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Francisco ofreció sus condecoraciones a la Virgen de Copacaban pidiendo su protección #PapaenBolivia

El Santo Padre donó las condecoraciones del gobierno boliviano a la Virgen de Copacabana, como signo de entrega del pueblo y su ministerio papal a la Madre de Dios.

Durante la última joranada en Bolivia, el Papa Francisco celebró la eucarsitía en la capilla de la residencia arzobispal de Santa Cruz, donde al finalizar la celebración entregó a la pequeña imagen de la Virgen de Copacabana, que se encontraba en el lugar, las dos condecoraciones que el pasado miércoles le había entregado el Presidente Morales, en reconocimiento a su visita. Como muestra de cariño el Sumo Pontífice pidió que sean llevadas al Santuario de la Virgen, para que ella se acuerde siempre, proteja y acompañe al Pueblo Boliviano y su pontificado.

El Vaticano contó lo vivido en esta entrega y las palabras del Papa: ”El Señor Presidente de la Nación en un gesto de calidez -explicó Francisco- ha tenido la delicadeza de ofrecerme dos condecoraciones en nombre del pueblo boliviano. Agradezco el cariño del pueblo boliviano y agradezco esta fineza, esta delicadeza del Señor Presidente y quisiera dejar estas dos condecoraciones a la Patrona de Bolivia, a la Madre de esta noble Nación para que Ella se acuerde siempre de su pueblo y también desde Bolivia, desde su Santuario, donde quisiera que estuvieran, se acuerde del Sucesor de Pedro y de toda la Iglesia, y desde Bolivia la cuide”.

Junto a la entrega, el Papa pronunció esta oración:

”Madre del Salvador y Madre nuestra, tu, Reina de Bolivia, desde la altura de tu Santuario en Copacabana, atiendes a las súplicas y a las necesidades de tus hijos, especialmente de los más pobres y abandonados, y los proteges.

Recibe como obsequio del corazón de Bolivia y de mi afecto filial los símbolos del cariño y de la cercanía que – en nombre del Pueblo boliviano – me ha entregado con afecto cordial y generoso el Señor Presidente Evo Morales Ayma, en ocasión de este viaje apostólico, que he confiado a tu solicita intercesión.

Te ruego que estos reconocimientos, que dejo aquí en Bolivia a tus pies, y que recuerdan la nobleza del vuelo del cóndor en los cielos de los Andes y el conmemorado sacrificio del Padre Luis Espinal, S.I., sean emblemas del amor perenne y de la perseverante gratitud del Pueblo boliviano a tu solícita y fuerte ternura.

En este momento pongo en tu corazón mis oraciones por todas las peticiones de tus hijos, que he recibido en estos días: te suplico que les escuches; concede a ellos tu aliento y tu protección, y manifiesta a toda Bolivia tu ternura de mujer y Madre de Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén”.