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En medio de la violencia, un mismo clamor recorrió el país: “¡queremos paz!”

(Buenos Aires / Argentina) “Hemos vivido en la Argentina días de preocupación y desconcierto debido a los episodios de violencia. Varios muertos que traen una ausencia irreparable. Destrozos y robos que son una seria pérdida para muchos trabajadores y comerciantes. Lazos comunitarios que se dañaron”, aseguró el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, en su columna semanal.

”Son situaciones que nos muestran un tejido social flojo, débil. ¿Debemos recordar lo que es obvio? Los reclamos salariales deben realizarse por medios legítimos que no pongan en riesgo la paz social y la integridad física de la población. Y esto es válido no solamente para las fuerzas policiales”, agregó.

El prelado recordó que en estos diez días “unas cuantas ciudades fueron presa del miedo y obligaron a muchos vecinos a permanecer encerrados o suspender sus actividades habituales. Otros se organizaron por turnos con armas, subidos en los techos para defenderse como si estuviéramos sin ley y sin Estado”.

”Una locura que derivó en luchas de pobres versus pobres, vecinos versus vecinos, personas versus personas”, aseguró.

Monseñor Lozano indicó que “las imágenes nos mostraban violencia, enojo, agresión. Ante una situación de aparente impunidad para robar emergió lo peor del corazón humano” y precisó que “en algunos lugares se mencionaba que fueron bandas de narcos quienes incitaban los desmanes, en otros oscuros intereses”.

”Pero un mismo clamor recorrió el país: ¡queremos paz!”, destacó.

El obispo gualeguaychense reconoció que “estas situaciones generan miedos y desconfianzas” y aseguró que “sumar más rejas a los negocios y las casas no nos ayuda a ser más hermanos”.

”Debemos seguir insistiendo con fuerza en la necesidad de amistad social. Ella será posible si somos capaces de tener horizontes comunes, unirnos en torno a necesidades y anhelos de todos. Hace pocas semanas teníamos el mismo sentimiento acerca de lo nocivo de la droga, y la necesidad de comprometernos por la salud y la vida plena de nuestros jóvenes. No dejemos que la violencia irracional nos desvíe de las preocupaciones que tenemos”, aseveró.

Un episodio de violencia irracional

Monseñor Lozano contó también un “triste y vergonzoso” episodio de violencia irracional: “En la noche del sábado 1 de diciembre, al salir de una fiesta de cumpleaños de 15, Bruno —de 18 años— fue detenido junto a otros jóvenes. Al decir que era hijo de Alicia Peresutti lo esposaron y pegaron entre 6 policías de la Provincia de Córdoba, y luego lo llevaron a la comisaría de La Laguna, a 60 kilómetros de Villa María, y allí continuó la golpiza”.

“Alicia es fundadora y directora de una ONG que trabaja en contra de la trata de personas. El Papa Francisco, que la quiere mucho, la llamó por teléfono para interiorizarse y acercarle palabras de aliento”, precisó.+