Análisis

IGLESIA PLANTEA CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

La Iglesia Católica propugna en su última Carta Pastoral que se adopten cambios en el estilo de vida de los bolivianos, como la mejor forma de proteger el hábitat -la tierra y el espacio-, por ser el Don común que Dios deparó a la humanidad.

Identifica como causas de las amenazas a la Creación el aumento de gases invernaderos, por los excesos en la producción industrial y el consumismo; la deforestación, como factor decisivo para el cambio climático; el derroche del agua y de la energía, porque se hace uso dispendioso de estos valiosos recursos; y la contaminación creciente, causada con los residuos sólidos.

Estos y otros múltiples contenidos se hallan insertos en la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal Boliviana, emitida con motivo de la Cuaresma, que hoy celebra la Pascua, por la resurrección divina de Jesús.

“El Universo, Don de Vida para la Vida”, es el título del documento, que se refiere expresamente al medio ambiente y al desarrollo humano en Bolivia, pero que excepcionalmente está también dirigido a toda la comunidad latinoamericana.

Con la finalidad de crear nuevas formas de vida en los seres humanos, los obispos plantean el establecimiento anual de la “Semana por la Creación”. La Carta no fija la fecha concreta para ello. La opción quedaría, entonces, a la decisión de la Conferencia Episcopal o a la iniciativa que adopten los propios feligreses en sus parroquias.

El propósito de instituir dicha semana estaría encaminado a movilizar a los católicos y no católicos a crear alianzas entre las fuerzas vivas de la sociedad, a fin de adoptar una nueva cultura humana, sobre la base del cuidado de la vida y del medio ambiente.

La Iglesia insta a acometer el nuevo estilo de vida desde el ámbito familiar, y continuar en las comunidades educativa y las de trabajo. Al mismo tiempo, insta a que se influya en todos los niveles sociales y políticos para que se adopte un cambio real de aquellos hábitos que conspiran contra la existencia humana y la vitalidad de la tierra.

Otras maneras de incidir en el mismo esfuerzo consistirían en plantar y cuidar árboles y flores en las casas, en el vecindario, en los colegios, en las comunidades y en las ciudades. Esta preocupación, al margen de que parezca sólo estética o decorativa, su objetivo esencial es producir oxígeno, en todo lo que se pueda, para descontaminar los ambientes internos y externos.

De igual forma, la Carta Pastoral insiste en que se haga uso responsable de todas las fuentes de energía, como otro medio de impedir la acelerada contaminación de la atmósfera y en consideración a que cada vez se tendrá menos cantidad de ellas, por el cambio climático. Acerca de esto, exterioriza intensa preocupación por las sequías, que están causando estragos en diversas áreas del país.

La novena recomendación de la Carta Pastoral, para asumir acciones concretas, convoca a priorizar el consumo de alimentos y productos ecológicos. Esto tendría que ver con la recomendación médica, en sentido de que se consuma lo menos posible productos enlatados y darles preferencia a los alimentos frescos que coadyuvan a la buena conservación de la salud.

La Conferencia Episcopal trató esta vez de ser mucho más específica en demandar la modificación de los hábitos de vida, en atención a que los actuales son atentatorios a la salud, a la vida familiar y colectiva, así como a la protección del medio ambiente, que es el entorno que protege la existencia de los seres humanos.

Enfatiza también en la urgencia de priorizar el desarrollo humano integral, para extraer de la pobreza a tantos seres que hoy la padecen. E insiste en que se respeten y protejan las bases naturales de una vida responsable para proteger el futuro del planeta.

En cuanto a la misión espiritual de la Iglesia, la Pastoral abunda en la conceptualización, la práctica y la devoción que debe profesarse al Dios creador del universo.