Santa Cruz

IGLESIA INSTA A DEFENDER A LA FAMILIA Y A SU ROL VITAL PARA LA SOCIEDAD

La familia actualmente está amenazada por diversos factores, por ello es “urgente que la sociedad vuelva su mirada a la sagrada familia”, dijo el arzobispo de la ciudad de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti.

 

Santa Cruz, 29 Dic. (ANF).- La familia se encuentra amenazada actualmente por varios factores internos y externos, es por ello que se debe defender su constitución y su rol para el crecimiento de la sociedad, pidió este domingo el arzobispo de la ciudad de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti.

Poniendo como ejemplo la familia de Jesús, conformada por María y José, monseñor señaló que la familia sufre problemas de todo tipo. Factores internos como la inmadurez de jóvenes que deciden unir sus vidas o la incapacidad de las relaciones interpersonales han llevado a que muchas familias se disgreguen o se separen. 

Pero también existen causas externas que han motivado a la separación de las familias, tal es el caso de la situación económica, la falta de trabajo, las migraciones o la falta de valores éticos y morales que posibilitan la concepción individualista de una familia.

“La familia hoy es amenazada en su propia identidad”, señaló Gualberti, pues además de estos factores existen modelos de familia que se están promoviendo a través de los medios de comunicación y que no responden al plan de Dios, como ser la unión entre dos personas del mismo sexo que buscan la crianza de niños.

“Ante este escenario es urgente que la sociedad vuelva su mirada a la sagrada familia, ícono y modelo del designio de Dios, que se estructura en un matrimonio entendido como alianza y se basa en la decisión libre y consciente de un hombre y mujer que se aman a imagen de Dios con la humanidad”, sostuvo monseñor.

La familia es el núcleo central de una sociedad, de ahí que la Declaración Universal de los Derechos Humanos instruye a los Estados defenderla, pues, se cuestionó el arzobispo, si no es la familia, sobre qué cimientos un nuevo ser humano puede gustar del “sabor genuino de la vida y el amor”.

Por ello que no sólo el Estado tiene la misión de velar por la familia, sino todas las instituciones y personas que conforman una comunidad, pues si “peligra la familia, peligra la sociedad”.

En esa línea, Gualberti invocó a la familia cristiana a hacer “Iglesia doméstica”, educando con la fe a todos los miembros de su casa, es decir, evangelizar al entorno familiar para evitar la disgregación del núcleo que sustenta a la población boliviana y el mundo.