentes al congreso, recordando que “EC es la casa común de todos los que hemos hecho de la educación un eje de nuestras vidas”.