Santa Cruz

HOMILÍA DE S.E. CARDENAL JULIO TERRAZAS, 09-09-12

Día Nacional del Migrante y Refugiado. Domingo 9 de septiembre desde la Catedral de Santa Cruz.

Muy queridos hermanos y hermanas  reunidos hoy una vez más para hacer que la Palabra de  nuestro Señor entre en nuestros corazones y en nuestras vidas. Así vamos a recordar este mes, lo vamos a recordar cariño y agradecimiento a Dios si se produce algún cambio en nuestro corazón y en nuestra conciencia.

Hoy en la Iglesia de Bolivia queremos orar de manera especial por todos aquellos migrantes que han salido de Bolivia o que han llegado, es la Jornada de los Migrantes y de aquellos que buscan refugio en algún lugar para que no se pisotee su  dignidad humana.

También nos vamos a unir también para que esta palabra llegue al corazón  de miles y miles de hermanos que están peregrinando en este día hacia el santuario del Divino Niño, vamos a ver si esta palabra abre los oídos a todos los creyentes y suelta la lengua para que hablemos con valentía de lo que queremos.

La Palabra del profeta Isaías es la palabra que la debemos tomar con toda atención: “digan a los que están desalentados”, es la palabra que quiere devolver la valentía a los que están tristes y desalentados, aquellos que acaban de sufrir un sin número de persecuciones, aquellos que están sacados de su propio país, echados fuera, esos son los desalentados y  también a veces en nuestras comunidades entra el desaliento cuando nos parece que ya se  va acabando el espacio de libertad que tenemos, por eso es que la Iglesia nos ha invitado a rezar en la primera oración, a pedir al Padre que como creyentes nos de la gracia de alcanzar la libertad verdadera, esa que nos enseña el Señor en la Biblia y esa que nos hace claridad y mensaje el Señor en el Nuevo Testamento.

Hoy también hay gente desalentada, podrían ser los hermanos migrantes o refugiados, los desalentados en este momento, buscando medios  para vivir y no autorizados a vivir como seres humanos, pueden ser todos nuestros peregrinos que van por el camino hacia Buen Retiro, desalentados por  los problemas y las dificultades, muchas veces van a buscar cosas pero las cosas no solucionan el problema, hay que ir a encontrarse con el Señor, el Señor de la vida y  de la historia.

Desalentados pueden estar nuestros hermanos de la cárcel y a quienes  ya comienza a reducírseles el número de los que podrían ser indultados, bueno hay tantos grupos, nuestros jóvenes azotados por los nuevos vicios, nuestra gente sin mucho trabajo, los que quieren pensar no tienen  la oportunidad  de hacerlo y los que tienen la valentía de opinar son perseguidos y obligados a refugiarse.

¿Qué dice el Señor a su pueblo? “sean fuertes, no teman” esa es la palabra del Señor también hoy para nosotros “Sean fuertes, no teman” Dios está con ustedes y El viene a salvarnos, El viene a librarnos, El viene a darnos signos de vida, Él no está contra los castigos o las persecuciones de pecado, Él hará hablar a los mudos, caminar a los tullidos, Él va a devolver el oído a aquellos que son sordos o se hacen los sordos con la Palabra de Dios.

Signos de vida, todo se va a  cambiar en signos de vida, el agua va a aparecer por todos lados….

Cuando  uno escucha estas palabras ya no hay espacio  para el desaliento, Dios camina con nosotros, nos dice claramente Isaías. En esos momentos de dificultades para el pueblo de Dios, abriendo las compuertas de la esperanza. El que va a venir en nombre de Dios a dar la vida en forma definitiva va a venir a dar la vida sin distinción alguna, sin preferencias alguna, sin condenaciones propias de quienes no tiene siquiera un poco de la inteligencia del Señor para captar esta manera de vivir y ser hermanos.

En el evangelio el Señor nos va a dar lecciones muy claras para quienes nos están escuchando pero también para nosotros que  nos hemos beneficiado con el cumplimiento de esa promesa: “Todos van a oír, todos van a hablar, todos van a saltar de alegría, todos van a vivir esta Palabra que el Señor nos ha dirigido”.

Fijémonos donde habla el Señor, está hablando en tierra pagana, no es su tierra. Su  primera inquietud es decirle a sus paisanos: Oigan, el reino de Dios no tiene  fronteras, el reino de Dios  pertenece a todos los que lo aceptan y lo llevan en su corazón, el reino de dios no es privilegio de un grupo aunque sean muy buenos, aunque  sean muy capaces de lanzar leyes al por mayor.

En ese momento que está hablando y llevando el mensaje a los pueblos paganos  le presentan un sordo mudo para que le imponga las manos, lo demás lo hemos escuchando con atención, lo sabemos bien, lo que importa es la dimensión que le Señor le va a dar a la curación de ese hermanos, una enfermedad que para unos era un castigo de Dios,  para otros una maldición del pecado que cometieron ellos  o sus padres y el Señor quiere romper  con eso, va a hacer un milagro, va a dar el signo pero quiere que todos los que están viendo y escuchando comprendan bien de qué se trata, por eso es que le Señor además de hacer los gestos de cercanía con el enfermo…

Esa es la tentación de siempre, eliminar a los insignificantes, dejarnos a un lado, formar grupos que se creen perfectos y que se dedican todo el tiempo a ver quién está contra la ley, quien ha violado la ley y comienzan a pensar en proyectos de  engrandecimiento de las cárceles para terminar con todos aquellos a los que el Señor privilegia y busca con tanto cariño.

Levantando los ojos al cielo suspiró y dijo “Efata” que significa “Ábrete”, ahí está la palabra, comienza a hablar, comienza  a escuchar, pero esta palabra tiene una nueva dimensión, no es solo un beneficio para este enfermo, es una llamado a todos los pueblos para que escuchen el mensaje de libertad que nos ha traído, para que aceptemos  que El es nuestra paz como lo hemos meditado ayer en la fiesta de la Virgen, que Él es el sol de justicia, Él es la paz en persona que  va a comenzar a sembrar semillas de verdad en nuestros corazones y no se va a conformar con hablar de una paz que se quiere imponer con la fuerza o con astucia o con calumnias  o con persecuciones.

“Ábrete” abre tu corazón, abre  tus oídos, escucha  la palabra del Señor y la palabra de tu pueblo. Hay que tener una capacidad distinta para hablar de Dios. Para hablar de Dios hay que saber hablar con Él, no baste repetir de memoria las cosas que sabemos, es importante que abramos nuestro oído a la palabra de libertad,  de amor, de salvación de Dios nuestros Padre.

La Palaba de Dios no es una palabra que necesita armar escenarios para asustar o para alienarnos más, es una palabra que debe llegar a nuestros corazón, hay que escucharla, es parte del mensaje del Señor.

Efata (Ábrete) Abre tus labios, habla del Dios verdadero, no te dejes engañar por la presencia de dioses que solamente asustan o alienan, habla del Dios de la vida, del Dios de la verdad, del Dios del amor, de ese Dios que está con nosotros y que es el que nos quita los temores para hablar por encima de cualquier interés sobre los interese de nuestro Dios.

Habla de Dios pero habla también del hermano, defiende la vida del hermano, la dimensión del creyente es así, es relación con Dios y relación con los hermanos, cualesquiera  sean ellos, Santiago es claro cuando nos dice: Ustedes creyentes no pueden hacer distinción de unos de un color u otros de otro color.

Hay que sembrar lo que Dios nos ha pedido que sembremos, ojalá este palabra la escuchemos bien, hablemos de los problemas de nuestros hermanos migrantes, hablemos de aquellos que han venido a  buscar la vida y que gracias a Dios Santa Cruz ha respondido con generosidad para abrir esos espacios y, tenemos que seguir haciéndolo sin acepción de personas, sin preguntarle antes en qué libro político está inscrito, nosotros tenemos que ser  capaces de seguir a todos pero también  de corregir con algunos que dicen que buscan algo de Tierra, Estamos de acuerdo con los migrantes pero no podemos bendecir a los avasalladores que se van multiplicando por todo lado, estamos de acuerdo en que las leyes se apliquen peo no podemos estar de acuerdo cuando se aplican unilateralmente, quisiéramos que quienes vienen perseguidos de sus países  gocen de libertad autentica y verdadera incondicional para que se sientan parte de nuestra sociedad pero cuando queremos que algunos salgan tampoco podemos obligarlos a buscar el asilo  como si fuera la única manera de solucionar nuestros problemas.

Hay muchas cosa que podemos hacer todavía, hablar con Dios y hablar de ese Dios con nuestros hermanos, pero también estamos invitados a hacer que la naturaleza hable de Dios y hable de bendiciones para los hermanos y es por eso que seguimos insistiendo: Hay que abrir los oídos, hay que hablar bien claro de que la creación no es un espacio para  deteriorarlo, es un espacio dado a grupos de hermanos que con todo derecho piden que se los respete, se los tenga en cuenta  y que se haga realmente todo para el bien común y no para el beneficio de unos cuantos, tenemos que seguir hablando de cultivar el espíritu del perdón, no podemos hablar de que estamos listos para recibir a los hermanos si  entre nosotros no nos recibimos.

Tenemos que hablar del perdón y practicarlo, escuchamos con frecuencia que dicen: Si piden perdón ya no les vamos a hacer nada. Sin embargo el mensaje del Señor es: Perdonen ustedes así como le Padre les perdona  a cada uno, ustedes también perdonen a los demás, nadie es Dios sobre la tierra, nadie puede suplantar esta dimensión extraordinaria  de un Dios que quiere para todos ida en abundancia y  respeto a su  dignidad y no podemos repetir constantemente las humillaciones de un pasado que no queremos  repetir.

Vamos a pedirle a nuestra Madre la Virgen, ayer  hemos celebrado  su fiesta, su nacimiento, su cumpleaños, y vamos a pedir la capacidad de ponernos a disposición de nuestros Padre como lo hizo ella y aceptar la presencia del hijo de Dios en forma humana, sencilla, humilde, esas son las bases del reino de Dios, cuando hay atropellos o grandes espectáculos no se construye el reino de la hermandad sino el de la humillación de  aquellos que no tiene los medios las mismas escandalosas ostentaciones.

Que el Señor de la vida siga acompañándonos y que nuestra oración hoy de manera especial por nuestros hermanos migrantes y asilados  sea una oración fraterna,  confiada y también efectiva para que todo esto cambie en beneficio de la persona humana. AMÉN.