Internacional

«Estamos al comienzo de una renovación en la Iglesia»

La entrevista Cardenal Walter Kasper: «Estamos al comienzo de una renovación en la Iglesia»

(Darío Menor) El cardenal alemán Walter Kasper es el teólogo de referencia para el Papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio lo reconoció desde el principio: en su primer Ángelus como obispo de Roma recomendó su libro «La misericordia. Clave del Evangelio y de la vida cristiana» (Sal Terrae), diciendo que le había hecho «mucho bien» su lectura.

En el consistorio del mes pasado le encomendó que realizara el discurso inicial sobre la situación de la pastoral familiar que abrió el acalorado debate de los purpurados sobre este tema. Luego aplaudió la «profundidad y serenidad» de su trabajo, que consideró una «teología de rodillas».

Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, el «ministerio» vaticano que se encarga de la relación con las otras Iglesias, el cardenal germano se ha destacado por su mano tendida hacia los divorciados que se han vuelto a casar. «Dios da siempre una segunda oportunidad a quien se convierte», asegura, reconociendo a continuación que el problema reside en cómo la Iglesia puede realizar esa misericordia sin poner en cuestión la doctrina. «Hace falta sabiduría y discernimiento. No hay una receta sencilla para ello».

–¿Cuál es la mayor contribución que ha hecho a la Iglesia católica Jorge Mario Bergoglio en su primer año de pontificado?
–Su mayor contribución es el mensaje de esperanza, que ha cambiado la atmósfera en la Iglesia. Por todos lados encontramos un nuevo entusiasmo y una alegría renovada por ser cristiano. Estamos al inicio de una renovación, que atrae además a muchas personas que se habían alejado de la Iglesia y que no se consideraban cristianas. Tal vez hay, además, como esperamos, un nuevo impulso misionero.

–En su encuentro con los periodistas pocos días después de su elección como obispo de Roma, Francisco dijo que quería una Iglesia «pobre y para los pobres». ¿Cómo puede este deseo llevarse a la realidad de forma práctica?
–El Papa sabe que la Iglesia necesita medios materiales para cumplir con su misión. Pero
no por ello debe encomendarse a dichos medios. Por eso el Papa critica una espiritualidad
mundana y propone una vida sencilla, así como la renuncia a la pompa barroca. La riqueza de la Iglesia y de todos los cristianos está en el amor de Dios, es decir, en la participación y en la misericordia con quien está mal y tiene problemas. De esta manera, la pobreza y la misericordia caminan juntas.

–¿Debería dar la Iglesia una segunda oportunidad a los divorciados que se han vuelto a casar? ¿Como podría hacerse?
–El primer cometido de la Iglesia y su misión es ayudar para que se alcance la felicidad en el matrimonio y que éste sea indisoluble. Pero Dios da siempre una segunda oportunidad a quien se convierte, su misericordia no termina nunca para con quien se la pide. Saber cómo puede la Iglesia por su parte realizar esta misericordia requiere sabiduría y discernimiento. No hay una receta sencilla para ello. Hay que discernir frente a las distintas situaciones sin poner en cuestión la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio. Espero que el futuro sínodo pueda ofrecer vías y criterios pastorales.

–¿Cómo debería a su juicio cambiar el papel de la mujer en la Iglesia católica por medio de las dos próximas asambleas sinodales?
–En primer lugar se quiere redescubrir el carisma, o sea, el genio femenino y la dignidad de la mujer, que no permite ninguna discriminación. La cuestión funcional de papel está en una segunda línea. En los dos próximos Sínodos será importante y también enriquecedor escuchar atentamente el testimonio de las mujeres, que cumplen una misión importantísima en la familia, en el diaconado y en la propia misión de la Iglesia.

–¿Cómo describiría el perfil teológico del Pontífice?

–El Papa Francisco es, en un sentido no confesional, un Papa evangélico, es decir, un Papa que anuncia y vive él mismo el Evangelio, la Buena Noticia de Jesús. Jesús vino para evangelizar a los pobres y se hizo él mismo pobre para convertirnos en ricos a todos nosotros. Por ello, el mensaje del Papa Francisco de una Iglesia «pobre y para los pobres» corresponde al Evangelio de Jesús y, al mismo tiempo, a las necesidades de nuestro tiempo. El hecho de que este Papa viva él mismo lo que predica, le da una autenticidad y credibilidad personal que toca el corazón de la gente. Su teología es una teología del pueblo siguiendo la estela del Concilio Vaticano II y la teología particular de Argentina.

–Durante su estancia en Río de Janeiro con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), celebrada el pasado mes de julio, Francisco mantuvo un encuentro con jóvenes argentinos, a quienes les dijo que bastaba con que leyeran las Bienaventuranzas y Mateo 25. ¿Significa esto que los otros textos teológicos son secundarios e innecesarios?

–Sacar esa conclusión es un contrasentido. Las Bienaventuranzas y los criterios para el Juicio Final en Mateo 25 son en cierta manera un resumen del mensaje de Jesús, lo que no quita ni excluye a otros textos, sino que nos ayuda a comprenderlos y a realizarlos. Ya Mateo colocó las Bienaventuranzas de manera programática al inicio del Sermón de la Montaña.