Beni

Monseñor Julio María reflexiona sobre el inicio de la cuaresma 2020

El 26 del recién pasado mes de febrero, con el miércoles de ceniza, se dio inicio a los cuarenta días de preparación para la fiesta de las fiestas, la Pascua. Es un tiempo favorable, un día de salvación, tal como nos dice San Pablo en su segunda carta a los Corintios (Cfr. 6, 2): tiempo favorable en el que Dios nos escucha y día de salvación en el que El nos socorre. Este tiempo cuaresmal, que comienza con el rito de la imposición de la ceniza, mientras se nos dice “Conviértete y cree en la Buena Nueva”, nos pide, en nuestra relación con Dios, oración y sacramentos; en nuestra relación con el prójimo, caridad y limosna; y en relación con nosotros mismos, penitencia y ayuno. Particularmente en estos cuarenta días de desierto, saldremos victoriosos de las tentaciones de la plata, del placer y del poder, con la gracia de Dios, viviendo la caridad, la penitencia y la oración.

Debido a la inclemencia del tiempo el miércoles de ceniza, que me impidió ir a Puerto Ballivián ese día, hoy, en este primer domingo de Cuaresma, dentro de la Celebración Eucarística he impuesto la ceniza a los fieles que han participado de dicha celebración: niños, jóvenes y adultos.

Como en domingos anteriores, después de la Eucaristía, no han faltado las fotos para el recuerdo. Aquí se las presento.

También, como archivo adjunto, les pongo el mensaje que el Papa Francisco nos ha dado con motivo de esta Cuaresma 2020.

Mons. Julio María Elías

Obispo emérito de El Beni.