Santa Cruz

Gualberti: Quitémonos las sandalias de la soberbia y presentémonos al Señor con humildad

Gualberti Quitémonos las sandalias de la soberbia y presentémonos al Señor con humildad

 Quitémonos las sandalias de la soberbia y presentémonos al Señor con humildad

Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz Pronunciada el domingo 24 de marzo de 2019 en la Catedral de Santa Cruz de la Sierra

 

 

  • El llamado de Jesus a la conversión, es apremiante
  • La presencia del Señor no se desvanece, inflama el corazón
  • Quitémonos las sandalias de la soberbia y presentémonos al Señor con humildad
  • Ante la opresión y el clamor de dolor de su pueblo, Dios baja para librarlo de su sufrimiento
  • En la historia de la humanidad, Dios restablece la justicia y defiende al oprimido
  • El pueblo que marcha con Dios hacia la tierra prometida se libera de toda esclavitud
  • Si caemos en el mal por debilidad y pedimos auxilio, Dios está dispuesto a venir en nuestra ayuda
  • Dios vendrá en nuestra ayuda, si reconocemos nuestros errores y nos disponemos a corregirlos
  • Nuestra sola razon no puede explicar las desgracias ni la muerte
  • El mal, la muerte y el pecado no escapan de las manos de Dios
  • El mal, odio y violencia causan hambre, sufrimiento, muerte y destrucción del medio ambiente
  • Para Jesús el hijo de Dios, la conversion es el último recurso para nuestro bien y salvación
  • La sociedad esta llamada a trabajar a favor de la vida, libertad, dignidad, reconciliación y paz
  • Miércoles 27, Marcha por la Vida; Jueves 28, Día del niño por nacer, sumémonos con entusiasmo

 

El llamado de Jesus a la conversión, es apremiante

En este 3er Domingo de Cuaresma la liturgia de la Palabra nos presenta la intervención liberadora de Dios a favor de Israel, su pueblo elegido, y un apremiante llamado de Jesús a la conversión. Del libro del Éxodo, hemos escuchado el relato de la llamada de Dios a Moisés mientras está pastando ovejas a los pies del monte Horeb, después de haber huido de Egipto por haber matado a un capataz del faraón.

La presencia del Señor no se desvanece, inflama el corazón

De pronto, llama la atención de Moisés una zarza que arde sin consumirse y, mientras se acerca para averiguar ese fenómeno extraordinario, oye una voz que lo llama por nombre y le pide de no acercarse y de quitarse las sandalias, porque esa tierra es santa. Es la voz de Dios que sale de la zarza ardiente, signo de la presencia del Señor que no desvanece y que inflama el corazón.

Quitémonos las sandalias de la soberbia y presentémonos al Señor con humildad

Es un encuentro a solas con Dios, sin nadie ni nada que distraiga, un encuentro profundo y fascinante que cambia por completo la vida de Moisés y la de todo el pueblo de Israel. Ante la presencia de Dios, el Santo, nosotros también estamos llamados a liberarnos de tantas distracciones, quitarnos las sandalias de la presunción y de la soberbia y presentarnos ante Él Señor con humildad.

Ante la opresión y el clamor de dolor de su pueblo, Dios baja para librarlo de su sufrimiento

Luego Dios dice a Moisés: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído su clamor,… conozco sus sufrimientos, por eso he bajado para librarlo del poder de los Egipcio”. Dios ha visto la esclavitud de su pueblo, ha oído sus gritos de dolor y conoce sus sufrimientos. Es el conocimiento que brota de la experiencia de haber compartido y asumido como propia la esclavitud del pueblo.

Para eso no podía quedarse en el cielo, sino que tuvo que  bajar en medio de su pueblo. Aquí se manifiesta el rostro verdadero de nuestro Dios, el rostro solidario con el dolor y el sufrimiento de los oprimidos y que, allí donde el pueblo gime y sufre, interviene para liberarlo. Para esa misión pide la participación de Moisés: “Ahora ve, Yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo”. Moisés pone una objeción: todavía no conoce el nombre propio de Dios, es decir su ser, su identidad y su manera de actuar.

En la historia de la humanidad, Dios restablece la justicia y defiende al oprimido

Yo soy el que soy”, responde Dios, como a decir: “Yo soy Él que está aquí” en medio del pueblo oprimido y presto para actuar a su favor. Es significativo que Dios, desde su primer encuentro con Moisés, se manifieste como el que está presente en la historia de la humanidad, que restablece la justicia y que defiende a los oprimidos.

El pueblo que marcha con Dios hacia la tierra prometida se libera de toda esclavitud

De hecho, el pueblo iniciará la marcha por el desierto con Moisés a la cabeza y bajo la guía de Dios, significada por la columna de fuego y la nube, que lo harán pasar por el mar Rojo hacia la libertad de la tierra prometida. En los cuarenta años de travesía por el desierto, ese grupo de esclavos se vuelve pueblo libre de toda esclavitud e idolatría y que estrecha la alianza con Dios, como su único Dios.

Si caemos en el mal por debilidad y pedimos auxilio, Dios está dispuesto a venir en nuestra ayuda

San Pablo afirma que la experiencia del éxodo fue como el bautismo del pueblo de Israel y quetodo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro”. Por cierto, también nosotros en nuestra vida pasamos por la experiencia del mal cuando, por nuestra debilidad y fragilidad, caemos bajo la esclavitud del pecado. Pero Dios, así como escuchó el clamor de los israelitas, también está dispuesto a escuchar nuestros pedidos de auxilio y a venir en nuestra ayuda.

Dios vendrá en nuestra ayuda, si reconocemos nuestros errores y nos disponemos a corregirlos

Lo único que Dios nos pide es que reconozcamos nuestros errores y pecados y estemos dispuestos a dejarnos corregir. Es lo que también pide Jesús en el Evangelio de hoy, ante los comentarios de unas personas acerca de dos desgracias que habían conmocionado al pueblo judío. Jesús, deja en claro su posición: no hay relación entre esas tragedias y los posibles pecados de las víctimas, rechazando la imagen que persiste todavía hoy de un Dios vengativo que castiga: “¿Creen ustedes que esas personas sufrieron todo esto porque eran más pecadores? Les aseguro que no”.

Nuestra sola razon no puede explicar las desgracias ni la muerte

Las experiencias de desgracias y de la muerte en nuestra vida son inexplicables con nuestra sola razón, nos ponen interrogantes, sacuden nuestra fe y pueden hacerla desmoronar o reafirmar: “¿Por qué Dios permite atropellos, injusticias,  violencias y desastres?”

El mal, la muerte y el pecado no escapan de las manos de Dios

El mal y la muerte están relacionados en forma misteriosa con el pecado, sin embargo todo esto no escapa de las manos de Dios, que ha hecho de nuestro mal un lugar de salvación, como dice San Pablo en la carta a los Romanos: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5,20).

El mal, odio y violencia causan hambre, sufrimiento, muerte y destrucción del medio ambiente

En el pensamiento de Dios, el sufrimiento de por sí no es el mal. El mal es lo que mueve al odio y a la violencia, lo que causa el hambre y el sufrimiento de millones de personas y todo lo que lleva a la muerte del ser humano y a la destrucción del medio ambiente.

Para Jesús el hijo de Dios, la conversion es el último recurso para nuestro bien y salvación

Como creyentes tenemos que mirar con ojos de fe todo lo que pasa en nuestra existencia personal y social e ir a lo más profundo para discernir lo que mueve nuestra vida: si la lógica del adversario, del pecado y de la muerte o la lógica del reino de Dios, del amor y de la vida que se abre pase paso en el mundo a pesar del mal.  Jesús termina su reflexión con una advertencia: “Pero si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. El lanza esta amenaza como provocación a la conversión, como último recurso para nuestro bien y nuestra salvación. Jesús confirma esta intención contando a continuación la parábola de la higuera estéril. Ante el pedido del dueño de arrancarla porque en tres años no ha dado frutos, el viñador le responde que espere un año más:” Puede ser que así de frutos”.

La sociedad esta llamada a trabajar a favor de la vida, libertad, dignidad, reconciliación y paz

Este llamado urgente a cambiar de rumbo vale también para la sociedad: desterrar todo lo que somete, humilla y suprime al ser humano en cualquier etapa de su existencia y trabajar a favor de la vida, la libertad y la dignidad de la persona, de los derechos humanos, la justicia y la equidad, el diálogo, la reconciliación y la paz.

Miércoles 27, Marcha por la Vida; Jueves 28, Día del niño por nacer, sumémonos con entusiasmo

En esta semana tenemos dos oportunidades para expresar voluntad de conversión y dar frutos de bien y de vida. El día miércoles la “MARCHA POR LA VIDA” en el marco del ‘Día del Niño por nacer’, y el día jueves la Caminata: Huellas de Ternura“, bajo el tema “Cero violencia, 100% ternura“. Son iniciativas loables a las que estamos llamados a sumarnos con entusiasmo dando testimonio de nuestra gratitud por el don de la vida y contribuyendo a la   edificación de la cultura del amor y respeto por la vida de los niños desde el momento en que son gestados en el vientre materno. Nuestra participación será un testimonio claro de que la gloria de Dios “bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordiaes que todos tengamos vida y vida en abundancia. Amén