Análisis

FIRMES EN LA FE

La convocatoria, para celebrar el Año de la Fe, coincidirá en 2012 con los 50 años de creación de la Conferencia Episcopal Boliviana. El 11 de octubre de 2012 también se celebrará el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII.

Estos tres felices acontecimientos, que coinciden en proclamar que los católicos estamos firmes en la fe, han quedado algo escondidos por la espiral de conflictos, reclamos y advertencias que se hacen desde la sociedad al Gobierno y que anticipan que 2012 será un año difícil para el país, para el partido gobernante y para los ciudadanos.

Entre los diversos hechos que resaltó el cardenal Terrazas en el discurso inaugural, y que tienen mucho que ver con el clima de tensiones que vivimos, estuvo el Congreso Nacional de las Obras Educativas de la Iglesia, en el que se ha reafirmado la importancia de la misión educadora de nuestra Iglesia Católica. “Haciéndonos eco del pedido de los educadores católicos y de los padres de familia en dicho Congreso, reiteramos a las autoridades educativas del Estado que cumplan el compromiso acordado de firmar el Convenio sobre educación entre el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal”.

Este simple y clamoroso pedido de la Iglesia Católica al Gobierno, de cumplir compromisos en el ámbito educativo (están pendientes otros convenios sectoriales relativos a las obras sociales, de salud y atención penitenciaria), es coincidente con el reclamo que hacen los pueblos indígenas del TIPNIS al Presidente, de cumplir los acuerdos de no construir la carretera por el corazón del parque y buscar otras rutas que no provoquen depredación y deterioro del medio ambiente y la forma de vida de los habitantes del Parque Isiboro Sécure.

El no cumplir acuerdos está generando desconfianza, pérdida de credibilidad en la palabra y en las capacidades gubernamentales, así como incentivando la conflictividad. Las reacciones sociales por el incumplimiento de los acuerdos podrían generar una serie de movilizaciones que fácilmente derivarían en una crisis de magnitud en lo social y en lo político. Se están acumulando los reclamos y el Estado está respondiendo de manera inoportuna y displicente a dichas demandas. Baste recordar que las crisis sobrevienen por la acumulación de demandas insatisfechas y un gobierno distraído en la conservación del poder, olvidando que su función principal es generar bienestar para los ciudadanos.

Mientras se avecina un próximo año recargado de conflictos, los católicos, haciendo eco del reclamo de nuestros pastores, estaremos firmes en la fe, exigiendo el cumplimiento de compromisos.