La Paz

Historia. Orígenes de los misioneros bergamascos en Bolivia

Tenemos el gusto de presentar la historia de las primera cuatro décadas de la Misión Bergamasca en Bolivia; la transcripción que Infodecom ha realizado con el fin de documentar este importante capítulo de la historia de la iglesia boliviana, corresponde a un fragmento de un amplio estudio de investigación realizado por el Arquitecto Mirko Marzadro (Doctor en Planificación Territorial) sobre migraciones bajo el título “conexiones translocales y formación de territorios migratorios. El caso de los cochabambinos de Bérgamo”, publicado por la Universidad Iuav de Venezia

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Los años ‘60. La llegada de los bergamascos a La Paz

En 1961 el obispo auxiliar de La Paz. Monseñor  Gennaro Prata (italiano de origen), consciente de las grandes dificultades de la Iglesia boliviana (falta de sacerdotes, hermanas, laicos con formación, además de escasos recursos económicos para invertir, inicia a buscar ayuda en las diferentes diócesis italianas. En el Concilio Ecuménico Vaticano II, el obispo de Bérgamo junto con el obispo de Patterson (Pensilvania) acepta la invitación del Papa a prestar ayuda a diócesis latinoamericanas coordinando un primer proyecto can el Arzobispo de La Paz. El proyecto consiste en el envío de parte de la diócesis de Bérgamo de dos sacerdotes mientras el obispo de Patterson financia la construcción de la nueva iglesia y de la casa parroquial (Longo, 1977). El 11 de junio de 1962 zarpan del puerto de Génova dos padres de la Comunitá del Paradiso de Bérgamo. A ellos se les confía la nueva parroquia de Munaypata, a la época una zona escasamente poblada en la periferia norte de La Paz. Se adquiere un terreno del mil metros cuadrados y el año sucesivo inicia la construcción de la iglesia y de la casa parroquial, a las cuales se agrega sucesivamente el Instituto Educativo Marien Garten. En 1964 el obispo de Bérgamo pide a las hermanas Orsoline di Somasca su colaboración a la misión diocesana en Bolivia. Parten así las primeras 5 hermanas junto con un tercer padre misionero que será el primer director del hospital Juan XXIII. El 1966 es un año importante para la misión ya que se funda la nueva parroquia de Villa Copacabana y contemporáneamente el gobierno boliviano pide la colaboración de los bergamascos en la gestión de un orfanato de La Paz, la Ciudad del Niño en Villa Salomé, la gestión del orfanato se hace posible grades a la participación del Patronato San Vincenzo  de Bérgamo, institución fundada en 1888 que se ocupa de acoger e instruir a menores huérfanos o provenientes de familias indigentes.

El 23 de junio de 1966 en un acto oficial con presencia del Ministro del Trabajo, el Superior General del Patronato aceptó asumir la gestión del orfanato, al sostenimiento del cual continúa a proveer también el Estado boliviano en un trabajo conjunto (Longo, 1977). En el mismo año llega a Bolivia el cuarto padre bergamasco, perteneciente al Patronato de  San Vincenzo para asumir el cargo de director de la Ciudad del Niño que cuenta con 136 menores. En los mismo años, y precisamente en 1964 se funda en Bérgamo la ONG Celim – Bérgamo (Centro, Laici per la Missioni), que se convierte en parte activa de la misión bergamasca, con una base logística en La Paz donde llega un gran número de voluntarios por un periodo medio de tres años cada uno. En 1967. El obispo de Bérgamo va a Bolivia para inaugurar la nueva iglesia de la parroquia de Munaypata

Entre 1968 y 1972 el Patronato toma en gestión dos institutos educativos en La Paz, el Pedro Domingo Murillo y el Méndez Arco, a los cuales asisten cerca de 1000 estudiantes de los cuales 150 viven en los internados de los institutos. La gestión de estas dos escuelas profesionales por parte del Patronato San Vincenzo responde a una estrategia educativa de acompañamiento de los huérfanos a la edad adulta y productiva. Una vez terminada la escuela primaria y secundada en la Ciudad del Niño los adolescentes pasan a vivir y estudiar en uno de estos dos institutos hasta alcanzar la mayoría de edad y completar el ciclo secundario de instrucción. Entre finales de los años ‘60 y los primeros años 70 la diócesis de Bérgamo abre otras tres instituciones en La Paz. la parroquia de El Tejar en 1971, la parroquia San Pío X en la ciudad de El Alto en 1976, mientras la tercera es el hospital Juan XXIII, en la parroquia de Munaypata, bien conocido en Bérgamo gracias a los innumerables artículos que el periódico de Bérgamo ha publicado desde el 1969, año en el cual se formalizan los acuerdos con el Centro Misionero Diocesano (CMD) para el financiamiento, la construcción y la gestión de la obra que en casi 40 años han llevado a varios médicos bolivianos a especializarse en los Ospedali Ruiniti di Bérgamo  (el primero ya en 1968). El Juan XXIII se inaugura en 1973 como policonsultorio; en 1976 corno hospital, mientras la primera generación de enfermeros profesionales se diploma en 1978. El último, pero no menos importante, sector en el cual encontramos bergamascos desde sus llegada es el seminario de La Paz, donde en el curso de los años varios sacerdotes han trabajado como maestros y rectores hasta hoy.

En esta sintética descripción de actividades que abarca un periodo de diez años (1962-’72) encontramos ya casi todos los elementos que caracterizan le entera historia de la misión bergamasca en Bolivia y particularmente aquéllos aspectos que diferencian esta misión en La Paz de aquélla en Cochabamba. Tres son los aspectos que merecen ser subrayados. El primero es el gran apoyo ya sea de la iglesia que de la comunidad bergamasca hacia la misión, una clara demostración son los innumerables centros misioneros parroquiales que en forma individual o bajo la coordinación del CMD emprenden directamente o sostienen proyectos en Bolivia aún hoy. Éstos informan, sensibilizan y se mantienen comprometidos, cosa que se cuenta en trabajo y participación de un gran número de personas que desde Bérgamo sostiene la misión. El segundo es la presencia ya desde los años ‘60 de cuatro actores que dominaron la misión: sacerdotes y laicos enviados por la diócesis, hermanas Orsuline di Somasca, Patronato  San Vincenzo y Celim. Parece que en la Paz estos actores inauguraron un  periodo de trabajo integrado no solo con la diócesis de pertenencia y aquélla de inserción, sino sobre todo entre ellos (padre Mario Marossi, 5/09/2008) El tercero tiene que ver con la paternidad y e1 desarrollo de la misión en la cual no entran en forma directa instituciones cívicas bergamascas (por lo menos no como principales partes activas), hecho que, como veremos ha llevado a considerar la presencia boliviana en Bérgamo como un fenómeno de competencia y de responsabilidad de la Iglesia.

Los años 70. La extensión de la misión a Cochabamba

Los años 70 se caracterizan por un gran interés y apoyo a la misión que ve crecer las actividades ya iniciadas en los años 60 en La Paz y al mismo tiempo la estructuración de la misión en Cochabamba alrededor de tres proyectos: la nueva Ciudad de los Niños y las parroquias de Condebamba y Sacaba.

En 1969 sucede un hecho fundamental en la historia de la misión bergamasca, que en el curso de los años 80 desplazara el baricentro de las actividades de La Paz a Cochabamba.

La administración pública de Cochabamba pide a los bergamascos de realizar y gestionar un orfanato. En tanto, ya a finales de 1967 las hermanas Orsoline di Somasca habían abierto una casa en la zona de Condebamba. A los bergamascos se les ofrece un terreno de 50 hectáreas en la zona del Parque Tunari. Empieza así la construcción de la Ciudad de los Niños de Cochabamba que se inaugura en diciembre de 191 acogiendo los primeros 50 niños. La Ciudad de los Niños comprende otras dos estructuras: la Ciudad del Niños del Chapare[i] en San Rafael, comunidad de Villa Tunari (provincia Chapare) y una hacienda en la zona de Ytapaya, a breve distancia de Cochabamba, donde tiene sede la escuela de agraria del orfanato. En 1970 la diócesis de Bérgamo asume la gestión de la parroquia de Condebamba, construyendo una iglesia, la casa parroquial y el anexo centro pastoral, Condebamba a la época de fundación de la parroquia, era centro pastoral, Condebamba a la época de fundación de la parroquia, era una vasta área rural en la periferia nord-occidental de la ciudad de Cochabamba. La historia y la evolución de la presencia bergamasca en Cochabamba van al paso con el poblamiento de la zona de Condebamba que hoy acoge una población estimada en casi 80.000 habitantes. En 1974 padre Berto Nicoli el primer misionero bergamasco, se transfiere a Sacaba, a la época un municipio semirural cabecera de la provincia Tunari, hoy municipio urbano que son Cochabamba (Cercado), Quillacollo y otros municipios mejores forma el área metropolitana de Cochabamba. Padre Berto Nicoli se queda en Sacaba hasta 1988, año en el cual es electo Superior General del Patrónato San Vicenzo y regresa a Bérgamo. En los años 70 las misiones en las dos ciudades no son tan diferentes, sin embargo la situación comienza a cambiar en los años 80.

Los años 80. Cochabamba baricentro de la Misión

Al principio de los años 80 dos de los cuatro principales actores de la misión bergamasca cambian sus estrategias organizativas y como consecuencia dejan La Paz. El primero es el Celim que en 1982 se retira de Bolivia concentrando sus acciones en África. El segundo es el Patronato San Vicenzo que cede en 1983 sea la gestión de la Ciudad del Niño de La Paz que de los colegios Méndez Arco y Pedro Domingo Murillo concentrándose en proyectos educativos en Cochabamba.

La Ciudad de los Niños de Cochabamba tiene una escuela a la cual acceden niños y adolescentes del barrio, casi 1000 entre las escuelas primera, secundaria y preparatoria. El instituto técnico de la Ciudad de los Niños nace en forma experimental en 1983 con cursos de especialización ya en la escuela secundaria. Es el primero en el país en adoptar  este sistema formativo compuesto de lecciones en la mañana y cursos técnicos (talleres) en la tarde en las ramas de: agronomía, carpintería, electro técnica, electrónica, metal mecánica y mecánica (Fulvio Diploma, 28/05/2008).

La Ciudad de los Niños es, desde el punto de vista administrativo, una sede del Patronato San Vicenzo de Bérgamo y se funda sobre tres principios: la construcción de una familia que los niños nunca han tenido, la educación y el trabajo. Una vez llegados a la mayoría de edad los jóvenes son acompañados en la inserción en la vida externa.  Gracias a la constitución de una cooperativa de ex alumnos muchos se han quedado a vivir cerca de la institución construyendo sus casas en terrenos de propiedad del orfanato. Como sucede con el Patronato, muchos ex alumnos mantienen contactos entre ellos y con la Ciudad de los Niños gracias a una asociación que los reúne a la cual todos son llamados a formar parte. El Patronato San Vicenzo y la Ciudad de los Niños, se quedan así en el tiempo: aún con la edad adulta como el “símbolo de unidad familiar” a la cual siempre se puede hacer referencia (padre Sandro Sesana, 4/02/2008). Como veremos sucesivamente casi 50 ex alumnos de la Ciudad de los Niños de Cochabamba viven hoy con sus respectivas familias en provincia de Bérgamo. Reunidos en asociación, coordinan actividades a las cuales participan laicos y religiosos del Patronato.

La misión en La Paz continúa principalmente con la gestión de las parroquias, del hospital, del Marien Garten y de las actividades en el seminario, tareas compartidas entre sacerdotes, las hermanas y los laicos misioneros, con un notable grado de centralización y coordinación entre todos. En Cochabamba comienza a delinearse un modelo organizativo diferente basado en proyectos, profesionales y radios de acción separados, entre la Ciudad de los Niños, las parroquias de Condebamba y Sacaba, a las cuales se unen otras actividades y también nuevos actores en los años 90.

Los años 90. La multiplicación de los actores en Cochabamba

En los años 90 la mision bergamasca en Bolivia adquiere un nuevo impulso gracias al multiplicarse de las iniciativas y a la llegada de nuevos actores en Cochabamba. En 1989 inician los trabajos de construcción de la nueva iglesia de Guadalupe, en la parroquia de Condebamba que desde el 2000 se convierte en parroquia independiente. La construcción de la nueva iglesia y la formación sucesiva de la parroquia se hacen necesarias por el fuerte proceso de urbanización de la zona, producto de la inmigración a Cochabamba de una notable cantidad de población de los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, como consecuencia de la crisis del sector minero que desde los años 80 es una de las principales causas de la redistribución demográfica y ocupacional en el país (Vacaflores, 2003).

En los años 90 los bergamascos emprenden varias actividades en comunidades rurales del Departamento de Cochabamba. El compromiso pastoral en éste sector había sido iniciado con la toma a cargo de la parroquia de Sacaba en 1973 y nombramiento de padre Angelo Gelmi como obispo auxiliar de Cochabamba en 1984 con la tarea de ocuparse de las comunidades campesinas más aisladas de la diócesis. En 1990 los bergamascos empiezan la gestión de la parroquia, centro educativo y sanitario de Capinota, en 1993 de Villa Tunari, mientras que en 1994 la ONG Celim – Bergamo retoma sus actividades en Bolivia estableciendo la nueva base logística en Cochabamba. El último hecho interesante que modifica en manera substancial el cuadro de los actores bergamascos en Bolivia y en Cochabamba en particular está dado por la iniciativa personal de algunos laicos que llegan como voluntarios pero que fundan y dirigen actividades propias. De 1962 a 1990 son más de cien laicos bergamascos enviados a Bolivia por la ONG Celim, por el Patronato San Vicenzo o por el Centro Missionario Diocesano (Rinaldi, 1990), por un tiempo medio de permanencia de 3 años. No faltan ejemplos de personas que hacen de la misión su historia de vida. Algunos de éstos asumen puestos de dirección en la Ciudad de los Niños; otros toman votos y otros decciden de establecerse en Bolivia fundando y dirigiendo proyectos sociales independientes.

Tres son los casos más significativos, todos en Cochabamba, y son: un centro para personas con capacidades diferentes desde el 1990, un hospital en Anzaldo, una zona rural de la región desde el 1992 y un centro educativo y deportivo para niños y adolescentes desde el 1994.



[i] La ciudad del Niños Chapare es un pequeño orfanato que acoge 30 menores. De su gestión se han encargado varias parejas bergamascas; entre las cuales encontramos de 1997 a 2003 una compuesta de un obrero bergamasco y una inmigrante boliviana ocupada como asistente de una anciana. Los dos se conocen y deciden casarse y van a Bolivia como misioneros laicos.

“Dall lsola per oiutare gli orfani boliviani”, I´Eco di Bergamo, 5/12/2002, p.28.