Análisis

El culto a Evo

El culto a la personalidad es una característica de los regímenes autoritarios, sean de izquierda o derecha, y consiste en una glorificación sobrehumana o endiosamiento del caudillo. Imposible no asociar ese fenómeno con hechos como el cambio de nombre dispuesto por los asambleístas departamentales del oficialismo para el Aeropuerto Internacional de Oruro, que pasará a llamarse “Evo Morales Ayma”.

Esto se suma a un largo rosario de medidas similares, como el proyecto para construir un museo en honor al presidente en su pueblo natal de Orinoca, la creación de empresas estatales con su nombre aproximado (la aurífera EBO) y la acuñación de la moneda del Bicentenario con su efigie, sin contar el monumento alusivo que se piensa erigir en el aeropuerto orureño, o las múltiples biografías panegíricas, algunas de ellas presentadas en el Palacio Quemado por el propio “Jefazo”.

Imposible no asociarlo, también, al nuevo “culto oficial” pachamamista donde Evo funge de mesías, coronado como “líder mundial de los pueblos indígenas”.

¿Es compatible el mesianismo con la democracia? Creemos rotundamente que no, ya que el primero implica la existencia de una persona de cualidades semidivinas cuyo juicio y acciones no admiten el menor cuestionamiento, mientras que la segunda supone como condición sine qua non el ejercicio de la disidencia crítica y el libre examen.

Una constante del culto a la personalidad es la de ir ligado al ocaso de las libertades, ya que a medida que se encumbra al gobernante se pisotean los derechos ciudadanos.

En los caudillismos mesiánicos, el Gran Líder aspira al monopolio de la palabra, sueño que roza en sus interminables, ilógicos y agresivos discursos.

Por lo pronto, la ciudadanía de Oruro se ha puesto en pie de guerra ante el anuncio del renombramiento de su aeropuerto y se anuncian movilizaciones de la Central Obrera y el Comité Cívico. Es la resistencia republicana frente al mesianismo autoritario…

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