Santa Cruz

Encuentro de formación bíblica

Durante los días 4 al 17 de marzo se ha realizado, en todas las parroquias de la zona de Guarayos y Tierras Bajas, un encuentro con distintos agentes de pastoral. La finalidad era poner en marcha el programa de formación bíblica para el presente año 2013.

Se ha seguido siempre la misma metodología: presentación de los objetivos, organización y propuestas de la comisión de Biblia y catequesis; oración con el texto, del evangelio de Marcos, que narra la curación del ciego de Betsaida; y desarrollo del primer módulo para trabajar en los grupos parroquiales que lleva por título: Jesús, su tierra, su vida y su proyecto.

Pero sobre todo se ha insistido en la necesidad de hacer una Iglesia-comunión, en la que por vocación nos sintamos implicados; la fe, que hemos recibido en el bautismo, nos introduce en la comunidad parroquial y nos envía a ser discípulos-misioneros, a llevar la Buena Noticia a todas las personas, en todos los ambientes, a transformar la cultura y las culturas, a rescatar las semillas del Verbo…

La oración quería, en este año de le fe, descubrirnos que es poco a poco como se realiza en nosotros el camino hacia la luz plena. No seríamos capaces de seguir a Jesús si Él mismo no nos capacita para el discipulado, el texto de Marcos nos revela cómo, la curación del ciego, se produce cuando…

Jesús toma de la mano al ciego, un gesto de confianza y de afecto, de apoyo, de cercanía…

– Y es así como queremos seguir conociendo la Palabra: tomados de su mano, conducidos por Él, sintiendo que el contacto hace más fuerte nuestra respuesta de fe, nuestro compromiso y actitud de seguimiento.

Jesús conduce al ciego a las afueras del pueblo, en muchas ocasiones vemos en los Evangelios cómo Jesús se retira con los discípulos a lugares más solitarios, los saca de los ambientes en los que es difícil ver con claridad. Hay que dejar algo para asumir algo. Este es el signo propio del seguimiento: abandonar la barca y las redes; la mesa de la recaudación; el árbol desde dónde se ve mejor a Jesús…

– Nos preguntamos si estamos dispuestos a “salir” de sí mismos; dispuestos a dejarnos conducir afuera de la rutina; dispuestos a retirarnos de todo aquello que priorizamos por encima del compromiso de ser discípulos-misioneros. El ambiente muchas veces nos arrastra, es necesario volver a lo esencial, volver a la comunidad…

Jesús le pone saliva en los ojos, las propiedades curativas de la saliva constituyen un gesto conocido por la sabiduría popular, es lo que está al alcance de todos… y además,

Jesús le impone las manos, este es un signo que está relacionado con la transmisión del Espíritu del bien… La curación alcanza a toda la persona: física e interiormente

– Querer ser curados es poner todo lo que somos y tenemos en las manos del Señor, al servicio del Reino, nuestras resistencias son grandes y, como el ciego, la luz no llega a penetrar totalmente en nuestras tinieblas…

Veo hombres, como si fueran árboles que caminan. Jesús se ha comprometido con el ciego y repite el gesto nuevamente. Poco a poco experimenta la transformación…

– Iniciar o volver a querer ser iluminados por la Palabra no sólo depende de nuestro esfuerzo o compromiso, es necesario permanecer junto a Jesús, al estudio de la Biblia tiene que acompañar la oración, la experiencia de fe en comunidad, la celebración de los sacramentos, el compartir, vivir la misión como respuesta al regalo de la fe…

Quedó curado y veía todo con claridad, pasar de la oscuridad a la luz es cómo un nuevo nacimiento. Jesús le ofrece las condiciones para conservar la luz: debe volver a casa sin entrar en el pueblo.

Jesús lo mandó a su casa diciéndole: “Ni siquiera entres en el pueblo”. Aparentemente es algo imposible… ¿Podríamos llegar a nuestra casa sin entrar en el pueblo? Jesús, lo ha sacado del pueblo que es el lugar de las tinieblas… La casa es su propio corazón donde la Luz, el mismo Jesús, habita.

– Nuestro recorrido por las parroquias ha sido llegar a la casa, encontrar en cada persona el deseo de ver con claridad y por ello, con alegría, queremos poner todos los medios necesarios para que la formación bíblica nos ayude a caminar en la LUZ.

Quedan todavía por recorrer las parroquias de la Chiquitanía, pero agradezco el trabajo de los sacerdotes y hermanas convocando y haciendo posible la realización de los encuentros; y, también, doy las gracias a los que han respondido; su asistencia es ya un signo de compromiso. Estar en cada una de las parroquias me ha devuelto a la infancia, cuando me gustaba mirar por el calidoscopio las distintas imágenes multicolores. Un aparato tan sencillo es capaz de mostrar muchos rostros diferentes formados con los mismos elementos. Y así he sentido cada parroquia: distinta, y esencialmente igual; todas ellas sencillas y adornadas con la belleza propia del Espíritu: colorido de lo antiguo (zona Guaraya) y de lo nuevo (Tierras Bajas).

Hna. Blanca Sanz, stj