Análisis

Empleos de mala calidad

Estamos avergonzados por la situación laboral de las nuevas generaciones. Hemos luchado por darles una situación distinta a la que nos tenían acostumbrados los gobiernos dictatoriales y oligárquicos. Antes los empleos de la administración del Estado eran el botín que se repartía entre las familias mafiosas organizadas en logias. Hoy vemos que poco ha cambiado, en algunas gobernaciones y alcaldías aún predomina el poder de los apellidos y las familias que manejan feudalmente los departamentos y las ciudades. Controlan también las mal llamadas cooperativas de servicios. Los partidos dominantes actuales al igual que los antiguos condicionan el ejercicio del servicio público a la estricta sumisión al partido o cacique. Es así que están obligados a trabajar en sus campañas proselitistas so pena de ser despedidos o no ser contratados. Así empieza el padrinazgo político, hay que tener recomendación de un cacique político para lograr un cargo. No importa si la persona contratada tiene la capacitación suficiente para prestar un servicio requerido para una función pública. El nuevo cargo logrado es de una situación lastimosa porque deben sufrir descuentos leoninos como aporte al partido. Y no se sabe quién controla esos aportes o a donde van. Así se genera una moral deteriorada de entrada en los jóvenes profesionales. El nuevo cargo en la mayoría de los casos significa un salario miserable que no permite vivir dignamente como manda el Artículo 46.1 de la Constitución. Entonces el nuevo funcionario público tiene que empezar a aceptar las coimas o empezar a robarle al estado y usufructuar de sus bienes. Esa es la explicación de porqué tenemos unos administradores del Estado corrompidos y porque son de una alta ineficiencia e incapacidad.

El profesional altamente capacitado y con estudios brillantes en universidades prestigiosas del exterior no tiene cabida y tiene que emigrar a poner su inteligencia al servicio del desarrollo de otros países. Los que se aferran a su patria y no están en ese juego político sólo pueden aspirar a la condición de consultores por 10 meses, no más, porque de esa manera el Estado, ministerios, gobernaciones, alcaldías pueden eludir la ley que los obligue a contratar a un profesional después de dos contratos eventuales seguidos.

Los apadrinados políticamente ya se aseguraron en el cargo de por vida porque las nuevas leyes les garantizan inamovilidad. Así tenemos funcionarios corruptos e ineficientes que vienen de la gestión política anterior que no pueden ser removidos. ¿Pero para que removerlos?, si serán remplazados por una masa de la misma hornada.

Es necesario revalorizar la formación académica de los profesionales permitiéndoles poner sus capacidades al servicio del país, sin condicionarlos políticamente, dotándoles de salarios equitativos a su formación. Así el drama de la fuga de cerebros del país tendrá fin y podremos beneficiarnos de sus conocimientos adquiridos.

La lealtad de los jóvenes profesionales altamente calificados es con el país y su gente y no con el partido político ni el cacique político de turno. Estos pasan pero el pueblo queda y no se debe permitirles que dejen una patria moralmente devastada. Tenemos profesionales altamente capacitados y moralmente incorruptibles, es cuestión de valorizarlos y dar las condiciones para que pongan su capacidad al servicio de nuestro crecimiento como país, no sólo materialmente sino espiritualmente también.

 

Fernando Perez encargado del area pedagogica de la fundación IRFA

Santa Cruz