Santa Cruz

ENTREVISTA AL CARDENAL. “SIEMPRE HEMOS BUSCADO HUMANIZAR LA CRUELDAD DE LAS TIRANÍAS”

En 50 años nos ha tocado humanizar la crueldad de las tiranías

A pocas horas (36) de cumplir 50 años de servicio sacerdotal, el Cardenal Julio Terrazas recibió la mañana de este viernes en su despacho personal a un grupo de periodistas para dialogar y responder todo tipo preguntas sobre su vida sacerdotal, la misión de la Iglesia a lo largo de estos 50 años y sobre su visión del país en este momento de la historia.

La entrevista se desarrolló por el lapso de 43 minutos de los cuales transcribimos ahora, una parte de la misma.

Periodista (P). ¿Cómo evalúa la fe católica en estos 50 años? El rol de la Iglesia Católica, el cambio de religión en el país…

Cardenal (C). Quiero resaltar una vez más el privilegio y  bendición del Señor por estos 50 años que me han tocado vivir al servicio de la Iglesia y al servicio también del país.

50 años encierran un sinnúmero de aspectos históricos a los que debemos referirnos:

Nos han tocado las tempestades de los tiempos de dictaduras militares, nos han tocado la frialdad del proceso neoliberal y bueno… la Iglesia está siempre con un mensaje claro, el mensaje de Cristo que ilumina, el mensaje de Cristo que ayuda, el mensaje  de Cristo que no nos permite dormirnos en nuestros laureles y que siempre es una  invitación a ir hacia adelante, siempre es una invitación a no encerrarnos en nuestros propias búsquedas sino buscar aquello que sigue siendo el desafío para todo cristiano: el reino de Dios.

Creo que en estos 50 años me ha tocado ser testigo del salto cualitativo y de mayor fe que ha tenido la Iglesia católica con el Concilio Vaticano II. En Bolivia la aplicación de esto ha sido rápida, se han formado las Comunidades Eclesiales de Base, se han formado los movimientos apostólicos, se ha intensificado la enseñanza misma en nuestras escuelas, en nuestros lugares de trabajo… creo que se ha hecho una Iglesia más dinámica. Para tomar un ejemplo, lo que llamamos el sínodo en nuestras diócesis que lo que llamamos el caminar juntos, ponernos de acuerdo, estos sínodos se han repetido en tres diócesis: En Sucre, el Alto y Santa Cruz que ha sido la primera diócesis que lo realizó.

Yo  veo una Iglesia que ha dado saltos extraordinarios para vivir todo lo que el Concilio nos pide pero también nos hace más comprensivos en cuanto a las libertades, sobre todo la libertad religiosa que la Iglesia Católica la defiende y que hace que esto también la lleve a respetar otros grupos, los que creen en Cristo por supuesto estamos más cerca, pero también a grupos que no creen o a grupos que han buscando otras formas o maneas de expresar sus sentimientos de fe y solidaridad.

P. ¿Cuáles han sido los principales momentos positivos y las principales dificultades a lo largo de este tiempo?

C. A lo largo de la historia hay de todo…. Cuando hay dificultades y oposiciones es sumamente difícil que nosotros dejemos a nuestros fieles en una especie de  incertidumbre, al contrario se despierta más, se siente el deseo de manifestar la identidad propia ha crecido y pensamos que santa cruz no necesita ningún decreto a ninguna ley.

El nombramiento del Cardenal es más para la Iglesia. Es evidente, que el nombramiento de Cardenal es algo que anima o  que lo pone a uno más en sintonía con toda la Iglesia pero que tiene también sus responsabilidades: el asesorar al santo Pare en los problemas mundiales de la Iglesia no es un trabajo fácil, de una u otra manera lo hacemos, sea a través de Internet o sea a través de reuniones de los diversos Dicasterios en Roma.

Cuando me ven así -de cardenal- dicen que bonito todo eso, -pero- no es tan bonito porque está el compromiso también de defender la Iglesia y de defender al Santo Padre aun derramando la sangre, ese es el sentido del color de la sotana roja.

P. ¿Cardenal cuáles son las mayores riquezas de fe del pueblo Boliviano?

C. La situación de las expresiones de fe en todo el país son diferenciadas porque también responde a motivos culturales, en El Alto, en Oruro, en Potosí… hay entusiasmo, pero quizás sea de otra manera como lo es también en nuestros pueblos del Oriente que tiene su manera de expresar su fe y compromiso.

Nos ha tocado a lo largo de estos 50 años estar humanizando la crueldad de las tiranías, hemos dado alojamiento por ejemplo, hemos escondido a mucha gente, hemos ayudado a salir, muchos de ellos están hoy también dando la vuelta a la historia, muchos de ellos están presentes en este nuevo proceso en Bolivia.

la Iglesia siempre ha respondido, su papel es humanizar la crueldad de las medidas, por ejemplo allí en Oruro cuando despidieron de la noche a la mañana unos 30…000 obreros era importantísimo que la Iglesia  y el pastor aquel entonces que estaba yo allá, pudiera tomar una opción clara de defensa de la dignidad humana que no podían ser echados así normas sino que se tenía que trabajar por darles también una justa compensación,

P. Usted como líder de la Iglesia en el país, nos puede decir cuál es la mayor preocupación de la Iglesia en Bolivia?

C. Yo creo que es importante que el país capte que este momento es un momento histórico, irrepetible  y que hay que aprovecharlo para avanzar no para formar otra vez los mismos cuados que encierran revanchismo, creo que es el espacio de apertura.

Quien no va a estar contento deber a los miles y miles de hermanos nativos que están ya caminando y haciendo escuchar su voz? Quién no  va a estar contento de que se vaya forjando una bienestar? Lo que a nosotros nos toca decir es que  eso sea para todos, que eso sean en respeto también a la naturaleza, de ahí que nuestra palabra  de apoyo a todo lo que es la creación, no es una cuestión de coyuntura, es una cuestión que nosotros la tenemos por compromiso de fe y seguiremos defendiendo y haciendo que quienes tiene estas inquietudes no vayan a decaer en sus conquistas.

P. Hay encuestas que dicen usted sería el único capaz de hacer frente electoralmente al presidente Evo Morales, ¿Usted sería candidato a la presidencia Cardenal?

C. A mis 77 años sería un iluso, pero además ni se me ha ocurrido en estos 50 años de sacerdocio querer ocupar el puesto político porque nuestra misión es formar a ellos para que lo tomen lo asuman, lo vivan y lo practiquen, eso es…

P. El gobierno ha tomado a la Iglesia como enemiga, ¿Este es el momento más crítico de la Iglesia desde que usted está en el sacerdocio?

C. Si fuera el único momento en que se nos ha dicho eso, diríamos que estamos preocupados, pero nos lo han dicho todos, en 50 años de la historia que yo llevo, en gobiernos neoliberales, en gobiernos militares siempre nos han dicho que la Iglesia es enemiga ¿Por qué? Porque nosotros tenemos un lenguaje de humanismo, de ayuda, no aplaudimos la violencia, no aplaudimos la persecución, no podemos aplaudir por ejemplo la manipulación de las leyes, tenemos que ayudar a que se dignifique la política para servicio del país. No porque nosotros queramos ocupar el puesto de los líderes políticos sino porque es nuestra misión, misión espiritual, como se entiende porque esta llena del espíritu del Señor, el espíritu del reino de Dios, el espíritu de libertad que debe haber en todos los ambientes.

P. Tengo entendido que la mayoría de las Iglesias en América Latina optan por tener una simpatía política socialista… ¿Por qué la Iglesia critica al gobierno?

C. No es al gobierno al que se critica, en un diálogo que yo tuve con el señor presidente fui bastante claro: la Iglesia no es un instrumento de apoyo a un partido, peo será siempre una voz que ayude a avanzar en las cosas que sean buenas para  todos. Yo creo que el socialismo tiene que tener esa función: buscar el bien para todos para no repetir la historia en que siempre han sido unos cuantos que siempre se han beneficiado con todo. No hay ninguna intencionalidad de molestar solo al Gobierno. Muchas veces mis pláticas van también a los problemas y a grupos locales, o sea, que es la palabra que se lanza y si hay buen terreno, caerá y producirá frutos, pero si el terreno es malo, no vamos a tener la dicha de tener frutos.

P. El presidente confesó ser católico, pero dijo que está decepcionado de la Iglesia católica.
C. Bueno, el que se haga esas expresiones, a veces, a la ligera y sobre todo de boca de los responsables del país puede aparecer como un drama tremendo. La Iglesia no nace para apoyar a un proyecto político, pero si ese proyecto es en bien de las mayorías, adelante. Vuelvo a decir, nuestra preocupación es que esto no sea un nuevo espacio de corrupción, de estar siempre peleados entre nosotros. Pero, no va por ahí la alegría de cumplir 50 años, sino ver que a pesar de que los católicos estemos reducidos por los actores que conocen, hay mayor convicción.

P. Se ha destapado un nuevo caso de corrupción en el país y el vicepresidente ha dicho que ni el Vaticano está libre de corrupción, ¿cómo ve esto?
C. Como ligereza porque no le han preguntado qué pasa en el Vaticano, le han preguntado qué pasa acá. Es muy ligero decir igual hay corrupción en el Vaticano. Hay también problemas, por supuesto, pero sería bueno seguir la noticia. La ley está en vigencia para todos, especialmente para aquellos que se han aprovechado del lugar en que se encontraban.

P. La Iglesia universal ha perdido católicos y Bolivia tampoco es la excepción.
C. Si tomamos el espíritu de la conferencia episcopal de Aparecida (Brasil), es una constatación de que en muchos espacios ha retrocedido el número de católicos, pero también expresamos nuestra alegría de respetar su conciencia y de saber que si somos leales al mensaje del Señor seremos diferentes pero como hermanos.

P. En sus homilías usted habla de lo verdadero y lo falso, de la vida y la muerte ¿qué significan estas palabras para el cardenal?
C. Los verdaderos cristianos son los que tienen a Cristo como su señor y salvador, no pueden buscarse a otro señor porque si lo hacen caen en una falsedad de fe. Lo otro, creo que es un derecho fundamental del ser humano, la vida, sin vida no hay otros derechos, los cadáveres no tienen derecho a pensar solos o caminar donde quieren. La vida es el fundamento porque Jesús vino para que la vida sea abundante. Cuando hablo de signos de muerte no solo me refiero a la violencia y a la persecución, sino también a la inseguridad en nuestro ambiente. Son signos de muerte que se multiplican a diario, donde se mata, se viola, se hace cualquier cosa sin importar si se trata de niños, jóvenes o ancianos.

P- Hablando del Tipnis, ¿le preocupa lo que pueda ocurrir ante la resistencia que hay en los indígenas y la insistencia del Gobierno?
C. Sería fatal si ahora, a mis 50 años, no me preocupara. Me ha preocupado desde que fui ordenado. El respeto a los otros, la capacidad de perdón y de reconciliación, la capacidad de encontrarnos a pesar de las diferencias y, sobre todo, la capacidad de hacer que la creación no sea para algunos, sino más bien que se proyecte como elemento de vida para otras generaciones. Por supuesto que nos preocupa si esto termina en violencia entre hermanos, hacemos votos para que no sea así. Tenemos que buscar los caminos de encuentro que nos saquen de la confusión en la que nos colocan algunos. Al diálogo lo pueden archivar un tiempo, pero no pueden tener eternamente al pueblo sin un diálogo coherente. No se facilita mucho decir que aquellos que se oponen serán penalizados, eso complica más. Todos podemos expresarnos si estamos de acuerdo o no porque es un problema del país, no es una republiqueta, es la riqueza cultura, sobre todo, del oriente boliviano. Es el pulmón de nuestra sociedad y hay que preservarlo. Hago votos para que eso no termine mal y que los consensos vayan produciéndose, aunque es difícil hablar en estos momentos de una consulta previa, cuando lo previo debió haber sido ya hace tiempo.

P. ¿La Iglesia llama constantemente a que el diálogo sea la forma de solución?
C.  Llamamos a un diálogo constante para analizar los problemas del país y buscar soluciones entre todos, de forma razonable porque cuando se pierde lo razonable quiere decir que la cosa ya no está funcionando. Que el diálogo no sea cuando ya el conflicto está en marcha, es muy difícil solucionar un problema cuando se ha impuesto la causa en la calle o en las declaraciones de los responsables, pero aún allí el diálogo es urgente.

P. El rol cumplido por usted, sentando las bases principistas de la Iglesia genera una preocupación ciudadana para saber quién viene después del cardenal
-C. Por supuesto que gran parte de la misión sacerdotal y episcopal que me ha tocado vivir ha sido también para preocuparnos de los pastores nacidos aquí. De seis que encontré cuando llegué acá hoy hay 34. Será el Señor quien verá quién me suplirá, porque ahora todos saben que quien será mi sucesor nombrado es el arzobispo coadjutor.

P.  ¿Cómo ve lo que está pasando con el gobernador Rubén Costas?
C.  Con preocupación porque lastimosamente no se está tomando en cuenta que hubo una consulta sobre eso, que ha sido extraordinaria en porcentaje. Que se han malgastado unos pesos o que se ha dedicado a esto, eso debieron haberlo solucionado antes, no ahora después de cinco años. Lo que deseamos es que la ley no se reduzca a sacar autoridades elegidas, sino para que busque caminos para que todos los que reciben el apoyo del pueblo entren en esos grupos y puedan ser defendidos para que puedan ejercer su responsabilidad.

P.  ¿Cómo ve la libertad de prensa y de expresión?
C.  Creo que en general hay libertad si uno lee y escucha las cosas que se dicen, pero la libertad de expresión no tiene que ser privilegio de un grupo, es una condición del ser humano. El ser humano no puede guardarse las cosas por miedo a que no lo dejen expresar, la persona tiene algo más valioso que cumplir una norma para que no se enojen los que se sienten aludidos. Podemos hacer mucho más para que la libertad de expresión nos lleve a centrar el respeto a la persona.

P.  ¿Cómo observa el deterioro moral de la sociedad boliviana?
C.  Principios morales para la Iglesia no son unas leyes de rigorismo espiritual, son aplicaciones del mandamiento de que nos amemos todos. Cuando falta esto, allí falta la moral. Lo inmoral no es solo la cuestión de una sexualidad pervertida también es la falta de generosidad, de hermandad o cuando no sabemos perdonar.

P.  ¿Cuál es su mensaje cuando vemos violencia o a un joven que solo piensa en destrucción y mata a personas?.
C.  O la compra venta de personas y de niños, la venta de órganos humanos. Hay cosas que no podemos dejar que pasen así. El cardenal no busca echar la culpa a unos o a otros, sino que invita a la sociedad a pensar. Por ejemplo, este hecho de Estados Unidos es lo más inhumano que podamos ver. La sociedad qué culpa tiene, la producción artística y la violencia que se pasa en los grandes medios qué influencia tienen. Eso envenena a los jóvenes y niños, peor si no hay un espacio para que esas personas encuentren un equilibrio en sus propias vidas.