Análisis

Fernando Pérez: Subnacionales “se genera un equilibrio de poderes”

Resultados electorales

Ha casi finalizado el conteo de votos en la corte nacional electoral, y los resultados muestran que el MAS controla cuatro gobernaciones, y disputa aún dos gobernaciones. Los partidos de oposición ganaron tres gobernaciones. En ocho de las Asambleas departamentales el MAS tiene mayoría. En relación a las alcaldías capitalinas el MAS controla 2 de ellas, ocho están en manos de la oposición, sin embargo la mayoría de los alcaldías intermedias las controla el MAS. La ideología política del conjunto de los partidos opositores que ganaron las gobernaciones no es homogénea, y en algunos casos tienen asambleas departamentales con fuerte presencia del MAS, de ahí que su capacidad de presión sobre el gobierno nacional es mediana.

La pérdida de algunas alcaldías por el MAS mediante el veredicto popular debería llamar a la reflexión a esta agrupación que tiene el desafío de llevar adelante su agenda 2025. La pérdida de elecciones en ciudades y departamentos importantes se debe a razones de estructura y funcionamiento de esa agrupación. Es un movimiento conformado por agrupaciones gremiales, sindicales o sectoriales cuyos liderazgos están en disputa permanente. Los liderazgos sectoriales le significan al gobierno presiones permanentes sobre la administración del Estado para obtener cuotas de control del aparato administrativo o imposición de intereses corporativos.

Las candidaturas surgidas, que bien representan a su sector, no siempre interpretan los anhelos y necesidades del resto de los votantes de un municipio. Uno de estos anhelos es la buena administración y transparencia, algo que, en algunos casos, los candidatos elegidos por los sectores del MAS no han sabido ofrecerle a la población. La inconsecuencia de estos líderes sectoriales ha mostrado ser destructiva para el partido de gobierno, ya que por encima de una proclamada identificación con un proyecto de cambio, estos líderes locales juegan a sus propios intereses fuera del MAS y le restan fuerzas. Al interior del MAS no existe un liderazgo colegiado, no se promovió el crecimiento de verdaderos liderazgos intermedios o regionales, salvo que cuenten con la venia de los que controlan el poder dentro del movimiento.

El efecto positivo de estos resultados es que se genera un equilibrio de poderes. Por un lado las gobernaciones ganadas por la oposición deberán tomar en cuenta a gobiernos municipales provinciales mayoritariamente del MAS. Así mismo el gobierno nacional deberá tomar en cuenta a los gobiernos departamentales opositores si quiere llevar adelante la agenda 2025, especialmente en lo que se refiere a la propuesta de hacer de Bolivia un centro energético del cono sur. El resultado puede ser un mayor ejercicio de vigilancia y fiscalización por parte de los concejos municipales, que es lo que espera la población y en otros casos simples componendas por beneficios mutuos, en el peor de los casos resultará la ingobernabilidad. En todo caso el mensaje que dio la población es que los promotores del caos no ganan las elecciones, los administradores ineficientes, despóticos, y corruptos no son premiados con votos mayoritarios.

El pueblo se pronunció en las urnas, ahora toca a los políticos escuchar el mensaje y atender las exigencias de eficiencia, transparencia y honradez, dejar de lado sus intereses sectarios y trabajar por las grandes necesidades de la población, superar la pobreza, crear empleo, superar las carencias de vivienda, educación y salud.

Fernando Pérez es encargado pedagógico de Fundación IRFA Santa Cruz