Santa Cruz

Homilía de S.E. Julio Cardenal Terrazas

UNIDOS POR EL SEÑOR

Queridos Hermanos y Hermanas:

Hermanos que están quizás sufriendo las consecuencias de este frio, en sus casas, en los barrios, de nuestra ciudad, en tantas poblaciones aisladas de nuestro país, en estos días.

Quisiera empezar repitiendo lo que con toda confianza la Iglesia le pide hoy al Señor: Que nos mantenga en una sola voluntad, que nos mantenga unidos, que nos mantenga con ganas de escuchar solamente aquello que Él nos dice y de aceptar todo aquello que El nos promete. Y esto lo pedimos, dice la Iglesia, porque sabemos de la inestabilidad del mundo presente, un mundo que no termina por solidificar, ni su naturaleza, ni lo que puede ofrecer a los hombres y mujeres de todas las generaciones. Queremos que nuestros corazones estén firmes, donde se encuentra la alegría verdadera.

JORNADA MUNDIAL DE LOS JOVENES

No sólo el tiempo nos invita a que retomemos y veamos dónde están esos espacios de verdadera y auténtica alegría, también los acontecimientos, unos tristes, otros llenos de esperanza que nos toca vivir hoy. Hemos estado siguiendo de cerca el testimonio, el entusiasmo de ese millón y medio de jóvenes de todo el mundo que en Madrid, han vuelto a decirle al Señor que creen en El, que en Madrid han vuelto a escuchar al sucesor de Pedro, siempre solícito para llevar a su Iglesia a que confiese quién es Jesucristo hoy. Por supuesto que ha habido ruidos y también expresiones contrarias a este acontecimiento, pero hoy el Papa, al despedir a ese millón y medio de jóvenes, les dio el encargo “Lleven a Jesucristo a sus familias, a sus países, lleven a Jesucristo y muéstrenle que vale la pena también el ser seguidor de alguien que no viene a buscar solamente cosas materiales sino que viene a buscarnos a nosotros, para que nosotros repitamos el gesto de seguir confesando hoy que El es el Cristo, el Hijo de Dios.

CONSTRUYAMOS EL BIEN PARA TODOS

Si algo esperamos de este acontecimiento de Madrid, es que por lo menos haya un sacudón para nosotros y la iglesia y para nuestras sociedades, que seamos capaces de construir una voluntad unánime en la búsqueda del bien para todos, en la búsqueda de la justicia para todos, en la búsqueda de la comprensión, del diálogo entre todos, que no nos preparemos para las guerras inútiles y que nos preparemos para construir el reino de los cielos ya en medio de nosotros, un reino que es importante que lo sepamos los creyentes que está en nuestras manos, ir abriendo los espacios para que el Señor construya ese reino que tanto necesitamos. No estamos conformes con los reinos pasajeros, no podemos quedarnos estancados mirando algunos avances, hay que llegar al fondo, hay que ir allí donde realmente brota la auténtica alegría. Allí donde está este Señor que ha venido a que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

CEBS ENCUENTRO DE ESPERANZA

También en nuestra Iglesia hoy vamos a seguir con atención las reflexiones del encuentro de comunidades eclesiales de base. Ese encuentro que tiene por finalidad seguir escarbando en aquello que es fundamental en nuestra fe y seguir realmente emocionándonos de saber que pertenecemos a esa Iglesia que el Señor construye sobre la roca que es Pedro. Ojalá que este encuentro nos ayude también a retomar con entusiasmo la misión que el Señor nos ha dado a la Iglesia para poder seguir anunciando sus maravillas por el mundo.

MIDAMOS LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS ACTOS

Estos son los acontecimientos llenos de esperanza, al lado de tantos otros que comienzan a preocuparnos por la magnitud que van adquiriendo, por las voces que se van escuchando, unas que piden soluciones rápidas a los problemas de toda una región y otros que quizás sin medir las consecuencias piensan en terminar con estas voces que están despertando al país para que entre todos hagamos lo mejor para el futuro de nuestra patria.

NO NOS ACOSTUMBREMOS A LA IRRESPONSABILIDAD

Y al lado de eso todo aquello que es importante que no nos acostumbremos a recibir como si fuera normal: La muerte, los accidentes, las irresponsabilidades, los discursos inyectados de odio y de rencor. A nosotros nos toca repetir con el Santo Padre al mundo entero de que la Iglesia está para hablarle a todos, no solamente a algunos, para hablarle a todos sin distinción. Estamos dispuestos decía el Papa a escuchar también a aquellos que no piensan como nosotros con tal presupuesto que esa manera de pensar diferente no se exprese en gritos de odio, en gritos de venganza, en maldiciones de persona o de instituciones.

¿QUIEN DICE LA GENTE QUE SOY YO?

Jesús sigue su recorrido y les pregunta a los discípulos, les hace dos preguntas: “¿Quién dice la gente que soy yo?” y ahí comienzan las respuestas. Unos que El es Juan Bautista, otros dicen que es Elías, hay un grupo que dice que El es Jeremías, o algún profeta enviado por Dios. Ahí están las respuestas de los discípulos que lo acompañan, de los que lo habían escuchado constantemente, de los que habían saboreado la enseñanza, más privada, más particular, más personalizada del Señor con cada uno de los discípulos. Ellos repiten lo que el pueblo muchas veces lo dice con voz fuerte esta pregunta: ¿“quién dice la gente que soy yo”? Es la pregunta que ha sido lanzada en estos días en Madrid a toda la juventud del mundo, es una pregunta que le sigue lanzando cada vez que nos reunimos, es una pregunta que tendrían que responder los miles y miles de peregrinos que han estado en Urkupiña o que va a los santuarios y por último nosotros, los de misa dominical, qué decimos de Cristo, quién es El, qué sabemos de El.

NO CAIGAMOS EN AMBIGUEDADES

Y de repente nuestras respuestas van a ser clarificaciones de algunas posiciones más o menos comprensibles: “Eres un gran profeta, te pareces a este o aquel…”, pueden ser también nuestras respuestas. Si esta pregunta la hacemos a los miles de hermanos que van cada primer domingo a encontrarse con el Divino Niño. “¿Quién dicen ustedes que es ese divino niño?” hay que saber, se trata de identificarlo, se trata de tener claridad, el Divino niño puede ser también la imagen preciosa que nos ayude a caer con todas esas ambigüedades y a levantar el espíritu para que realmente marchemos, no para repartir las cosas que nos sobran a los pobres que están en el camino, ni siquiera para pedirle favores o cosas materiales.

CON CRISTO, TODOS EN PIE Y LLENOS DE ESPERANZA

Debemos escuchar la pregunta del señor y ojalá que nuestras respuestas sean un poco más precisas que la de los discípulos. Pero el Señor no se queda con la primera pregunta. Les va a lanzar una segunda pregunta, mucho más seria: “Ustedes que son mis discípulos, ustedes que me acompañan a todas partes, ustedes que me han escuchado, que han visto todos los portentos que hemos hecho en beneficio de los más necesitados ustedes que han visto levantarse enfermos, resucitar muertos, anunciar la palabra con valentía ¿quién dicen que soy yo?…” Pregunta seria mis hermanos, esto sí que ya nos toca a nosotros, es fácil decir lo que dicen los otros, lo que piensan los otros, pero eso no nos compromete porque creemos que ese es un pensamiento de los otros y nosotros no sabemos siquiera qué estamos pensando. “¿Quién dicen ustedes?” bautizados, fieles de la Iglesia, ¿quién soy yo? Es el momento en que hay clarificarlo, para el Señor ya no se puede estar en medio de la ambigüedad, se va acercando el momento de su entrega en la cruz, entonces es importante que los discípulos sepan quién es El y a lo mejor se quedaron callados por eso habla Pedro y Pedro con esa claridad que le caracteriza le va a decir, “Tu eres el Cristo, el hijo de Dios viviente…” Una claridad absoluta, eso es lo que el Santo Padre a los jóvenes les ha estado diciendo estos días: “Hay que reconocer a Cristo” y cuando toda la juventud, un millón y medio de apóstoles modernos puedan decir: nosotros creemos en Cristo, el Salvador, el que ha venido a liberarnos, el que está presente en nuestras angustias y en nuestras alegrías. El que nos pide que estemos siempre de pie y llenos de esperanza, un Dios que es hijo del Dios viviente. Esa la confesión de Pedro y se ganó por supuesto una alabanza del Señor: “Feliz eres tu Simón hijo de Jonás, porque esto no te lo han enseñado en tu casa ni en los libros, esto te lo ha enseñado mi Padre que está en los cielos, la felicidad de Pedro, no es porque ha dicho una respuesta bonita, la felicidad de Pedro es por haberse dejado enseñar por el Padre para saber quién es ese personaje, que es el maestro del grupo y que les ha pedido que se clarifiquen, que se identifiquen.

PEDRO, LA PIEDRA ANGULAR DE LA IGLESIA

Tu eres el Mesías, el hijo de Dios vivo, por eso Pedro se gana esa felicitación, pero inmediatamente también el Señor, le va a decir a Pedro algo que El quiere que sea en adelante. Tú eres Pedro, ya no le dice tu eres Simón, le cambia de nombre, tú eres Pedro, eres roca, eres la piedra angular, sobre esta roca edificaré mi Iglesia. A esa Iglesia no la va a poder destruir ni el poder de la muerte ni del pecado, te daré Pedro las llaves del reino de los cielos, lo que tú hagas va a ser también hecho en el cielo, lo que tú no quieres que se haga aquí tampoco va a ser en el cielo, ahí está la nueva existencia de Pedro, es una nueva vida, es una nueva vocación, ha cambiado de nombre y cambia también su misión y el Señor le dice esto en medio de los discípulos, para que los discípulos comprendan que Pedro tiene un papel preponderante en la vida del grupo de apóstoles.

NUESTRA FE TIENE QUE SER CLARA Y VALIENTE

Ese papel lo ha estado desempeñando el Santo Padre estos días, el es el sucesor de Pedro y él ha podido decir con claridad a todos a jóvenes a adultos, a todo el mundo porque sus mensajes siempre aunque han sido pronunciados en España, sirven para todos los creyentes del mundo, la importancia de señalar a Cristo como el Salvador, como el hijo de Dios, no creemos en un líder pasajero, no nos arrodillamos ante aquellos que se creen dioses, no estamos de acuerdo con que se multipliquen los ídolos, nuestra fe tiene que ser clara y expresada con valentía, Pedro sigue actuando en la persona del Santo Padre y con qué gozo y esperanza hemos podido ver al sucesor de Pedro hablando al mundo entero de un Cristo que para los creyentes tiene que significarlo todo y que para aquellos que no creen a lo mejor es un escándalo o algo que no lo pueden ni siquiera pensar un poco, hablar de Cristo hoy, en un mundo que ha decidido dejar a Dios a un lado, hablar de Cristo como el único salvador en un mundo donde se multiplican los ídolos de cualquier índole, de cualquier clase, esos ídolos que exigen reverencia, que exigen adoración, que no están contentos mientras no se pongan de rodillas todos delante de ellos.

JUNTARSE PARA SOLUCIONAR LAS COSAS VITALES PARA TODOS

Esto ha quedado bien claro en el mensaje del Santo Padre pero no es más que una vivencia de este evangelio, de este mensaje que Pedro supo captar, que todo el grupo de discípulos supo comprender y que teniendo esta convicción clara, cada uno se ha ubicado en el lugar que le corresponde. Hermanos esta confesión de Pedro, la podemos nosotros repetir y con urgencia por que hoy más que nunca es a partir de esta enseñanza del Señor que podemos encontrar espacios para juntarnos y solucionar las cosas vitales para todos, sin necesidad de andar persiguiéndonos o descalificándonos los unos a los otros.

LA MARCHA DE LOS HERMANOS INDIGENAS

Estas palabras del Señor, en este momento difícil que ojalá se solucione pronto, que está viviendo el país con esa marcha de nuestros hermanos indígenas, podría encontrar la luz de un Dios que no viene a sojuzgar a nadie, que no viene a cambiar las cosas solo por cambiarlas, sino de un Dios que quiere restituir la dignidad humana, lo ha dicho el Santo Padre, hay errores, hay cosas que no van en el mundo y en nuestro pueblo pero no podemos condenar negando la dignidad humana de aquellos que han caído, o de aquellos que tienen ideas diferentes.

La base del evangelio es que nosotros creemos en un Dios que habita nuestras vidas, por lo tanto la dignidad humana se hereda mucho más allá de las tumbas, y de los cementerios y de las cárceles que ya están llenas porque a nosotros nos interesa la vida.

NO NOS DEJEMOS LLEVAR POR EMOCIONES PASAJERAS

Y termina el Señor con algo que es importante que también lo sepamos, no digan nada de esto de que yo soy el mesías a los otros, guarden silencio, no lo digan todavía y que hermoso esta mañana en Madrid cuando esa multitud guardaba silencio, el silencio fecundo del espíritu, el silencio del que solamente Dios oye, no digan todavía nada de esto, no salgan con triunfalismos fáciles, no se dejen llevar por emociones pasajeras, falta todavía mucho, falta la cruz, falta el sepulcro, falta los insultos, falta la flagelación, falta todo aquello que Cristo para que sigamos ejemplo entrega por nuestras propias vidas, para nosotros mismos, ese es el camino. Camino de promesas fáciles, donde borran la cruz es un camino que lleva a nuevas frustraciones.

LA CRUZ, EL SIGNO DEL VERDADERO APOSTOL

Esta mañana los jóvenes en Madrid, los de España le han entregado la cruz a los jóvenes de Brasil donde se va a realizar la próxima jornada de la Juventud, la cruz para Juan Pablo II, ese era el signo del verdadero apóstol, no el que grita, no el que vocifera, no el que condena a los otros, sino aquel que es capaz de tomar la cruz y crucificarse con Cristo para que la resurrección no se haga sobre un cadáver… sino se haga en aquel que entrega la vida para llenarse de la vida de Dios.

DEJÉMONOS CONDUCIR POR CRISTO

Hermanos y Hermanas, este es el pensamiento de nuestro Dios, es insondable, es grande, nadie se lo ha ensañado a Dios, El es el que nos invita también hoy a acercarnos y de manera especial invita a los jóvenes. Ayer en Madrid, mientras estaban reunidos (o anteayer) un gran ventarrón y una tormenta, hoy no hemos podido reunir a muchos jóvenes quizás por el frío, pero de repente no faltan las tormentas de la vida, los ventarrones de las novedades, de las amenazas, de los miedos que nos van imponiendo, que todos los jóvenes en Bolivia y en nuestra arquidiócesis miren a Cristo y que se dejen conducir por El.

Amén.

BASILICA MENOR DE SAN LORENZO MARTIR

CATEDRAL DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA – BOLIVIA

AGOSTO 21 DE 2011.