Cochabamba

Homilía de Mons. Robert Flock, 21-04-2013

Domingo del Buen Pastor – Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Jesús, Jesús, Jesús, Tú eres un Buen Pastor.
Jesús, Jesús, Jesús, Nos cuidas con gran amor.

Cuántas veces perdí el camino,
Alejándome de ti.
Cuantas veces me has buscado
Acerándote a mí.

Cuántas veces negué mi cariño,
Olvidándome de ti.
Cuántas veces me has perdonado.
Acordándote de mí.

Cuántas veces cerré mi oído.
Ocultándome de ti.
Cuántas veces me has llamado.
Revelándote a mí

Cuántas veces llegó este Lobo,
Atacándome a mí.
Cuántas veces me has salvado.
Consagrándote por mí.

Queridos hermanos, hoy celebramos del Domingo del Buen Pastor y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Es una ocasión para tomar conciencia de la importancia más que todo del sacerdote como “signo de Jesucristo, el Buen Pastor”, cuidando y guiando nuestras comunidades. En Misa Crismal, a unos días de su elección como Santo Padre, el Papa Francisco pidió que los Sacerdotes seamos “pastores con ‘olor a oveja’, pastores en medio de su rebaño y pescadores de hombres”. Esta frase de “olor a oveja” nos sorprendió, nos gustó y nos desafió, todo al mismo tiempo. Estamos acostumbrados que nos dice que tengamos “fragancia de ángeles”. Por cierto nos toca acercarnos a Dios, como Jesús, tan cercano a su Padre celestial que le dice “Abbá, Papi”, y que afirma “El Padre y Yo somos uno”. Es la cercanía con Dios que nos da algo para compartir con el pueblo, pero es la cercanía del sacerdote al pueblo, que le hace conocer a Cristo, Buen Pastor. El Papa Francisco explico: “Nuestra gente agradece el Evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando ilumina las situaciones límites, las periferias donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe”. Francisco pidió a los fieles que acompañen a los sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.

(Misa en la Parroquia Santiago Apóstol, El Paso)

Una de estas “periferias donde el pueblo fiel está más expuesta a la invasión de los que quieren saquear su fe” es el TIPNIS, donde la Iglesia junto a Derechos Humanos comprobó que la consulta del gobierno sobre la construcción de la carretera fue realizada con presiones y engaños, y la posterior publicación de resultados falsos. Naturalmente no les gustó el informe detallado de la Iglesia, por lo que después hubo más mentiras acompañadas de amenazas contra la presencia de estos pastores que sí, tienen olor a ovejas. Algo parecido, encontramos en la primera lectura hoy, donde relata que “los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo” (Hechos 13,45), y luego: “instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio” (Hechos 13, 50). En el caso del TIPNIS, la Conferencia Episcopal afirma que vamos a seguir con nuestra labor de evangelización y promoción humana en bien de estas poblaciones indígenas.

Otro intento hoy de saquear la fe del pueblo fiel encontramos en frases como “la ley de fuga”, donde se quiere justificar la muerte como remedio a los problemas sociales. En el caso de la “ley de la fuga” se convierte a la policía en una turba de linchamiento donde lo que rige no es la ley, sino la rabia que provocan los criminales. A fondo, es la misma mentalidad del asesino, que mata para conseguir lo que quiere. Y esta actitud termina convirtiendo a los buenos en el mal que deben combatir. ¿Acaso, Jesucristo, el Buen Pastor, actuaría de esta manera? Más bien, Jesús explica: “El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia. Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa” (Juan 10,10.11). Aun conociendo el Lobo, que en realidad no se refiere a los ladrones y sicarios, sino a Satanás, Jesús no recurre a la violencia, porque la violencia, junto con la mentira y el miedo, es el arma de este Lobo. No se combate el fuego con fuego. Jesús destruye el miedo con la fe en Dios; atrapa la mentira con la verdad liberadora y esperanzadora; vence a la violencia con el amor sacrificado e incondicional.

Jesús nos dice hoy: “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me conocen. Yo les doy Vida Eterna; ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.” Queridos hermanos, si somos sus ovejas, si escuchemos su voz, habrá también vocaciones; tendremos Buenos Pastores con olor de ovejas y con el corazón de Dios.
Jesús, Jesús, Jesús, Tú eres un Buen Pastor.
Jesús, Jesús, Jesús, Nos cuidas con gran amor.

(Misa con Familias de la Primera Comunión, Colegio Loyola).

Jesús nos dice hoy: “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me conocen.”
Queridos hermanos, ¿Será que somos las ovejas de Jesús? ¿Será que escuchamos su voz? Cuando Jesús nos dice: “que nos amemos unos a los otros como él nos amó”, o nos desafía aún más diciendo “que amemos a nuestros enemigos”, ¿escuchamos su voz? ¿Acogimos su enseñanza?

Jesús una vez respondió a un joven que le preguntó como heredar la vida eterna: “Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre». El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme». Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes” (Mc 10,19-22). Cuando Jesús le pidió algo especial, ya no quiso escuchar su voz, a pesar de que Jesús le miró con amor.
Algo parecido sucede a veces cuando el Señor llama a algún niño a colaborar a la Iglesia como monaguillo o a un joven para ser sacerdote; cuando llama a alguna señorita a ser religiosa. Muchas veces sus papás se oponen, porque quieren otra cosa para sus hijos, basado en valores materialistas y de este mundo. No escuchan la voz del Buen Pastor y no quieren que sus hijos la escuchen tampoco. Queridos padres y madres, si Dios se fija en tu hijo para que sea sacerdote, si se fija en tu hija para que sea religiosa, está dando un gran don a tu familia. Y les está mirando con un amor y cariño especial. Hay que alegrarse, e incluso pedir a Dios que ayude a toda la familia a saber qué vocación le da a cada uno de sus hijos.

Queridos niños, pronto recibirán su Primera Comunión. Significa que Jesús viene a vivir en ustedes y que ustedes están en las manos de Jesús y en las manos del Padre. Con el don de la Santa Comunión, Jesús asegura lo que dice en el Evangelio: “Yo les doy Vida Eterna; no perecerán jamás y nadie les arrebatará de mis manos.” Lo único que podría alejarles de Jesús y su amor son ustedes mismos, por dejar de ser sus ovejas. “Dichosos los invitados a la cena del Señor”. Que no falten nunca esta invitación que Jesús nos extiende en el Día del Señor. Cada domingo es una oportunidad especial de escuchar la voz del Buen Pastor en la Santa Misa, y de compartir el Pan Bajado del Cielo para dar vida y amor al mundo.

Jesús, Jesús, Jesús, Tú eres un Buen Pastor.
Jesús, Jesús, Jesús, Nos cuidas con gran amor