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Entrevista Neo Sacerdote P. Diter R. Choquehuanca B. sdb

El Señor me llamó a la vida el 3 de agosto de 1984 en la ciudad de La Paz, en el seno de una familia muy humilde pero con muchos sueños de esperanza. La bendición más grande en mi vida es la existencia de unos papás que tienen como bandera de vida la sencillez y la humildad, obreros siempre, buscaron lo mejor para su hijos; en este afán trabajaron sin descansar para dar lo mejor a sus hijos, es por esto que llegamos a estudiar en un colegio para gente muy pudiente MARIA INMACULADA de unas hermanas entregadas a la educación, una educación que exigía mucho sacrificio y muchas renuncias, pero aun así valía la pena seguir adelante todo para que los hijos sean mejores que los padres.

En casa siempre fuimos 5: papá, mamá y tres hijos de los cuales soy el menor, mi niñez y adolescencia se desarrollaron en el marco de lo normal sin sobresaltos con ilusiones y esperanzas propias de una persona que quiere triunfar en la vida pero algo alejadas de Dios.

Muchas veces pienso que Dios para realizar una llamada no escoge a los mejores sino a los peores para que se vea mucho más su GRACIA, y este fue el caso mío; me llamó aun no entiendo por qué y aquí me tienen. Jamás el mundo dejo de repetirme que soy el peor y el único que confió en mí fue Dios que pensó en mi para ayudar a quienes realmente necesitan una mano paterna como son los jóvenes, es así que empiezo mi vida salesiana tratando de responder a esa llamada a pesar de todo y a pesar de los muchos golpes que me dieron, la GRACIA de Dios me acompañó y estuvo siempre aquí; fueron muchos años de formación  y a pesar de todas las caídas y todos los golpes recibidos, la caricia recibida por Dios hace que todo valga la pena. Si volviera a nacer volvería a escoger este camino porque Dios hizo todo por mí y me trajo hasta acá. CADA DIA REAFIRMO MI SI ETERNO POR DIOS.

Mi sacerdocio regalado por Dios se apoya en la palabra ABBA PADRE pero con un toque de misericordia, con un toque de clamor de un hijo que se alejó del Padre por buscar amores y no buscar al AMOR REALMENTE SUBLIME, QUE HACE QUE MIS DIAS TENGAN SENTIDO.

La vivencia de la ordenación sacerdotal es algo sublime que no tiene forma de ser explicada, simplemente se puede resumir en que es LA RESPUESTA TAN ESPERADA DE DIOS, es el abrazo de cariño y misericordia del Padre que acoge al hijo pródigo que no se detiene a ver si el hijo está listo o no, o si es digno o no, simplemente es el del abrazo, un abrazo que funde al mismo tiempo a padre e hijo en una simple unión de cariño y amor.

Quisiera decirles simplemente que siempre estaré aquí para servirlos con un corazón de padre y hermano, recordándoles que el regalo más grande que Dios nos dio es ser capaces de pedir misericordia y perdón, que los pasos que seas capaz de dar en este mundo son los pasos que marcaran tu vida en la eternidad y que las respuestas más sinceras a las interrogantes de su vida son aquellas que Dios planta en su corazón y que mantienen viva la esperanza de que un día todos seremos felices con EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO.