Análisis

EL TIPNIS

En Bolivia, el movimiento obrero y popular se ha nutrido del marxismo por lo menos desde la Guerra del Chaco. Es heredero de ese pensamiento liberador pero al mismo tiempo de sus limitaciones históricas, porque el marxismo es heredero de las corrientes más importantes del pensamiento europeo, que se originan en el pensamiento cartesiano.

Para Descartes, lo más importante en la vida social es el sujeto que conoce, el Yo cartesiano, pero se le reprocha que este Yo sea varón, europeo, propietario, letrado, heterosexual y amigo de la cultura, del progreso, del desarrollo. Todo lo que se opone a esas categorías es sólo objeto de conocimiento. En contraposición, el movimiento popular ha incorporado nuevos temas de lucha: la mujer, los pueblos originarios, los desposeídos, los analfabetos, los gays, lesbianas y transexuales, y los ambientalistas. Estos últimos cuestionan la noción de desarrollo, de progreso, y defienden la conservación de la naturaleza.

El marxismo ha sido la escuela de formación del movimiento popular. Una noción básica dice que la liberación social será fruto del desarrollo de las fuerzas productivas; por tanto, hay que abolir las relaciones de producción que impiden ese desarrollo.

Veamos el caso del Tipnis: la construcción de la carretera es un anhelo que se remonta a los inicios de la República; fue formulado en términos técnicos ya en 1871; fue propuesto por lo menos en 1929 (por Ramón Rivero) y en 1997 (por Cordeco) y siempre por el trazo que afecta el Tipnis. Detrás de este anhelo está el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas: con una carretera, la ganadería beniana se potenciará económicamente con un mercado más grande; Cochabamba se convertirá en la gran distribuidora de la producción y la industria cárnica; la población boliviana tendrá acceso a un consumo de carne más económico; los productos de occidente se abaratarán en el mercado beniano; nuevos contingentes de población tendrán acceso a la tierra, al comercio y al empleo; nuevos inversionistas traerán capitales a la zona.

Los conservacionistas dicen que la carretera destruirá el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), provocará la invasión de cocaleros y del Movimiento Sin Tierra a la zona, no respetarán las tierras comunitarias de origen de tres pueblos de la zona, romperá la diversidad biológica, la población zoológica y botánica y la riqueza forestal. La prioridad es conservar el Tipnis y oponerse a la construcción de la carretera, que en última instancia debe tener otro trazo.

Los herederos del marxismo arguyen que otro trazo aumentará el costo de la carretera y será un conjunto de relaciones de producción opuestos al desarrollo de las fuerzas productivas.

Ambos grupos tienen expositores bienintencionados que defienden su lógica social o conservacionista. Hay políticos incrustados e intereses económicos que quieren aprovecharse del movimiento para sus objetivos, pero el núcleo está conformado por gente que aspira a la liberación social y gente que aspira a la conservación de la naturaleza. Deberíamos dejar a éstos que discutan libremente el tema, sin interferencias políticas o económicas.