Análisis

EN CASA DEL HERRERO…

Alex Vargas (nombre ficticio) ingresa a su trabajo, una sociedad anónima que manufactura zapatos a las 08:30. Sale a las 18:30 después de ocho horas de trabajo continuo, considerando un intermedio de 12:30 hasta las 14:30 para el almuerzo. Su trabajo es de lunes a viernes, pero el día de hoy sábado, fue comisionado a trabajar en una actividad que demandará horas adicionales a su carga horaria mensual. Estas horas extraordinarias se pagarán con el 100 por ciento de recargo de acuerdo al Artículo 55º de la Ley General del Trabajo.

Inés Escalera (nombre ficticio) ingresa a su trabajo a las 08:30. Normalmente, debiera concluir a las 18:30, pero sale de su trabajo a las 22:30. Cabe señalar que cuenta con un intermedio de dos horas para su almuerzo. Este horario es variable, durante algunos días debe trabajar tiempo adicional, sobre todo cuando suceden eventualidades de interés general.  Cada tres semanas trabaja de lunes a domingo, debiendo compensar el trabajo en días laborales. Sin embargo, esto queda pendiente. Estas horas extraordinarias no son adicionadas a su sueldo, porque de acuerdo al Artículo 46º de la Ley General del Trabajo, se somete a una reglamentación especial. Similar acepción señala el Artículo 45º del Estatuto Orgánico del Periodista. He aquí una diferencia entre ambos casos: Alex está en una empresa comercial mientras que Inés trabaja en una periodística.

Ante esta situación emerge la pregunta necesaria: ¿Cuál es la reglamentación especial a la que se refiere la Ley General del Trabajo? Realizando una revisión de las leyes y reglamentaciones no encontramos esta normativa necesaria. Al parecer no existe una reglamentación especial para el sector en su conjunto, sino que el periodista y el trabajador de prensa debe acomodar o negociar con las políticas empresariales y reglamentos de cada medio donde trabaja. El trabajo del periodista y del trabajador de prensa no está sujeto a un horario de oficina, la información sucede en cualquier momento, por lo que este profesional, debe mantenerse en labor activa para investigarla y difundirla.

En el marco de investigación: “Derecho a la Información: Situación Actual y Reformas a la Legislación Boliviana”, desarrollada por el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UMSS, se realizaron entrevistas a dirigentes de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Cochabamba, en la gestión 2006, que aseveraban:

Cerca del 40 por ciento de los trabajadores de prensa perciben 50 dólares de salario al mes como promedio. El 20 por ciento de sus afiliados recibe tratamiento salarial de regular a bueno, considerando el salario mínimo nacional establecido por el Gobierno nacional en ese año. (55,27 dólares mensuales).

Estos aspectos llaman a la reflexión, considerando que la ciudadanía delega en los periodistas, sus facultades de investigar y difundir información, conforme la definición del derecho a la información. Sin embargo, en los medios de prensa no es muy común informarse respecto a los derechos laborales del periodista y del trabajador de prensa. Bajo este aspecto, me viene a la mente un conocido, refrán que señala: “En casa del herrero…”

El autor es director de la carrera de Comunicación Social de la UMSS