Análisis

FALSO ALEGATO

Está aún por verse la dimensión y los efectos políticos reales de las actuales acciones de protesta contra el Gobierno. Entre las principales cabe destacar la de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), opuesta radicalmente a que por el Isiboro Sécure pase el segundo tramo de una carretera en actual construcción. Indígenas de casi todas las etnias del oriente marchan hacia La Paz.
En El Alto, las juntas vecinales se manifestaron contra el Gobierno acusándolo de no atender las necesidades presupuestarias del municipio alteño y de perjudicarlo con la postergación del censo que debía realizarse este año. En Potosí se registraron movilizaciones por el incumplimiento gubernamental de compromisos sobre viejos diferendos limítrofes con Oruro. Y el malestar brotó también en Tarija, pero por asuntos relativos a la administración regional.

Comunidades aimaras que viven en zonas suburbanas y rurales del sur de la ciudad de La Paz asumen grafía de hormiguero revuelto. No quieren que lo urbano invada sus territorios de origen.
El Alto, no solo por su gran concentración demográfica y factores económico-sociales que bajo estímulos específicos empujan a la violencia callejera, sino también por hallarse tan cerca de Palacio de Gobierno de La Paz, hizo vivir en ascuas en los últimos tiempos a muchos pasantes quinquenales por el poder político.

Aludimos a singularidades que en determinadas circunstancias convierten a El Alto en sitio demasiado peligroso para el poder político, porque es el territorio de tránsito a La Paz, de marchas de protesta desde poblaciones rurales del departamento y de otras regiones del país.

Actualmente, seguro que al Gobierno le quita el sueño que los movimientos indígenas, vecinales y sociales que se movilicen contra él, al llegar a El Alto, enciendan la mecha de una explosión mayor.
Nosotros creemos que no. Lo que actualmente acontece carece de la solidez estructural que se requiere para derribar a los de arriba. No es un movimiento político ceñido a ideología común ni alineado en torno a un objetivo estratégico como el señalado. Se trata solo de expresiones sectoriales de protesta.

Así que carece de todo fundamento cualquier alegato en sentido de que estamos ante un plan urdido por la oposición contra el Gobierno.

Falso alegato. ¿Cuál oposición? En el horizonte político no se percibe a ninguna que pueda hacer algo de eso contra el Gobierno. Así que lo más probable es que el Gobierno supere de algún modo una coyuntura de poco riesgo para su estabilidad o que esta se vea de algún modo dañada por omisiones al respecto.