Internacional

Iglesia de Santiago anuncia con alegría ordenación de 7 nuevos sacerdotes

Para la mayoría el camino comenzó en marzo de 2005. Un proceso de formación profundo que incluyó momentos complejos, y de profundas alegrías.

Sus formadores, comunidades y familias acompañaron estos casi 8 años, esperando el día en que el Arzobispo de Santiago les informara que su solicitud había sido aceptada. Ocurrió la semana pasada, cuando monseñor Ricardo Ezzati, se los confirmó.

Los diáconos en tránsito Ricardo Acosta, Rodrigo Cordero, Maximiliano Grez, Felipe Herrera, Cristián Montes, Rodrigo Quintanilla y Francisco Rencoret, fueron llamados al ministerio sacerdotal.

“Junto con comunicarles esta buena noticia que será de gozo para ustedes, sus seres queridos y sus comunidades, los encomiendo a la materna protección de la Virgen Santísima. En el Año de la Fe, ella les muestre a su hijo Jesús y les enseñe a creer en Él con todo el corazón”, les manifestó el arzobispo.

Un regalo del Señor para su pueblo

Conversamos con el rector de Seminario Pontificio Mayor de Santiago, monseñor Fernando Ramos, quien considera esta ordenación como “un regalo del Señor para su pueblo”.

¿Le parece que esta ordenación es un signo que demuestra la vida que hay en la Iglesia?

Si nosotros viéramos la vida que hay en las parroquias, en distintos grupos… Naturalmente, eso debe reflejarse en el número de personas que se consagran. Estas siete ordenaciones son expresión de esa vitalidad, a pesar que tenemos casos de sacerdotes que no han sido fieles a su ministerio y que han causado mucho daño. Esperamos que ese tipo de situaciones nos ayuden a reflexionar más profundamente sobre cómo entregar un servicio de acuerdo a la voluntad del Señor.

¿Qué desafíos tendrá esta nueva generación de presbíteros?

Particularmente, esta última generación de sacerdotes tiene una gran sensibilidad por la Pastoral Vocacional, de manera que parte de su ministerio lo dedicarán a motivar y apoyar a jóvenes que han sentido el llamado del Señor.

Con sus primeras designaciones como sacerdotes, este grupo de siete jóvenes espera ahora el 13 de abril. Sólo falta que como Iglesia, acompañemos de manera presencial en la Catedral Metropolitana y en oración, su camino como nuevos pastores.