Santa Cruz

HOMILÍA DE MONSEÑOR SERGIO GUALBERTI, 06-11-11

Pronunciada en la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir.

Estamos acerándonos al final del año litúrgico, a la fiesta de Cristo Rey que culmina el caminar e nuestra Iglesia siguiendo a Jesús en la contemplación y vivencia de los misterios de nuestra redención. En la Palabra de Dios de estos domingos, la Sabiduría divina ilumina preguntas fundamentales del hombre como el sentido de nuestra existencia, de la vida y de la muerte.

LA SABIDURÍA COMO CAMINO AL REINO DE DIOS
La primera lectura de hoy, nos habla de la “Sabiduría como camino al Reino de Dios”. Sabiduría no entendida como una disciplina o una ciencia humana, sino como una cualidad o atributo divino, una condición propia de su ser.
El autor presenta a la Sabiduría digna de ser amada y buscada: Con el solo deseo ya se la posee, más aún ella misma va en búsqueda de quien la desea, y quien logra poseerla, entra a participar del Reino, no los reinos o poderes de este mundo, sino el reinado de Dios.
Es la Sabiduría de Dios presente ya en la creación y que ha ordenado al mundo y al universo, y la que, ha formado al hombre como ser inteligente, para que gobierne al mundo con cordura, inteligencia y sensatez.
La Sabiduría conoce lo que le agrada al Señor, sus planes y sus designios sobre la creación, la humanidad y la historia: en otras palabras la Sabiduría está compenetrada del misterio del Reino.
Vista de esta manera, la Sabiduría es don del Espíritu Santo que recibimos en abundancia con el sacramento de la Confirmación, el don fundamental que nos permite escudriñar, conocer y ser parte del plan de Dios, el plan de la vida y de la salvación. Es la sabiduría que nos hace conocer el camino, del bien y del amor, el camino del seguimiento de Jesús que nos lleva a la plenitud de la vida y de nuestra realización.

TENER LAS LÁMPARAS –LA FE- LISTAS Y ENDCENDIDAS.
Jesús en el evangelio de hoy, nos transmite el mismo mensaje pero lo hace a través de la parábola de las diez jóvenes, invitadas a un banquete de matrimonio. Las jóvenes, amigas de la novia, deben esperar al novio que según la costumbre llega en la noche para introducirlo a la sala de la ceremonia nupcial, y participar junto a él en la fiesta. Las jóvenes, para cumplir con su tarea, tienen que estar con las lámparas listas y encendidas, además tener el aceite necesario para que las lámparas se mantengan ardiendo toda la noche. En seguida Jesús avisa que cinco eran “necias” y cinco “sabias” es decir poseedoras de la Sabiduría, es decir las que enfrentan las vicisitudes de la vida con los medios adecuados.
Veamos de cerca que mensaje está detrás de los distintos elementos de la parábola:

EL PROYECTO DE DIOS PARA LA HUMANIDAD.
El banquete es el Reino de Dios, el plan de Dios con la humanidad en sus dos dimensiones que Jesús nos anuncia:
– En la historia presente: llamados a ser partícipes de su vida, nuevas relaciones con Dios, entre nosotros y con los bienes de este mundo. En la que nosotros tenemos el desafío de construir nuestra eternidad, viviendo como seguidores de Jesús, los valores y enseñanzas del evangelio, la hermandad, la justicia, la igualdad, la verdad y la paz.
– Más allá de los horizontes de nuestra historia: El Reino de Dios, está presente como semilla, levadura, y tiende a su plenitud al final de la historia, es un plan para siempre, la vida y la salvación para la eternidad.
El novio es Jesús que viene a nuestra vida acá en este mundo y que vendrá en la venida final de los tiempos y de la historia (no sabemos cuándo, se atrasó el novio).
Las jóvenes nos representan a todos nosotros, algunos tenemos las lámparas encendidas y el aceite, es decir, las condiciones para entrar al Reino, otros no.
La lámpara, es la luz de la fe (uno de los sentidos de las velas que encendemos en el bautismo), es la verdadera sabiduría que nos ilumina y guía nuestras vidas, para que entremos en la fiesta del Reino.
El aceite son los medios concretos, para alimentar la fe y la vida cristiana, son los pasos que tenemos que dar para mantener encendida nuestra fe:
Los sacramentos de la gracia, la escucha y seguimiento de la palabra de Dios, la oración, el amor al próximo, que comprende el compromiso para la justicia y la paz.
En otras palabras son los medios para alimentar la vida espiritual, medios que cada uno tiene que tener, que no podemos compartir con nadie, (“No va a alcanzar para todas”), no por egoísmo, sino el camino que cada cual debe recorrer personalmente para ir al encuentro del Señor.

ESTA ES LA VERDADERA SABIDURÍA: ESTAR PREPARADOS PARA LA VENIDA DEL SEÑOR.
Junto a los medios es indispensable una actitud: “Estén despiertos porque no saben ni el día ni la hora”. Es la vigilancia en la espera, al estilo del centinela que no puede permitirse el lujo de dormirse durante su turno, de él depende la seguridad de todos.
Jesús nos aviva y estimula para estar preparados, a ser previsores, fieles y constantes en la espera de su llegada en nuestra vida. Esta es la verdadera sabiduría: estar preparados para la venida del Señor.
Este texto y los de los próximos dos domingos, no tiene la finalidad de asustarnos por el futuro, por el contrario, apuntan a responsabilizarnos sobre la importancia por el momento presente: es el único que se nos ha sido dado para vivir y adquirir el aceite necesario. La salvación o perdición eterna dependen exclusivamente de lo que hacemos aquí y ahora. El Señor confía el futuro en nuestras manos. Nuestra historia de cada día tenemos que mirarla y leerla a la luz de la vida o de la muerte para siempre.
Por lo tanto esta lectura es una invitación a actuar en serio y decididamente aquí en la historia, dejar a un lado el laxismo, el desempeño, el fatalismo o la pasividad, es tomar este tiempo y la vida con seriedad y responsabilidad, en obediencia a la voluntad del Señor.
Esta invitación va a cada uno y a la comunidad, a la gran responsabilidad, a vivir este tiempo como don de Dios, como un signo concreto y esperanza de una vida nueva y en plenitud.

LA VIDA HUMANA ES SIEMPRE SALIR AL ENCUENTRO, DESDE EL NACIMIENTO HASTA EL DEFINITIVO ENCUENTRO CON EL DIOS DE LA VIDA.
“El esposo llega, salgan a su encuentro”. Es el grito que se eleva en el medio de la noche, de la oscuridad del pecado… El salir porque llega el esposo, el salir es la figura más linda de la existencia humana, comparada con un constante salir al encuentro con Dios.
Salimos del vientre de nuestra madre para ir al encuentro de la luz del sol y de la vida, cada paso e instante es salir de lo que somos para ir hacia adelante, salir también de las tinieblas en nuestra sociedad de hoy. Y llegará el momento de la salida definitiva de nuestra vida para encontrarnos con el Señor, con nuestra vida verdadera, la vida escondida con Cristo en Dios: la muerte momento del encuentro con el Señor. Es el misterio que hemos celebrado en estos días de Todos Santos, esta profunda comunión con nuestros hermanos que ya están en Dios.

SEAMOS TESTIGOS Y PORTADORES DE ESPERANZA… LA VIDA ETERNA POR LA RESURRECIÓN DE CRISTO.
San Pablo en la segunda lectura nos dice: “No queremos hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muero, para que no estén tristes como los otros, que no tiene esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él”.
Testigos y portadores de la verdadera esperanza. La esperanza de una vida feliz por toda la eternidad, cimentada en la resurrección de Jesús, porque Dios nos llevará juntos a Jesús para siempre en su mansión. Acoger y vivir de acuerdo a esta verdad es la verdadera Sabiduría.