Análisis

¿ES EL ABORTO LA SOLUCIÓN?

Hace pocos días la prensa publicó cifras alarmantes acerca de la cantidad de adolescentes que quedan embarazadas en nuestro medio y el porcentaje de embarazos que terminaban en aborto, refiriéndose, por supuesto, a los que son provocados. Semejante situación no puede menos que llevarnos a reflexionar acerca de las causas que los determinan.

Tenemos que empezar analizando el estado en que se encuentra el núcleo fundamental de la sociedad, que es la familia, constituida por el padre, la madre y los hijos. Nadie puede negar que este núcleo, como consecuencia de muchos factores, ha sufrido un resquebrajamiento en su unidad, de la cual los hijos son los más afectados. Padres divorciados, otros que han tenido que emigrar en busca de mejor situación económica, sacrificando justamente a quienes necesitan algo más que dinero para su crecimiento y desarrollo, pero lamentablemente no tienen otra salida y dejan a los hijos al cuidado de otros familiares.

Luego viene el terrible panorama de la realidad social en que se desenvuelve especialmente la juventud, vulnerable a toda clase de influencias: droga, bebida, sexo sin la debida orientación sobre lo que significa una sexualidad responsable, el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como el sida, que cada día incrementa su cifra. Y falta todavía la promiscuidad y el hacinamiento en que viven muchas familias, la total falta de valores morales y el alejamiento de los principios cristianos, que son la única fuente de salvación para todos los seres humanos.

Es muy probable que muchos no estén de acuerdo con mi manera de pensar, pero en lo que sí coincidirán es en que es necesario hacer una campaña intensiva por el rescate de los valores morales a todo nivel, antes de que veamos sucumbir especialmente a nuestra juventud, y no es enseñando cómo debe evitar el embarazo no deseado o a temprana edad, sino inculcándole el verdadero sentido de la vida y la sexualidad en su verdadero esplendor, cuando se ha alcanzado la debida madurez para todos los actos, a fin de que no sean fuente de sufrimiento, sino de pleno gozo.

 Mientras tanto, sigo opinando que el aborto no es la solución para estos casos, ya que nadie tiene el derecho de quitar la vida a otro ser humano, máxime si sabemos que está indefenso en el vientre de su madre.