Oruro

En el Colegio San Pablo de Oruro estudiantes revalorizan la festividad de Todos Santos

Con el armado de tumbas, los estudiantes del segundo y quinto de secundaria del colegio Juan Pablo, situado en la zona Sur, revalorizaron ayer la festividad de Todos Santos.

No fue el primer año de esta actividad, pero ya se constituye en una tradición en el mencionado establecimiento educativo. En cada curso, los alumnos armaron tumbas reales y la ofrendaron a un difunto, ya sea pariente de algún estudiante o profesor.

Hubo un jurado calificador, integrada por profesores. Pasó aula por aula para calificar la participación de los colegiales, quienes explicaron a detalle, el significado de las tradiciones y de los elementos componentes de la tumba.

“Se deben colocar cuatro cañas porque dicen que el alma va a entrar por aquí (señala el inicio de la tumba), es también para que le asombre cuando esté en el cielo. Las cadenas es un símbolo de los pecados que cometió el alma, están colgadas porque queremos que los pecados se vayan”, señaló la estudiante del quinto de secundaria, Ángela Caihuara.

Asimismo, dio explicación de otros elementos, como las coronas que son cuatro y representan el ingreso del alma como santo. Las frutas son un elemento esencial, deben estar siempre enteras. La cebolla con cola es para la alimentación del alma en el más allá.

Las flores son un símbolo de alegría para el recibimiento del alma difunta y siempre se debe colocar al pie de la tumba, nunca sobre ella. Las t’anta wawas representan al alma del difunto y encima de ellas colocarlas a un ave, para que vuele el 2 de noviembre y retorne al cielo. Se acompaña la tumba, con una diversidad de platillos que gustaron a la persona cuando estaba en vida. La pasank’alla representa a las estrellas fugaces. Mientras que las escaleras representan el camino del alma a su retorno al cielo y siempre debe estar ubicada al final de la tumba.

Una tradición observada ayer, fue la carta del doliente dirigida a su difunto. En un brasero con carbón caliente se pone incienso y el humo se ofrenda al alma, para luego quemar la carta que se cree llegará hasta las manos del almita.

PROFESORAS

La profesora de la materia de Religión, Janneth Vicente, manifestó que ya son varios años de esta forma de aprendizaje, con cambios en el estilo de presentaciones.

“Antes solo se armaba una tumba para recordar y revalorizar nuestras costumbres, pero hace tres años hemos ido armando para personas específicas, para que no sea como un simulacro, sino algo verídico y que los estudiantes tengan la vivencia propia para que no se pierdan las costumbres en nuestro medio”, afirmó.

Por su parte, la subdirectora de la unidad educativa, Mary Enríquez Jiménez manifestó que trabajó toda la comunidad educativa, profesores, estudiantes y padres de familia. Ellos apoyan moral y económicamente a los estudiantes en este tipo de actividad.